La iniciativa combina acompañamiento social y economía circular: las briquetas son elaboradas en el Punto Lobe Circular a partir de materiales recuperados que, de otro modo, serían descartados.

Según se informó desde el Municipio, para su producción se utilizan aserrín, chips de poda, papel y cenizas. A través de distintos procesos y maquinaria, esos residuos son transformados en una alternativa de combustible para calefacción.
La propuesta apunta a darle una segunda vida a materiales en desuso y, al mismo tiempo, generar una respuesta concreta para familias que necesitan calefaccionar sus hogares.
Las briquetas funcionan como una alternativa a la leña tradicional y permiten aprovechar residuos provenientes de poda, carpinterías, papeles recuperados y otros elementos que pueden ser reutilizados.
La producción se lleva adelante en el Punto Lobe Circular, un espacio orientado al reciclaje, la recuperación de materiales y la búsqueda de nuevos usos para residuos que habitualmente terminan descartados.

Cada entrega se realiza en bolsas reutilizables confeccionadas con silobolsa recuperado.
Para esa tarea trabajan de manera conjunta la Cooperativa de Trabajo SEMAR y la Cooperativa Textil de Lobería, en una articulación que suma recuperación de materiales, empleo y producción local.
Desde el Municipio destacaron que la experiencia demuestra que la gestión de residuos puede generar beneficios ambientales y sociales, al transformar elementos descartados en recursos de utilidad para la comunidad.

La entrega de briquetas se da en un período de temperaturas bajas, cuando muchas familias necesitan reforzar la calefacción de sus viviendas.
Además de ofrecer una alternativa de uso cotidiano, la iniciativa busca fomentar hábitos de separación y recuperación de residuos, con la idea de que aquello que ya no sirve para un fin pueda convertirse en un nuevo recurso.
