viernes 24 de julio de 2026 - Edición Nº3582

Arte y Cultura | 23 jul 2026

RESEÑA DEL NUEVO ÁLBUM

“Foreign Tongues”: los Rolling Stones dialogan con su propia historia

A 64 años del inicio de su carrera, Mick Jagger, Keith Richards y Ron Wood entregan un disco fresco y vital que atraviesa el blues, el soul, el country y el rock and roll.


Por: Pablo Skorupski

Un lugar común en el que suelen caer los críticos al reseñar un nuevo lanzamiento de The Rolling Stones es recurrir a la expresión “los chicos están bien”. Ahora bien, a riesgo de repetir ese mismo cliché, ¿acaso existe otra frase más válida y certera para describir el presente de la banda? Pareciera que no.

No vamos a pedirles a los Stones que suenen como pibes de 20 años, que vuelvan a revolucionar la historia del rock and roll o que el mundo se detenga cada vez que publican un disco. A 64 años del comienzo de su carrera —y contando—, ya hicieron todo eso y mucho más.

Sin embargo, hay algo que se destaca en “Foreign Tongues”, sucesor de “Hackney Diamonds” (2023), y que quizá ya no esperábamos: Mick Jagger, Keith Richards, Ron Wood y compañía dieron a luz un álbum fresco y vital.

No suena como una banda funcionando en piloto automático ni tampoco como una producción sintética, algo frecuente en muchos trabajos actuales. Suena creíble: es, simplemente, un grupo de octogenarios ejerciendo y haciendo valer su oficio.

Quizá ya no lo hagan por la fama, el dinero o la gloria. En estas canciones se respiran deseo y diversión. Y es precisamente ahí donde el disco conecta con el oyente.

La mano de Andrew Watt

Para alcanzar un resultado tan logrado fue fundamental Andrew Watt, quien ya había producido “Hackney Diamonds” y es considerado uno de los nuevos gurúes del rock clásico.

Con apenas 35 años, su criterio y determinación fueron claves en trabajos recientes de Paul McCartney, Iggy Pop y Ozzy Osbourne. En “Foreign Tongues” vuelve a encontrar el equilibrio entre el sonido histórico de los Stones y una producción capaz de mantenerlos en el presente.

A continuación, repasamos las 14 canciones que conforman el álbum.

Un comienzo aferrado al blues

La placa abre con “Rough and Twisted”, un blues rock de pura cepa. Sobre una base marcada, cruda y por momentos pesada, Mick Jagger se luce vocalmente como en sus años mozos y aporta un exquisito solo de armónica.

La batería de Steve Jordan suena más contundente que nunca, mientras las guitarras se muestran punzantes y filosas, rodeadas por coros envolventes. Es un comienzo inmejorable que remite a los orígenes del grupo y conecta con lo explorado una década atrás en “Blue & Lonesome”.

Segunda en el listado, “In the Stars” presenta una estructura pop y un estribillo muy pegadizo. Es una canción que tranquilamente podría haber formado parte de “A Bigger Bang” (2005). En esta pista, Ron Wood no solamente toca una de las guitarras, sino que también se hace cargo del bajo eléctrico.

En tercer lugar aparece “Jealous Lover”, con aires de balada R&B y soul, en la línea de algunas canciones que la banda británica creó durante los años 80.

Un estribillo memorable y con mucho gancho distingue a esta pieza muy bien construida, atravesada por los falsetes de Jagger, un recurso que remite a la época de “Emotional Rescue” (1980). La canción también cuenta con la participación de Steve Winwood en piano y teclados.

Rock stone, hip hop y una incursión proto-punk

“Mr. Charm” adopta la forma de un rock stone cargado de adrenalina. También recuerda a parte del material solista de Jagger, como “God Gave Me Everything”, canción compartida con Lenny Kravitz e incluida en “Goddess in the Doorway” (2001).

Aquí, Mick recita y vocifera en clave de rap y hip hop, a su manera, muy bien secundado por Naarai Jacobs en los coros y el apoyo vocal. La interacción con Steve Jordan resulta fundamental para definir el espíritu de la canción. Las guitarras al frente, con su correspondiente solo, son marca registrada de la casa.

