
Durante una recorrida por el sector también pudo comprobarse el deterioro de una alcantarilla ubicada entre el sector de Catena y las inmediaciones del Club del Valle, que terminó quebrándose como consecuencia de la pérdida de suelo. En otros puntos de la ribera, árboles permanecen al borde del derrumbe y continúan registrándose desprendimientos de la barranca.
Quienes frecuentan habitualmente el Paseo de la Ribera sostienen que el proceso erosivo se viene agravando con el paso del tiempo. Aseguran que la margen del río ha perdido varios metros en distintos sectores y que el deterioro ya obligó, años atrás, a reubicar miradores, mobiliario urbano e incluso provocó la caída de juegos y árboles.
Entre los puntos que generan mayor preocupación mencionan la zona de calle 27, las inmediaciones de calle 78, el entorno del Complejo Educativo Jesuita Cardiel y el tramo comprendido entre La Posta y la Sociedad Española, donde también son visibles los efectos del avance de la erosión sobre la barranca.

Los vecinos sostienen que el fenómeno responde a un proceso natural propio de un río influenciado por las mareas, aunque consideran que la falta de obras de contención permitió que el problema se profundizara con el paso de los años. Algunos también plantean que el calado del río podría haber incrementado el volumen de agua que ingresa y egresa durante las pleamares y bajamares, favoreciendo el desgaste de la margen, aunque ese aspecto no cuenta con una confirmación técnica oficial.
La preocupación también se trasladó al ámbito legislativo. El presidente del bloque de concejales de la Unión Cívica Radical, Rodrigo Irigoyen, presentó un proyecto de resolución solicitando al Departamento Ejecutivo una intervención urgente ante el deterioro del sector conocido como Paseo de la Ribera.
La iniciativa advierte que las recientes lluvias agravaron el proceso erosivo, generando desmoronamientos, socavones y pérdida de vegetación, con riesgo para la calle 25, las veredas y distintos sectores de infraestructura pública, entre ellos juegos infantiles y equipamiento destinado a la actividad física.

Entre los principales puntos del proyecto se solicita a la Secretaría de Obras y Servicios Públicos la realización de una inspección técnica para evaluar el estado de la barranca y los riesgos existentes, además de analizar la ejecución de obras de contención mediante defensas de piedra, gaviones o tablestacado en los sectores más comprometidos.
Asimismo, propone revisar el estado de los juegos y demás estructuras ubicadas sobre el paseo para retirar o asegurar aquellas que puedan representar un peligro para vecinos y visitantes.
Al fundamentar la iniciativa, Irigoyen advirtió que, de no avanzarse con una planificación de obras de defensa costera, "el municipio corre el riesgo de perder en el corto o mediano plazo tanto el sendero peatonal como el paso vehicular en ese sector".
Mientras tanto, el nuevo desmoronamiento vuelve a poner sobre la agenda una problemática que desde hace años preocupa a quienes viven, trabajan o disfrutan diariamente de uno de los paisajes más representativos de Necochea. Con cada desprendimiento, la erosión gana terreno y renueva el debate sobre la necesidad de adoptar medidas que permitan preservar la Ribera del río Quequén para las próximas generaciones.
