
La campaña impulsada a través de Change.org alcanzó las 9.755 firmas al momento de este relevamiento y continúa recibiendo adhesiones. El pedido había comenzado el 18 de junio, varias semanas antes del choque ocurrido en el kilómetro 55, pero las últimas tragedias le dieron un nuevo impulso.
El reclamo no responde a un episodio aislado. Apenas cinco días antes del siniestro en el que murió Irigoyen y resultó gravemente herida Anita, otra mujer había perdido la vida en un choque frontal registrado sobre la misma ruta.
A esos casos se suman numerosos accidentes fatales ocurridos durante 2025 y los primeros meses de 2026, en una traza que concentra un intenso movimiento de automóviles, colectivos y camiones vinculados con la producción regional y la actividad de Puerto Quequén.
El último siniestro ocurrió durante la noche del domingo, a la altura del kilómetro 55, en cercanías del paraje San José. Allí colisionaron un automóvil que prestaba servicio de remís y un camión con semirremolque.
Santiago Irigoyen, de 58 años, murió en el lugar. En el vehículo viajaban cuatro pasajeras, entre ellas Anita, quien sufrió graves lesiones y debió ser trasladada al Hospital Interzonal General de Agudos de Mar del Plata.
Después de permanecer internada durante cuatro días, la adolescente necochense falleció durante la madrugada de este jueves.
Anita estudiaba en el Colegio Nuestra Señora del Rosario y jugaba al vóley en Once Unidos de Mar del Plata. Viajaba habitualmente desde Necochea hacia la vecina ciudad para entrenarse.
Durante los últimos días, su estado de salud había movilizado a escuelas, clubes, familias y vecinos de ambas ciudades, que participaron de misas, vigilias y cadenas de oración.

La sucesión de hechos fatales había comenzado antes. El martes 7 de julio, alrededor de las 11, una mujer murió en otro choque frontal ocurrido a la altura del kilómetro 17, en la zona de El Boquerón.
El siniestro fue protagonizado por un Renault Clio y una Ford F100, que impactaron por causas que todavía son materia de investigación.
La conductora del automóvil quedó atrapada dentro del vehículo y falleció en el lugar. El hombre que manejaba la camioneta sufrió heridas leves, dio negativo en el control de alcoholemia y fue trasladado al HIGA.
En poco más de una semana, la Ruta 88 sumó de esa manera tres nuevas víctimas fatales.
Los casos registrados en julio se suman a otros siniestros fatales ocurridos durante los primeros meses del año.
En febrero, Sergio Pablo Medina, vecino de Mechongué, murió en el kilómetro 65 cuando intentaba ayudar al conductor de un automóvil que había embestido a un carpincho. El hombre fue atropellado por otro vehículo durante una maniobra para evitar el primer choque.
El 13 de marzo, un automovilista de 57 años perdió la vida luego de que el Renault Clio que conducía colisionara contra una Toyota Hilux, a la altura del kilómetro 9,5.
Dos días después falleció un motociclista que permanecía internado tras haber sido embestido por un camión en otro sector de la Ruta 88, cerca de Batán.
El relevamiento de casos publicados por medios de Necochea, Miramar y Mar del Plata no constituye una estadística oficial, pero permite observar la reiteración de episodios graves a lo largo del corredor.
La preocupación ya había alcanzado niveles críticos durante 2025. Para mediados de junio, diferentes relevamientos periodísticos contabilizaban 13 víctimas fatales en accidentes registrados sobre la Ruta 88.
El 22 de ese mismo mes se produjo otra muerte: Lucas Gabriel Díaz, de 32 años, perdió el control del Peugeot 208 que conducía y chocó contra un poste de hormigón, a la altura del kilómetro 7,5.
Entre los episodios más graves estuvo la jornada del 1º de mayo, cuando cuatro personas murieron en dos choques ocurridos con poco más de una hora de diferencia y a unos 15 kilómetros de distancia.
En el kilómetro 43 perdió la vida Diego Aguilar Lascano, de 34 años. Poco después, en el kilómetro 58, otro choque frontal provocó las muertes de Gladys De la Torre, Miriam De la Torre y Laura Gómez.
Otro hecho que impactó profundamente en la región ocurrió el 8 de junio, en el kilómetro 45. El médico marplatense Diego Quirós y el hijo de su pareja murieron cuando el automóvil en el que viajaban colisionó con el acoplado de un camión.
La petición titulada “Construir la Autovía 88 entre Mar del Plata y Necochea” fue impulsada por Leandro Melluso, vecino de la región.
“Como vecino de la zona entre Mar del Plata y Necochea, he sido testigo directo del peligro que representa la actual Ruta 88”, expresó al fundamentar la iniciativa.
Según sostiene la campaña, sobre la base de un informe de la Dirección Nacional de Vialidad, más de 7.000 vehículos circulan diariamente por este corredor.
“Lo que necesitamos es la construcción inmediata de la Autovía 88, que no solo resolvería el problema del tráfico, sino que además mejoraría la seguridad para cientos de conductores que la transitan a diario”, planteó Melluso.
El texto también señala el impacto económico que tendría la obra para toda la zona, al facilitar el movimiento turístico, comercial y productivo entre Mar del Plata, Miramar, Quequén y Necochea.
“No podemos esperar más a que ocurran más tragedias en la Ruta 88. Urge tomar medidas ahora para salvaguardar la vida de los habitantes y visitantes de la región”, concluye la petición.
Aunque la iniciativa no tiene carácter vinculante, sus impulsores buscan transformar el respaldo ciudadano en una herramienta para reclamar una respuesta concreta al Gobierno de la provincia de Buenos Aires.
La Ruta Provincial 88 tiene aproximadamente 125 kilómetros de extensión y conecta Mar del Plata con Quequén, antes del ingreso a Necochea. También permite acceder a Batán, Comandante Nicanor Otamendi, Mechongué, Miramar y Mar del Sud.
Por allí circulan diariamente automóviles particulares, colectivos y una importante cantidad de camiones que transportan producción agropecuaria e industrial hacia Puerto Quequén.
Sin embargo, casi toda la traza conserva un único carril por sentido. Las lomas que reducen la visibilidad, los sobrepasos sobre la misma calzada, el estado de las banquinas y la convivencia con el tránsito pesado forman parte de las preocupaciones señaladas por quienes utilizan habitualmente el camino.

La construcción de una doble calzada permitiría separar físicamente ambos sentidos de circulación y reducir especialmente el riesgo de impactos frontales.
Una intervención integral también podría incorporar banquinas pavimentadas, cruces más seguros, mejores accesos y modificaciones en aquellos sectores donde las elevaciones del terreno limitan la visibilidad.
Para quienes impulsan el proyecto, la obra tendría además un impacto directo sobre el turismo, el comercio, la actividad portuaria y la conexión entre las principales ciudades del sudeste bonaerense.
Después de una nueva sucesión de accidentes y muertes, el pedido volvió a superar la discusión sobre infraestructura. Para miles de vecinos, la Autovía 88 representa una obra urgente para evitar que la misma historia continúe repitiéndose.