El quinto tema, “Divine Intervention”, es un rock de impronta proto-punk. Y no es casualidad: Robert Smith, líder de The Cure, participa como guitarrista invitado.

La estructura parece extraída de los años 70, pero el resultado no suena vintage. Su frescura es actual, urgente y honesta. La magia está en la simpleza.

Al llegar “Ringing Hollow”, los Rolling Stones sorprenden con un emotivo country blues cuya letra evoca la situación de Estados Unidos. La canción demuestra que todavía pueden ofrecer composiciones con trasfondo político y expresar su mirada sobre el mundo que los rodea.

La voz de Mick suena especialmente expresiva, aullando una especie de lamento que se complementa muy bien con los coros de Keith Richards. También funciona como un homenaje a la música estadounidense con la que los Stones crecieron durante su adolescencia.

Del pulso disco al regreso de Charlie Watts

En séptimo lugar, “Never Wanna Lose You” recupera el pulso rockero sobre una base rítmica dominada por el bajo —al estilo de “Miss You”— y heredera de la música disco.

El estribillo es pegadizo, bailable y casi irresistible. Robert Smith vuelve a participar, esta vez con coros y sintetizadores.

“Hit Me in the Head”, la octava canción, se apoya en un riff vigoroso y una interpretación de tono agresivo y festivo. Es una de esas composiciones que podrían funcionar a la perfección en vivo, frente a un estadio.

Se trata de un rock directo, con algo de boogie-woogie corriendo por sus venas. Como particularidad, la banda recuperó una grabación de batería de Charlie Watts y la incorporó a la estructura del tema.

Amy Winehouse llevada al universo stone

En la novena pista llega una de las grandes sorpresas: “You Know I’m No Good”, el clásico de Amy Winehouse.

Sin embargo, al escucharla, parece una canción hecha a la medida de los Stones. La versión conserva esa cadencia soul y sensual que Mick Jagger sabe manejar tan bien, aunque también ofrece pasajes en los que canta con los dientes apretados.

“Some of Us” ocupa el espacio de la tradicional balada interpretada por Keith Richards, un clásico presente en la mayoría de los lanzamientos de la banda.

La canción tiene algo de la mística de las baladas post-folk de Bob Dylan. Por su sonido e identidad, podría haber formado parte de “Voodoo Lounge” (1994), aunque en realidad se trata de una composición rescatada de los archivos de los años 80.

Paul McCartney, oscuridad y una balada épica

La undécima canción, “Covered in You”, posee un espíritu pop con impronta funky e influencias del rap. Bien podría haber sido un tema solista de Jagger durante los años 2000.

La gran perlita del álbum es la participación del mismísimo Paul McCartney en el bajo. Historia pura.

Luego aparece “Side Effects”, una de las piezas más oscuras del disco, atravesada por una atmósfera de rock gótico ochentero. Su escucha resulta muy llevadera y se destaca la participación de Andrew Watt en coros, percusión, guitarra acústica y sintetizadores.

Cerca del desenlace, “Back in Your Life” se presenta como una balada épica y emotiva. Interpretada con el sentimiento y la sensibilidad del mejor Mick Jagger, también realza la figura de Ron Wood, quien aporta un inspirado solo de guitarra.

Un cierre para honrar las raíces

El álbum concluye con “Beautiful Delilah”, versión del clásico de Chuck Berry llevada a un terreno de blues acústico, con reminiscencias de Robert Johnson.

Es una manera inmejorable de cerrar el disco: los Rolling Stones honrando en todo su esplendor a los artistas que los influenciaron desde sus comienzos.

Según CAPIF, “Foreign Tongues” fue el álbum más vendido en la Argentina durante la semana del 13 al 19 de julio, por encima de lanzamientos de Sabrina Carpenter, Milo J y Ariana Grande. En nuestro país fue editado únicamente en CD.

El disco, publicado el 10 de julio, también alcanzó el número uno en el Reino Unido y se convirtió en el decimoquinto trabajo de los Stones en liderar el ranking británico, una marca con la que igualaron a The Beatles. 

“Foreign Tongues” ya puede escucharse en las principales plataformas digitales. No se lo pierdan.

No sabemos si será el último álbum de estudio de los Rolling Stones. Pero, después de darle play un par de veces, queda la sensación de que hay Stones para rato.

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