miércoles 29 de julio de 2026 - Edición Nº3587

Política | 29 jul 2026

Radiografía laboral y social de la Argentina

El empleo, el peor frente social del Gobierno de Milei: crecen la informalidad y la vulnerabilidad juvenil

00:34 |La desocupación alcanzó el 7,8%, pero el dato más preocupante está en la calidad del trabajo: la informalidad llegó al 44,2% y aumentó la subocupación. Una comparación con las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández, junto con un informe de la UBA sobre los jóvenes, expone uno de los escenarios más adversos para el Gobierno nacional.


El empleo se convirtió en el frente social más negativo para el Gobierno de Javier Milei. No porque la Argentina atraviese el mayor nivel de desocupación de los últimos años —los datos no muestran eso—, sino porque la estabilidad del indicador convive con un marcado deterioro en la calidad del trabajo.

La desocupación fue del 7,8% durante el primer trimestre de 2026. Sin embargo, la informalidad alcanzó al 44,2% de los trabajadores y la subocupación subió al 11,1%.

Los números muestran una economía que consigue incorporar trabajadores, pero principalmente a través de changas, empleos sin registrar, cuentapropismo precario y actividades con menos horas de las necesarias.

A ese panorama se suma una realidad especialmente crítica entre los jóvenes: la Universidad de Buenos Aires estima que casi la mitad de las personas de entre 18 y 29 años vive bajo alguna condición de vulnerabilidad.

Un desempleo estable que esconde más precariedad

Según los resultados provisorios del INDEC, la desocupación fue del 7,8% durante el primer trimestre de 2026.

El indicador quedó apenas por debajo del 7,9% registrado en el mismo período de 2025 y por encima del 7,5% correspondiente al último trimestre del año pasado. El organismo aclaró que esas diferencias no resultan estadísticamente significativas.

Dentro de los 31 aglomerados urbanos alcanzados por la Encuesta Permanente de Hogares había:

  • 14,6 millones de personas económicamente activas.
  • 13,5 millones de ocupados.
  • 1.145.000 desocupados que buscaban trabajo activamente.
  • Alrededor de 1,63 millones de subocupados.

Estas cantidades corresponden exclusivamente a los aglomerados relevados. El informe del INDEC no publica una cifra equivalente para la totalidad del territorio argentino.

Creció más la informalidad que la cantidad de ocupados

La tasa de actividad pasó del 48,2% al 48,6% en un año, mientras que la tasa de empleo aumentó del 44,4% al 44,8%.

Esto significa que hubo más personas dispuestas a trabajar y también más ocupados. Sin embargo, la composición de ese crecimiento revela el principal problema.

Las estimaciones puntuales del INDEC muestran que, entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026, la cantidad de ocupados aumentó en aproximadamente 213.000 personas.

Durante ese mismo período, los trabajadores informales crecieron en alrededor de 380.000.

La expansión de la informalidad fue, por lo tanto, superior al crecimiento total de la ocupación. Esto implica una reducción en el número estimado de ocupaciones formales, aunque se trata de resultados obtenidos mediante una encuesta y deben interpretarse con el correspondiente margen estadístico.

La informalidad total pasó del 42% al 44,2% en apenas un año, una suba de 2,2 puntos porcentuales.

Trabajar menos horas de las necesarias

La subocupación también aumentó: pasó del 10% al 11,1%.

El indicador comprende a las personas que trabajan menos de 35 horas semanales, están disponibles y desean trabajar una mayor cantidad de tiempo.

Por eso, el 7,8% de desocupación no alcanza para describir la situación laboral. Una persona puede aparecer como ocupada aunque solamente realice trabajos ocasionales, carezca de aportes jubilatorios o no consiga generar ingresos suficientes para sostener su hogar.

El problema argentino ya no es únicamente la falta de empleo. También es la proliferación de trabajos que no garantizan estabilidad, derechos ni ingresos suficientes.

Cómo se compara con Macri y Alberto Fernández

Para evitar las distorsiones estacionales, la comparación más apropiada es enfrentar los datos correspondientes a los primeros trimestres de cada año.

Los principales indicadores fueron:

  • Mauricio Macri — primer trimestre de 2019: desocupación del 10,1%, subocupación del 11,8% y un 35% de asalariados sin descuento jubilatorio.
  • Alberto Fernández — primer trimestre de 2023: desocupación del 6,9%, subocupación del 9,4% y un 36,7% de asalariados sin descuento jubilatorio.
  • Javier Milei — primer trimestre de 2026: desocupación del 7,8%, subocupación del 11,1% y un 37,9% de asalariados sin descuento jubilatorio.

