domingo 12 de julio de 2026 - Edición Nº3570

Política | 12 jul 2026

Endeudamiento de los hogares

De pagar gastos con deuda a quedar afuera: la mora golpea a 7 millones

15:57 |Un estudio basado en datos del Banco Central estimó que el 27% de quienes tienen financiamiento ya no califica para obtener nuevos préstamos.


El deterioro de la capacidad de pago de las familias argentinas continúa profundizándose. Un informe privado estimó que cerca de 6,8 millones de personas ya no reúnen las condiciones necesarias para acceder a nuevos créditos bancarios debido al nivel de atraso acumulado en préstamos y tarjetas.

El relevamiento fue elaborado por la consultora 1816 a partir de los microdatos de la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina. Según el estudio, la morosidad de los hogares alcanzó el 12,7% en mayo y completó 19 meses consecutivos de crecimiento.

El dato de mayo constituye una estimación privada previa a la publicación del informe mensual oficial del Banco Central. No obstante, mantiene la tendencia registrada por el organismo: en abril, el coeficiente de mora de las financiaciones a las familias ya había llegado al 12,1%, mientras que en marzo se ubicaba en el 11,5%.

 

Qué significa quedar fuera del crédito

El informe considera morosas a las personas que acumulan más de 90 días de atraso en el pago de sus obligaciones. La estimación indica que el 27% de quienes cuentan con algún tipo de financiamiento ya no califica como sujeto de crédito.

Esto no implica una exclusión administrativa permanente ni que exista una prohibición general para solicitar préstamos. En la práctica, significa que los antecedentes negativos reducen considerablemente la posibilidad de obtener nuevo financiamiento formal o llevan a que las entidades ofrezcan montos menores, plazos más cortos y tasas más elevadas.

La dificultad para renovar un préstamo, refinanciar una tarjeta o acceder a dinero bancario puede empujar a las familias hacia mecanismos más costosos, como financieras, aplicaciones, billeteras virtuales o créditos comerciales.

 

 

La mora se multiplicó en menos de dos años

La velocidad del deterioro aparece como uno de los datos más significativos. En octubre de 2024, la irregularidad de los créditos a los hogares era del 2,5%. En mayo de 2026 habría llegado al 12,7%, es decir, más de cinco veces el nivel registrado un año y medio atrás.

El fenómeno tampoco estaría concentrado en unas pocas entidades. De acuerdo con el relevamiento, 26 de los 30 bancos más importantes del país registraron un aumento de la morosidad en sus carteras.

Las cifras muestran que el problema dejó de estar limitado a situaciones individuales y comenzó a extenderse sobre gran parte del sistema financiero.

 

Los créditos no bancarios presentan mayores atrasos

El escenario es todavía más complejo entre los proveedores no bancarios de crédito, como fintech, billeteras virtuales, comercios y cadenas que financian compras.

En mayo, el 32,2% de esos préstamos registraba demoras superiores a 90 días, según el estudio. Un año y medio antes, el porcentaje estaba por debajo del 10%. Este sector representa alrededor del 17% del financiamiento destinado al consumo.

Los últimos datos disponibles del Banco Central también reflejan el elevado costo de ese circuito. En febrero, las tasas nominales anuales de los proveedores no financieros alcanzaban, en promedio, el 144% para préstamos personales y el 87% para tarjetas de crédito no bancarias.

Para quienes ya tienen dificultades para cumplir con el sistema tradicional, recurrir a estas alternativas puede ampliar el problema: las tasas más altas aumentan las cuotas y reducen aún más la capacidad de pago.

 

Los jóvenes, entre los más afectados

La distribución por edades muestra un impacto particularmente fuerte entre los sectores más jóvenes.

Cuatro de cada diez personas de entre 26 y 35 años registran algún atraso en bancos o entidades financieras. Ese grupo concentra el 31,5% de la deuda total analizada.

Por su parte, los jóvenes de entre 18 y 25 años reúnen el 42,8% de los montos impagos, de acuerdo con el informe.

El crecimiento del crédito digital, la facilidad para solicitar préstamos desde el teléfono y el uso del financiamiento para cubrir gastos cotidianos aparecen como factores que aumentan la exposición de quienes cuentan con ingresos bajos, informales o inestables.

 

Del crédito para consumir al crédito para llegar a fin de mes

El aumento de la mora se produce en un contexto en el que una parte creciente de los hogares utiliza tarjetas y préstamos para pagar alimentos, servicios, alquileres y otros gastos corrientes.

Cuando los ingresos no alcanzan para cancelar el total, las familias comienzan a pagar el mínimo de la tarjeta, refinanciar saldos o tomar un préstamo para cubrir otro. Esa dinámica puede sostenerse durante algunos meses, pero incrementa el peso de los intereses y genera un círculo de endeudamiento cada vez más difícil de revertir.

El problema no se limita a quienes dejan de pagar. También alcanza a quienes todavía cumplen, pero destinan una proporción creciente de sus ingresos a las cuotas y reducen consumos esenciales para evitar atrasarse.

La suba de la morosidad funciona así como un indicador del deterioro financiero de los hogares: millones de personas recurrieron al crédito para sostener sus gastos y ahora enfrentan mayores restricciones para volver a financiarse.

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