miércoles 17 de junio de 2026 - Edición Nº3545

Sociedad | 17 jun 2026

Salud y comunidad

Qué está viendo El Samaritano en Necochea: más consumo, más exclusión y menos contención

15:15 |Bautista Buño, referente de la asociación civil que trabaja con consumos problemáticos en Necochea, Lobería y San Cayetano, alertó sobre el avance de la pipa o cocaína fumada, el crecimiento de la situación de calle, la falta de espacios para adolescentes y las dificultades que enfrentan quienes intentan reconstruir sus proyectos de vida.


Cuando Bautista Buño habla de consumos problemáticos no lo hace desde la teoría. Hace años decidió dedicar gran parte de su vida a acompañar a personas y familias que atraviesan situaciones complejas, una tarea que hoy desarrolla desde la Asociación Civil El Samaritano, institución que abrió sus puertas en 2022 y que actualmente trabaja en Necochea, Lobería y San Cayetano.

Lo que observa a diario va mucho más allá de las drogas.

"Cada vez es más complejo trabajar así. Las personas no tienen laburo, padecen enfermedades, problemas familiares, violencia, situaciones con los hijos. Cada vez el abanico es más grande", explicó durante una entrevista con NdeN.

La institución acompaña actualmente alrededor de 30 casos en tratamiento más sostenido, aunque Buño aclara que la dimensión real del trabajo es mucho más amplia.

"Hay bastante, no sé, te podría decir 30 casos más o menos, si bien nunca el número es algo fijo porque esto va cambiando continuamente. Además hay mucha gente que no viene solamente a lo grupal. Viene al FINES, viene a los talleres, o nosotros los asistimos con escucha o mercadería. Si uno se pone a contar ese número es mucho más. Capaz que pasan 50 personas por día", señaló.

Un espacio para poner en palabras lo que duele

Hoy, El Samaritano cuenta con una comisión renovada integrada por Josías Mayer, Soledad López y Gabriela Santilli, quien además forma parte del equipo técnico de la institución.

El equipo profesional está conformado por la psiquiatra Pilar Sigla; las psicólogas Ayelén Villarreal y Agustina Gopar; la psicóloga social Gabriela Santilli; y la trabajadora social Vanesa. A ellas se suman los operadores Bautista Buño y Jesús, quien además se desempeña como responsable del CPA de San Cayetano y participa semanalmente de las actividades de la institución.

Buño aclaró además que Mateo Ruppel, uno de los fundadores históricos de El Samaritano, ya no forma parte actualmente de la institución, tras haber desarrollado tareas durante los primeros años del proyecto.

Además, la institución se sostiene gracias al trabajo de colaboradores, voluntarios y personas que acompañan distintos proyectos comunitarios.

El Samaritano ofrece atención grupal e individual, y junto al equipo se desarrollan talleres de peluquería, huerta, teatro, terminalidad educativa mediante el programa FINES y distintas propuestas de inclusión que buscan ofrecer herramientas concretas para quienes atraviesan procesos de recuperación y para sus familias.

También avanzan en la construcción de un invernadero, impulsan proyectos laborales y trabajan para poner en marcha un espacio de boxeo.

Sin embargo, Buño insiste en que muchas veces la herramienta más importante sigue siendo la escucha.

"Yo siempre les digo a los que vienen que el espacio es para que puedan poner en palabra. Venir y sentarse en una silla te va a ayudar un poco, pero lo importante es poder hablar de todo eso que te hace mal. Muchas veces detrás del consumo hay cosas que nunca se dijeron".

Para quienes llegan al Samaritano, el problema rara vez es solamente la sustancia.

La institución recibe personas derivadas desde hospitales, escuelas, organismos judiciales, municipios y también vecinos que se acercan por iniciativa propia buscando ayuda para ellos o para algún familiar.

Pipa, exclusión y una realidad cada vez más dura

Entre las problemáticas que más preocupan al equipo aparece el crecimiento del consumo de pipa o cocaína fumada.

"Lo hablamos con gente de Red Puente y otras instituciones. Nos preocupa a todos. Hoy la realidad es que nos llega gente todos los días", explicó.

Según indicó, se trata de una de las sustancias más difíciles de abordar debido a la fuerte dependencia que genera y a las consecuencias que produce en muy poco tiempo.

Pero no es el único fenómeno que observan.

"Antes eran diez casos. Hoy no sé cuántos habrá, pero debe haber cerca de cien personas en situación de calle. Y muchas veces no es solamente el consumo. No tienen laburo, tienen enfermedades, sufren violencia, problemas familiares. Cada vez el abanico es más grande".

Para Buño, detrás de muchos de estos casos aparecen problemas estructurales que requieren respuestas mucho más amplias que las que puede brindar una institución sola.

Los adolescentes y la falta de espacios

Si hay un tema que atravesó gran parte de la conversación fue la preocupación por los jóvenes.

