Después de reunirse con el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, Georgieva aseguró que la Argentina se encuentra “en una posición mucho más sólida” y consideró que los indicadores muestran “una escena más saludable”.
La funcionaria atribuyó el resultado al trabajo del Gobierno y a “la perseverancia y el sacrificio del pueblo argentino”.
Entre los datos positivos destacó el paso del déficit al superávit primario, la desaceleración de la inflación desde el 210% interanual hasta alrededor del 30% y las compras de dólares realizadas por el Banco Central. También sostuvo que la confianza de los mercados regresó y que el riesgo país disminuyó de manera considerable. Las declaraciones fueron difundidas por el Ministerio de Economía.
Uno de los momentos más contundentes de la conferencia llegó cuando Georgieva fue consultada por los riesgos financieros de 2027, un año en el que coincidirán fuertes vencimientos de deuda y las elecciones presidenciales.
La titular del Fondo admitió que “los riesgos siempre están allí”, pero sostuvo que pueden enfrentarse con disciplina fiscal, políticas consistentes y una mayor acumulación de reservas.
Georgieva incluso descartó que el país deba solicitar una ampliación del programa vigente: “No va a haber necesidad de un financiamiento adicional por parte del FMI”.
También dirigió un mensaje al Banco Central: “Sigan comprando”, en referencia a la incorporación de dólares a las reservas.
La declaración constituye un respaldo importante para el Gobierno, especialmente porque la Argentina continúa siendo el principal deudor del organismo. Como informó NdeN, el crédito pendiente ronda los US$57.700 millones y representa casi el 35% de toda la cartera de préstamos del FMI.
El discurso dejó, sin embargo, una advertencia menos favorable para el Gobierno. Georgieva reconoció que el crecimiento está impulsado principalmente por el petróleo, el gas, la minería y el sector agropecuario, mientras otras actividades continúan rezagadas.
La funcionaria puso el foco en la necesidad de que la recuperación se extienda hacia las pequeñas empresas y los hogares.
“Tenemos que crear puestos de trabajo y elevar el consumo”, afirmó. También planteó que las familias y las pymes deben recuperar el acceso al crédito para que la estabilidad macroeconómica pueda transformarse en una prosperidad más extendida.
La observación expone uno de los grises del programa: los sectores exportadores y de uso intensivo de capital muestran un mayor dinamismo, pero esa recuperación todavía no se refleja de la misma manera en la construcción, el comercio, la industria vinculada al mercado interno y los ingresos familiares.
Georgieva también mencionó la necesidad de avanzar con inversiones en infraestructura y eliminar obstáculos físicos que limitan el funcionamiento de la economía.
Pese a su confianza, Georgieva no presentó cifras, fechas ni una hoja de ruta detallada sobre cómo conseguirá la Argentina los dólares necesarios para afrontar los vencimientos de 2027.
El Gobierno explicó anteriormente que su estrategia incluye créditos de organismos multilaterales, privatizaciones y colocaciones de deuda en el mercado local. Sin embargo, la titular del FMI se limitó a sostener que existe una estrategia “abarcativa” y que el país está mejor preparado.
El optimismo tampoco elimina las advertencias formuladas por el propio organismo. En su último informe técnico, el FMI señaló que la capacidad argentina de pago continúa sometida a “riesgos excepcionales” por el bajo nivel de reservas líquidas, los importantes vencimientos y la posible volatilidad durante el año electoral. El Fondo también reconoció que el país incumplió la meta de acumulación de reservas de fines de 2025.
El FMI considera que la deuda es sostenible, pero no afirma que exista una alta probabilidad de que continúe siéndolo. Además, reclama recuperar un acceso estable a los mercados internacionales para refinanciar las obligaciones en moneda extranjera y reducir gradualmente la exposición del organismo. El último análisis mantiene esas advertencias.
Georgieva también destacó la posición fiscal argentina. No obstante, los últimos datos oficiales mostraron que junio cerró con un déficit primario de $696.843 millones y un resultado financiero negativo de $1,02 billones.
El Gobierno atribuyó el rojo mensual al pago de aguinaldos y a la postergación de vencimientos del Impuesto a las Ganancias. El primer semestre todavía terminó con un superávit primario equivalente al 0,6% del PBI y uno financiero del 0,1%. Los resultados fueron publicados por el Ministerio de Economía.
La visita dejó, en definitiva, un respaldo político explícito al rumbo de Milei, pero no un cheque en blanco. Georgieva valoró la baja de la inflación, la disciplina fiscal y la acumulación de reservas, mientras señaló las tareas que continúan pendientes: extender el crecimiento, generar empleo, recuperar el consumo, facilitar el crédito y fortalecer la capacidad de pago antes de un 2027 cargado de compromisos financieros.