
A simple vista será un duelo entre dos grandes selecciones. Pero detrás de los noventa minutos hay una historia marcada por la política, la inmigración y la identidad.

Francia y Marruecos mantienen un vínculo histórico que se remonta al protectorado francés sobre el país africano entre 1912 y 1956. Décadas después, las corrientes migratorias consolidaron una de las comunidades marroquíes más importantes de Europa. Hoy millones de personas tienen lazos familiares, culturales o afectivos entre ambos países, por lo que el partido trasciende ampliamente lo deportivo.
Esa realidad también se refleja dentro del campo de juego. La mayoría de los futbolistas marroquíes nació o creció fuera de Marruecos y varios fueron formados en academias francesas antes de optar por representar la tierra de sus familias. Del otro lado, Francia vuelve a presentar un plantel multicultural, con futbolistas de distintos orígenes que representan la diversidad de la sociedad francesa.
El antecedente inmediato todavía permanece muy presente. En las semifinales del Mundial de Qatar 2022, Francia derrotó a Marruecos por 2 a 0 con goles de Théo Hernández y Randal Kolo Muani, poniendo fin a la histórica campaña de los "Leones del Atlas", que se convirtieron en la primera selección africana en alcanzar una semifinal mundialista.

Lejos de ser una sorpresa pasajera, Marruecos volvió a instalarse entre los ocho mejores del mundo y buscará ahora dar otro golpe frente a uno de los máximos candidatos al título.
La expectativa también se vive fuera de la cancha. En París, las autoridades dispusieron un amplio operativo de seguridad con miles de efectivos, drones de vigilancia y restricciones en distintos sectores de la ciudad para evitar incidentes durante las celebraciones, recordando los disturbios registrados tras el enfrentamiento entre ambas selecciones en Qatar.
En lo estrictamente futbolístico, Francia llega tras eliminar a Paraguay, mientras que Marruecos dejó en el camino a Canadá y ratificó su crecimiento sostenido en la escena internacional.

Los ganadores de los dos primeros encuentros se enfrentarán en una de las semifinales. Del otro lado del cuadro, el vencedor de Argentina-Suiza buscará un lugar en la final frente a quien avance del duelo entre Noruega e Inglaterra.
Aunque el Mundial se acerca a su etapa decisiva, pocos partidos reúnen tantos ingredientes como el de este jueves. En Boston estarán en juego un lugar en las semifinales, pero también una rivalidad atravesada por la historia, la inmigración, la política y el sentido de pertenencia de millones de personas a ambos lados del Mediterráneo.