Por eso uno de los principales proyectos de El Samaritano es crear un espacio específico para adolescentes, tengan o no consumos problemáticos.

"Hace unos días llegó un chico que hacía tratamiento el papá. El papá venía y ahora tiene los mismos problemas el hijo. Muchas veces lo que pasa con los jóvenes es eso. Los padres por ahí están atravesando sus propios problemas y en la casa donde te tienen que escuchar, no te escuchan".

Y agregó:

"Creo que para los chicos no hay lugar y después vemos los problemas. Hay chicos que hace años que nadie mira. No sé si necesitan grandes cosas. A veces necesitan simplemente que alguien los escuche. Saber que si necesitan algo hay alguien. Para mí muchas veces eso no está".

La preocupación surge también de las experiencias que viven durante las charlas que realizan en escuelas.

"Una chica contó que le dijo al papá que necesitaba hablar porque tenía problemas y él le respondió: '¿Vos querés que te cuente los problemas que tengo yo?'".

Para Buño, esas situaciones muestran que muchas veces los consumos problemáticos aparecen después de años de problemas que nadie vio o nadie escuchó.

Trabajo, oportunidades y proyectos de vida

Otro de los ejes que aparece constantemente en el trabajo cotidiano es la falta de oportunidades laborales.

"Para todos está complicado, pero muchas veces cuando alguien tiene antecedentes o atravesó consumos problemáticos se encuentra con más dificultades todavía. Necochea es una ciudad chica y muchas veces existen prejuicios".

Por ese motivo, la institución impulsa distintos proyectos de inclusión laboral.

Entre ellos aparece la idea de desarrollar un lavadero canino y otras iniciativas productivas que permitan generar empleo para personas que atraviesan procesos de recuperación.

"La falta de trabajo genera mucha frustración y muchas veces eso también termina afectando los tratamientos".

Una institución que creció junto a la comunidad

El Samaritano nació formalmente en 2022, luego de que durante la pandemia Buño y otros colaboradores comenzaran a detectar la falta de espacios para acompañar a personas con consumos problemáticos.

Hoy la institución desarrolla actividades en Necochea y también trabaja en Lobería mediante un convenio con el municipio local. Además, mantiene presencia en San Cayetano a través de integrantes de su equipo y de la articulación con instituciones vinculadas a la temática.

Buena parte de ese crecimiento fue posible gracias a la consolidación de un equipo profesional y humano que hoy sostiene las actividades diarias de la institución. Desde la atención clínica y psicológica hasta los talleres, las actividades educativas y los proyectos laborales, el trabajo se realiza de manera articulada entre profesionales, operadores y voluntarios que acompañan cada proceso de recuperación.

A su vez, mantiene contacto permanente con el Hospital Municipal, el Hospital Provincial, áreas de Desarrollo Social, escuelas y otros organismos que intervienen en situaciones de crisis o emergencia.

Sin embargo, Buño reconoce que muchas veces las organizaciones comunitarias terminan absorbiendo demandas que superan ampliamente los recursos disponibles.

"Hay muchas cosas que podríamos hacer. Tenemos proyectos, tenemos profesionales, tenemos ganas. Muchas veces lo único que faltan son recursos".

Todos al Agua, discapacidad y trabajo

La sede de El Samaritano también alberga otros proyectos comunitarios.

Uno de ellos es la cocina libre de gluten utilizada por la asociación Todos al Agua, donde personas con discapacidad desarrollan una propuesta laboral vinculada a la elaboración de alimentos.

"Ellos necesitaban un espacio y nosotros también teníamos la idea de generar proyectos laborales. Entre los dos se pudo hacer".

La experiencia refleja una idea que atraviesa todo el trabajo de la institución: la recuperación también se construye a través del trabajo, la capacitación y la posibilidad de sentirse útil dentro de la comunidad.

Cómo ayudar

Desde la asociación explican que quienes quieran colaborar pueden hacerlo asociándose mediante aportes mensuales, realizando donaciones económicas o acercando materiales para distintos proyectos.

También pueden colaborar empresas, comercios y particulares aportando mano de obra, herramientas, materiales de construcción o acompañando iniciativas de capacitación y empleo.

"Muchas veces la gente piensa que ayudar es solamente donar plata. Y a veces necesitamos materiales, mano de obra o simplemente que la gente conozca lo que hacemos. Hay muchas formas de dar una mano".

Para quienes quieran contactarse con la institución, El Samaritano funciona en calle 14 Nº 2949 de Necochea y recibe consultas a través del teléfono 2262-625232 o de su Instagram @samaritano_adicciones

Mientras tanto, continúan trabajando sobre una realidad que, según advierten, se vuelve cada vez más compleja y que requiere mucho más que respuestas individuales: necesita un estado presente,  una comunidad comprometida, escucha y oportunidades.

 

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