
La preocupación se multiplica entre los productores de Necochea, que desde hace semanas mantienen reuniones con organismos municipales y provinciales en busca de respuestas para una crisis que todavía no encuentra una solución definitiva. En diálogo con NdeN, la productora agropecuaria Agustina Balsategui describió un panorama que, según aseguró, continúa siendo tan preocupante como en los días posteriores al temporal.
"Hay productores completamente desbordados", resumió al definir el estado de ánimo que hoy predomina en el sector.
Según explicó, el principal problema ya no es el agua acumulada dentro de los campos, sino la imposibilidad de transitar los caminos rurales. Las napas permanecen tan altas que cualquier intento de reparación termina siendo insuficiente.
"Las máquinas llegan, pero no hay piso. Se tira arena o tosca y se hunde todo. Cuando pasan las camionetas vuelve a brotar el agua y los caminos quedan cada vez peor", señaló.
Por ese motivo, aseguró que mientras no se registren varios días consecutivos sin lluvias será muy difícil avanzar con una recuperación definitiva.
"Hasta que no pare de llover durante una semana y el suelo empiece a secarse, todo lo que se haga vuelve a romperse", explicó.

Agustina Balsategui dialogando con el Intendente Rojas en una de las tantas reuniones que vienen llevandose a cabo.
Las consecuencias sobre la producción continúan agravándose. Balsategui explicó que buena parte del girasol permanece almacenado porque los camiones no pueden ingresar a los establecimientos, mientras que la cosecha de soja y maíz avanza con enormes dificultades.
"Los únicos que pudieron sacar girasol fueron los que estaban cerca de la ruta. El resto está muy complicado", afirmó.
En las zonas más cercanas al mar, incluso, ya hay productores que prácticamente descartan sembrar trigo y otros cultivos de fina durante esta campaña debido a las condiciones del terreno.
La emergencia también obligó a tomar decisiones extremas.
"Hubo un productor que tuvo que vender toda la hacienda porque no podía ingresar al campo. Para sacar los animales tuvieron que cruzar establecimientos vecinos porque los caminos ya no servían", relató.

Para la productora, la crisis ya dejó de afectar únicamente a quienes producen.
Según explicó, el impacto comenzó a extenderse a toda la economía vinculada al sector agropecuario.
"Las empresas quedaron en gasto cero. Se frenaron compras, inversiones, reparaciones... nadie sabe qué va a pasar", aseguró.
Además, reveló que empiezan a aparecer nuevas consecuencias.
"Se están revisando contratos de arrendamiento porque hay lotes que ya no se podrán trabajar. Algunos directamente se están cayendo", indicó.
A su entender, el impacto económico no quedará solamente puertas adentro del campo.
"Va a ser un golpe económico muy grande para toda la ciudad", advirtió.
Más allá de las pérdidas económicas, Balsategui aseguró que la crisis también comienza a sentirse en el plano humano.
"Hay gente que terminó en el médico porque después de las reuniones se les disparó la presión. Hay muchísima angustia", contó.
La dirigente rural reconoció que una de las situaciones que más la golpea es la de los jóvenes que recién comenzaban a desarrollarse en la actividad.
"Hay chicos que este año empezaban a sembrar el campo de la mamá y la verdad que me parte el alma ver lo que están viviendo", expresó.
Mientras los productores continúan reclamando soluciones de fondo, Balsategui destacó la colaboración de Puerto Quequén, que financia horas de maquinaria para intervenir en algunos de los caminos rurales más afectados.
Según explicó, primero se trabajó sobre el camino que conecta Ramón Santamarina con La Dulce y luego las tareas se trasladaron al kilómetro 25 de la Ruta Nacional 228, uno de los sectores más comprometidos.
Sin embargo, aclaró que hoy las tareas se limitan principalmente a favorecer el escurrimiento del agua.
"Lo único que se puede hacer ahora es abrir zanjas para que el agua salga. Toda la inversión de tirar arena o material se hunde porque las napas están muy arriba. Pasan las camionetas y el agua vuelve a salir por los costados", explicó.
Respecto al trabajo de la Dirección Provincial de Hidráulica, reconoció la predisposición de los técnicos que recorren la zona, aunque remarcó que los recursos disponibles resultan insuficientes para afrontar una emergencia de semejante magnitud.
"Son dos personas para atender quince partidos. Los estamos volviendo locos, pero no dan abasto", sostuvo.
También recordó que el pedido de emergencia agropecuaria ya fue elevado a la Provincia de Buenos Aires, aunque todavía resta la firma del gobernador para que entre en vigencia. Mientras eso no ocurra, los productores siguen sin poder acceder a beneficios fiscales ni herramientas financieras especiales para afrontar la crisis.
Para Balsategui, las inundaciones dejaron al descubierto problemas estructurales que exceden el fenómeno climático y que deberán abordarse con obras de largo plazo.
Según explicó, Necochea termina recibiendo el agua proveniente de distintas zonas vecinas, mientras otras localidades realizaron canalizaciones que mejoraron el escurrimiento. A su entender, la falta de mantenimiento de canales y alcantarillas también agravó la situación.
Incluso, advirtió que durante el temporal la ciudad estuvo más cerca de sufrir consecuencias aún mayores.
"La ciudad tampoco está preparada para recibir tanta agua. Tuvimos suerte de que dejara de llover cuando dejó, porque el agua ya había llegado hasta la zona del basural", afirmó. Según relató, el predio quedó inundado y eso provocó que los lixiviados comenzaran a desplazarse por las napas.
Para la productora, la emergencia debe transformarse en una oportunidad para planificar soluciones definitivas.
"Tenemos que aprovechar este momento para pensar obras de fondo, mejorar los canales y trabajar para que esto no vuelva a pasar", concluyó.
A casi dos meses del temporal, el agua ya no ocupa tantos lotes como en mayo, pero la emergencia continúa. Con caminos destruidos, cosechas que no pueden salir, inversiones paralizadas y productores atravesados por la incertidumbre, el campo de Necochea sigue esperando respuestas para iniciar una recuperación que, según advierten, demandará mucho tiempo.
