martes 16 de junio de 2026 - Edición Nº3544

Sociedad | 16 jun 2026

Puerto Ciudad

Una experiencia artística llegó al CEC 801 para redescubrir el entorno

10:32 |Alumnos de entre 3 y 9 años participaron del proyecto "Mural de Texturas", una propuesta que combinó arte, observación y experiencias sensoriales para fortalecer el vínculo con el territorio.


Alumnos de entre 3 y 9 años del CEC N° 801 "Juana Azurduy" de Quequén participaron días atrás de una propuesta impulsada por Puerto Ciudad que invitó a descubrir el entorno a través del arte, los sentidos y el trabajo colectivo.

La actividad formó parte del Subprograma de Artes Visuales de Puerto Ciudad y estuvo centrada en el proyecto "Mural de Texturas", coordinado por Pamela Klink junto a la licenciada Sofía Pollan.

La experiencia comenzó con una invitación sencilla: observar. A través de una propuesta audiovisual enfocada en las aves que habitan la región, los chicos exploraron sonidos, movimientos, colores y formas presentes en su entorno cotidiano, muchas veces naturalizados o inadvertidos.

Del descubrimiento a la creación

Después llegaron las hojas, los papeles, las texturas y la construcción de nidos. Los materiales se transformaron en herramientas para imaginar, crear y compartir.

Mientras avanzaban en la elaboración del mural, los alumnos intercambiaron ideas, esperaron turnos, colaboraron entre sí y encontraron distintas maneras de expresar aquello que habían observado e imaginado.

Más allá del resultado final, la propuesta buscó promover la curiosidad, la participación y la posibilidad de transformar una observación en una experiencia significativa.

Un vínculo con el territorio

Desde Puerto Ciudad destacaron que este tipo de iniciativas apuntan a fortalecer los lazos entre el puerto, las instituciones educativas y la comunidad, generando espacios donde chicos y chicas puedan descubrir, participar, crear y reconocerse como parte del lugar que habitan.

En ese sentido, el mural terminó siendo mucho más que una producción artística. También se convirtió en una experiencia compartida construida a partir de la escucha, la imaginación y el encuentro.

El trabajo quedó instalado en una de las paredes del CEC 801, aunque quizás el resultado más importante haya quedado en otro lugar: en la posibilidad de que los chicos vuelvan a mirar aquello que los rodea con mayor atención y curiosidad.

Porque cuando un paisaje deja de ser solo un escenario cotidiano y comienza a sentirse propio, también empieza a construirse comunidad.

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