
La situación quedó expuesta en las últimas horas a partir de una nota enviada al Concejo Deliberante por las empresas Compañía de Transportes Necochea y Micro Ómnibus Nueva Pompeya, donde solicitan una urgente recomposición tarifaria y ponen en duda tanto su continuidad como su participación en la futura licitación del servicio.
Pero la crisis no se limita a los números que presentan las empresas.
Trabajadores consultados por NdeN señalaron que al día de hoy no percibieron siquiera el 70% de los haberes correspondientes a mayo y describieron un escenario de creciente incertidumbre.
"Todos los meses trabajamos sin saber cuándo vamos a cobrar", resumieron.
Según relataron los trabajadores, la situación también se refleja en la calle.
Aseguran que muchas unidades se encuentran en un estado que calificaron como "nunca antes visto" y que las constantes roturas terminan afectando la prestación diaria del servicio.

Si bien las frecuencias teóricas establecen determinadas salidas desde las cabeceras, la disponibilidad real de colectivos suele variar debido a problemas mecánicos y a la falta de unidades operativas.
Esta situación impacta directamente sobre miles de usuarios que utilizan diariamente el transporte público para trasladarse entre distintos puntos de Necochea y Quequén.
Actualmente, la tarifa plana del transporte urbano es de $1.342,42, mientras que el boleto obrero cuesta $1.073,94 y la tarifa social $604,09.
Sin embargo, las empresas sostienen que esos valores ya no permiten sostener económicamente la prestación.
En la nota dirigida al presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Schwarz, los representantes de ambas concesionarias solicitaron una revisión urgente de la fórmula polinómica vigente y reclamaron llevar el boleto plano a $2.300.
Según argumentaron, ese valor surge de la evaluación de los costos reales de explotación y permitiría recomponer los ingresos necesarios para garantizar la continuidad del servicio.
La parte más delicada de la presentación aparece cuando las empresas afirman que, de no producirse una recomposición tarifaria, les resultará materialmente imposible asumir una nueva prórroga de las concesiones vigentes.
Los actuales contratos vencen durante los primeros días de julio, en medio del proceso licitatorio que impulsa el Municipio para adjudicar el servicio por los próximos 20 años.
Además, las concesionarias advirtieron que el actual esquema tarifario podría transformarse en un obstáculo para participar de esa futura licitación.
La advertencia abre múltiples interrogantes sobre el futuro inmediato del transporte público en Necochea y Quequén.
La discusión por la tarifa se produce en un contexto donde usuarios y trabajadores vienen señalando desde hace tiempo distintas dificultades vinculadas a las frecuencias, el estado de las unidades y el funcionamiento general del sistema.
Mientras las empresas reclaman una actualización de ingresos para continuar operando, los trabajadores esperan cobrar salarios adeudados y los usuarios conviven diariamente con un servicio que acumula cuestionamientos.
Con contratos próximos a vencer, una licitación en marcha y un pedido de aumento que podría llevar el boleto a $2.300, el transporte público local atraviesa horas decisivas.