La figura del encuentro fue, otra vez, Haaland. El delantero abrió el marcador a los 79 minutos con un potente cabezazo tras un centro de Andreas Schjelderup y, ya a los 90, selló el 2-0 con un remate rasante desde afuera del área. Brasil descontó con un penal de Neymar en el tiempo agregado, pero no tuvo margen para buscar el empate.
La Verdeamarela había tenido una oportunidad decisiva en el primer tiempo. A los 12 minutos, el árbitro revisó en el VAR una falta sobre Matheus Cunha y sancionó penal para Brasil. Bruno Guimarães se hizo cargo del remate, pero el arquero Ørjan Nyland respondió con una atajada clave.
Antes, Noruega también había tenido un aviso: Patrick Berg convirtió a los pocos minutos, aunque la jugada fue anulada por posición adelantada de Julian Ryerson. El encuentro siguió con situaciones para ambos lados, pero Brasil no logró traducir su dominio de pelota en goles.
En el complemento, Carlo Ancelotti mandó a la cancha a Endrick y luego a Neymar para buscar mayor peso ofensivo. Sin embargo, Noruega encontró espacios sobre el final y Schjelderup fue determinante en las dos jugadas que terminaron en los goles de Haaland.
Con su doblete, Haaland llegó a siete goles en el Mundial y alcanzó a Lionel Messi y Kylian Mbappé en la cima de la tabla de artilleros del torneo. El delantero noruego ya había sido decisivo en la ronda anterior y volvió a aparecer cuando su selección más lo necesitaba.

Erling Haaland, el androide noruego.
Noruega espera ahora por el ganador del cruce entre México e Inglaterra, al que enfrentará el 11 de julio en Miami por los cuartos de final. Brasil, en cambio, se quedó afuera en octavos y prolongó una sequía mundialista que se mantiene desde su último título, conseguido en 2002.
La eliminación tiene un antecedente que vuelve a tomar fuerza: Noruega ya había derrotado a Brasil en Francia 1998. Esta vez, con Haaland como gran figura, volvió a dejar afuera a una potencia histórica y se convirtió en una de las grandes sorpresas del Mundial.