
La experiencia se desarrolló a través del Subprograma de Arte Recreativo y Didáctico, coordinado por Pamela Klink y la licenciada Sofía Pollán, y reunió a 19 niñas y niños de las salas de cuatro y cinco años en una jornada donde el juego, la creatividad y la exploración fueron los principales protagonistas.
La actividad invitó a los pequeños a trabajar con arcilla, agua y distintos materiales para modelar figuras inspiradas en el hornero, un ave elegida por representar valores como el arraigo, el esfuerzo compartido y la construcción colectiva. A medida que las manos daban forma al barro, también surgían nuevas ideas, preguntas e interpretaciones sobre el lugar donde viven.
Cada creación fue distinta. Algunos chicos imaginaron nidos con pequeños huevos, otros incorporaron detalles propios o dieron forma a nuevas figuras. Más allá del resultado artístico, la propuesta buscó que cada uno pudiera sentirse parte de una construcción común, comprendiendo que el crecimiento de una comunidad también comienza con pequeños gestos compartidos.
Desde el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, presidido por el Dr. Mariano Carrillo, destacaron que Puerto Ciudad tiene como objetivo fortalecer el vínculo entre el puerto y la ciudadanía a través de experiencias que despierten el interés por el territorio y ayuden a construir identidad desde edades tempranas.
La iniciativa parte de una idea sencilla: el puerto no es únicamente un espacio de producción y logística, sino también un componente fundamental de la historia, el desarrollo y la vida cotidiana de la comunidad. Por eso, acercarlo a las infancias mediante el arte y el juego permite sembrar valores como el sentido de pertenencia, el cuidado del entorno y el trabajo en equipo.

La actividad realizada en el Jardín N.º 903 forma parte de una agenda de acciones que Puerto Ciudad desarrolla en instituciones educativas de Necochea y Quequén, con el propósito de seguir tendiendo puentes entre el puerto y la comunidad desde la educación y la participación.