
La medida finalizaría porque ese fue el plazo establecido por los trabajadores al comenzar la retención, el martes a las 14, y no porque se haya alcanzado un acuerdo. La asamblea realizada este miércoles terminó sin avances, ya que no hubo una nueva propuesta económica que permitiera destrabar el reclamo.
De no surgir una nueva decisión, los empleados regresarían a sus puestos pese a mantener parte de sus haberes pendientes. Por eso, aunque los micros podrían volver a las calles durante la mañana, todavía no existen certezas acerca de cuánto tiempo podrá sostenerse el servicio.
El reclamo de los choferes parte de un derecho elemental: percibir sus salarios completos y dentro de los plazos correspondientes. Según señalaron desde el sector, desde hace varios meses cobran sus haberes de manera parcial y fuera de término.
Esta situación afecta directamente la economía de las familias y llevó a que los trabajadores, junto con representantes de la UTA Mar del Plata y delegados locales, resolvieran avanzar con la retención de tareas.
Este miércoles volvieron a reunirse en asamblea para analizar una posible salida. Sin embargo, fuentes vinculadas al conflicto confirmaron a Noticias de Necochea que el encuentro no fue satisfactorio porque la empresa no realizó un nuevo ofrecimiento.
“Esta situación así no va más”, resumieron las fuentes consultadas, que consideraron necesaria la intervención de nuevos actores para encontrar una solución de fondo.
El conflicto quedó atrapado en un círculo difícil de romper. Los choferes necesitan cobrar sus salarios completos para continuar trabajando, mientras Transportes Necochea sostiene que necesita mantener el servicio para recaudar y reunir el dinero con el cual pagarles.
La retención tampoco permitió alcanzar una solución: la asamblea del miércoles terminó sin una nueva propuesta y los trabajadores volverían a sus puestos con parte de sus haberes todavía pendientes.
En diálogo con NdeN, la vocera de Transportes Necochea, Erika Giancarelli, reconoció los atrasos salariales y admitió que la empresa viene pagando los haberes en cuotas.

También aseguró comprender el reclamo y las dificultades que atraviesan los trabajadores al no disponer de sus salarios en tiempo y forma. No obstante, explicó que la economía de la compañía depende directamente de la recaudación obtenida mediante la prestación diaria del servicio.
“Si no podemos prestar el servicio, no podemos recaudar. Y si no tenemos ingresos, se vuelve imposible cumplir con las obligaciones”, resumió Giancarelli.
Desde la empresa sostienen que existía un acuerdo de palabra para completar este viernes el pago pendiente. Según explicaron, necesitaban mantener los colectivos en circulación durante esos días para reunir el dinero, pero la retención interrumpió esa recaudación.
Los trabajadores, por su parte, resolvieron avanzar con la medida ante los reiterados atrasos y la falta de garantías concretas sobre el cobro. En ese punto aparece el círculo difícil de romper que atraviesa al sistema: los choferes necesitan cobrar para continuar trabajando, mientras la empresa afirma que necesita prestar el servicio para recaudar y poder pagarles.
Giancarelli planteó que la sucesión de interrupciones del servicio profundiza la crisis económica de Transportes Necochea y podría conducirla hacia un escenario financiero irreversible.
Desde la firma aclararon que no existe actualmente una presentación formal de quiebra ni se anunció que vaya a realizarse. La advertencia apunta a lo que podría ocurrir si la compañía continúa sin poder recaudar ni afrontar sus obligaciones.
La explicación empresarial no invalida el reclamo salarial de los trabajadores, pero permite dimensionar la profundidad de la crisis que atraviesa el transporte público de Necochea y Quequén.
La preocupación expresada por la firma también alcanza al futuro laboral del personal. De acuerdo con el pliego licitatorio, quien resulte adjudicatario de la nueva concesión deberá incorporar a los trabajadores que se encuentren activos al momento de asumir el servicio.
Según Giancarelli, Transportes Necochea aceptó las sucesivas prórrogas con el objetivo de preservar las fuentes laborales mientras se define la nueva concesión. Con ese mismo propósito, incorporó a 16 trabajadores provenientes de Nueva Pompeya, la empresa que operaba los colectivos verdes.
La vocera señaló que la firma no se presentó a la primera licitación porque no cuenta con las condiciones económicas necesarias para afrontar sus exigencias. Aun así, aseguró que decidió sostener la prestación para que el personal permanezca activo durante la transición.
El planteo de la compañía es que una eventual quiebra podría generar incertidumbre respecto de la situación de esos empleados y de su posterior incorporación a una nueva prestadora.
El conflicto se desarrolla mientras el Departamento Ejecutivo prepara un segundo llamado a licitación para concesionar el transporte urbano durante los próximos 20 años, después de que la primera convocatoria quedara desierta.
La apertura de sobres está prevista para el 21 de agosto y se mantendría el mismo pliego de bases y condiciones. Hasta que el servicio sea adjudicado y se firme un nuevo contrato, continuará vigente la prórroga otorgada a Transportes Necochea.
En paralelo, todavía no fue implementada en el sistema SUBE la tarifa de $1.900 aprobada por el Concejo Deliberante. Por ese motivo, los pasajeros continúan abonando el valor anterior de $1.631.
Ante la posibilidad de que tampoco aparezcan interesados en el segundo llamado, desde el área municipal de Transporte comenzaron los contactos con concejales para analizar posibles alternativas. Entre los puntos que podrían revisarse en una futura convocatoria aparecen la cantidad mínima de unidades y las frecuencias exigidas.
De no surgir una nueva medida durante la madrugada, el servicio se reanudaría este jueves desde las 5. No obstante, ninguna de las causas que originaron la retención fue resuelta.
Los trabajadores regresarían a sus puestos sin haber cobrado todo lo adeudado y Transportes Necochea volvería a recaudar en medio de una situación económica que define como crítica.
La deuda salarial continúa pendiente, la negociación permanece abierta y todavía no existe una solución definitiva para el transporte urbano. En ese escenario, los micros volverían a las calles de Necochea y Quequén, aunque persiste el interrogante sobre hasta cuándo podrá sostenerse el servicio.