El exfutbolista publicó un breve mensaje en sus redes sociales para recordar a la mujer de 86 años, conocida por familiares y vecinos como “Tití”, y agradecer las muestras de acompañamiento recibidas en los últimos días.
“Una semana, ma, y todo parecía un mal sueño. Descansá, te amaré siempre”, escribió Sánchez junto a una imagen familiar. Luego dejó una frase marcada por el dolor: “Ojalá el que te hizo mal lo pague con todo y más”.
La publicación generó numerosas respuestas de vecinos, amigos, excompañeros y personas vinculadas al fútbol local, que acompañaron al histórico delantero de Estación Quequén, Villa Mitre de Bahía Blanca y otros equipos de la región.
En su publicación, Paquillo Sánchez no hizo referencias personales ni mencionó a ningún integrante de su familia. Su mensaje estuvo centrado en la despedida a su madre, el impacto de la pérdida y el reclamo de que la Justicia esclarezca lo sucedido.
También agradeció el acompañamiento recibido desde que se conoció el hecho, en una semana atravesada por el dolor de una familia muy conocida en Quequén y por la repercusión que el caso tuvo en toda la comunidad.
Delia Mercedes Romero de Sánchez murió tras ser atacada en el interior de su vivienda. El hecho es investigado por la Fiscalía Nº 10, especializada en violencia de género e intrafamiliar, a cargo del fiscal Walter Pierrestegui.
Por el homicidio permanece detenido Jorge Daniel Sánchez, de 56 años, hijo de la víctima y hermano de Paquillo. Está imputado por el delito de homicidio agravado por el vínculo.
Durante su declaración indagatoria, el acusado hizo uso de su derecho a no declarar. La investigación continúa con la incorporación de testimonios, pericias y otras medidas probatorias para determinar la mecánica del hecho y establecer con precisión las circunstancias en las que murió la mujer.
La causa sigue en plena etapa de instrucción y será la Justicia la que deberá resolver las responsabilidades penales correspondientes.
Mientras tanto, el mensaje de Paquillo Sánchez volvió a reflejar el impacto humano que dejó el caso en Quequén: una despedida íntima, atravesada por el dolor, y un pedido concreto de justicia por la muerte de su madre.