La comparación deja una lectura con matices.

La desocupación actual se encuentra 2,3 puntos por debajo de 2019, durante el último año del gobierno de Macri, pero está 0,9 puntos por encima de 2023, cuando Alberto Fernández transitaba el último año de su mandato.

En materia de subocupación, el 11,1% actual se acerca al nivel registrado en 2019 y supera por 1,7 puntos al de 2023.

El deterioro más persistente aparece en la calidad del empleo asalariado: quienes trabajan sin descuento jubilatorio representaban el 35% en 2019, el 36,7% en 2023 y actualmente alcanzan el 37,9%.

Estas fotografías estadísticas permiten comparar diferentes momentos, aunque no prueban por sí solas que toda la evolución responda exclusivamente a las decisiones de un determinado gobierno.

La informalidad aumentó durante la gestión de Milei

Para medir la informalidad total —incluidos asalariados, cuentapropistas y otras categorías ocupacionales— el INDEC utiliza una metodología cuya serie comparable comienza hacia finales de 2023.

Desde entonces, el indicador mostró un crecimiento sostenido:

  • Primer trimestre de 2024: 40,8%.
  • Primer trimestre de 2025: 42%.
  • Primer trimestre de 2026: 44,2%.

En los primeros dos años completos de la gestión de Milei, la informalidad aumentó 3,4 puntos porcentuales.

El deterioro también aparece en los registros administrativos. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, elaborado con información oficial, indicó que el empleo asalariado privado se encontraba 4,2% por debajo del máximo alcanzado en agosto de 2023 y en niveles similares a los de julio de 2016.

La estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no se tradujo en una recuperación sostenida del empleo registrado.

Mar del Plata, por encima del promedio nacional

La Encuesta Permanente de Hogares no releva a Necochea como un aglomerado independiente. Por ese motivo, no existe una tasa oficial de desocupación específica para el distrito.

El dato regional más cercano corresponde a Mar del Plata, aunque no debe trasladarse automáticamente a la realidad de Necochea y Quequén.

Durante el primer trimestre de 2026, Mar del Plata registró una desocupación del 9,3%, equivalente a aproximadamente 32.000 personas sin trabajo.

La cifra casi duplicó el 4,9% observado durante el mismo período de 2023 y quedó por encima del promedio nacional.

Las mayores tasas del país fueron registradas en:

  • San Nicolás–Villa Constitución: 10,4%.
  • Bahía Blanca–Cerri: 10,1%.
  • Partidos del Conurbano bonaerense: 9,7%.
  • Gran Resistencia: 9,7%.
  • Mar del Plata: 9,3%.

En el Gran La Plata, la desocupación fue del 7,8%, pero la subocupación llegó a un alarmante 18,2%.

La Provincia responsabilizó al Gobierno nacional

El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, aseguró que la desocupación promedio en los seis principales aglomerados urbanos vinculados con la provincia pasó del 8% al 9,5% entre los primeros trimestres de 2023 y 2026.

Según la estimación presentada por el Gobierno de Axel Kicillof, actualmente existen 137.000 desocupados más que tres años atrás.

López atribuyó el deterioro a la política económica de Javier Milei y sostuvo que la crisis laboral alcanza a todo el territorio provincial.

“La desocupación no es el único drama del mercado laboral. El deterioro incluye también a quienes tienen trabajo. Cada vez son más los bonaerenses que trabajan menos horas de las que necesitan para cubrir sus necesidades económicas”, afirmó.

Se trata de una interpretación política del Gobierno bonaerense. Los indicadores oficiales confirman el deterioro laboral, aunque no permiten atribuir todas sus causas a un único factor.

Casi la mitad de los jóvenes vive en vulnerabilidad

El escenario laboral se vuelve todavía más preocupante al observar la situación de los jóvenes.

El informe “Jóvenes vulnerables en la Argentina”, elaborado por investigadores del Ciclo Básico Común de la UBA, estima que el 48,9% de la población de entre 18 y 29 años vive bajo alguna condición de vulnerabilidad.

La estimación, construida a partir del Censo 2022, equivale a aproximadamente 4.145.000 jóvenes sobre un universo de 8,48 millones.

El estudio considera vulnerables a quienes tienen como máximo el nivel primario completo o viven en hogares afectados por privaciones económicas y habitacionales, como insuficiencia de ingresos, dificultades para acceder a alimentos y ropa, falta de agua o hacinamiento.

Posteriormente, los investigadores realizaron una encuesta presencial a 1.002 jóvenes vulnerables de los principales aglomerados urbanos entre diciembre de 2025 y enero de 2026.

Los resultados de esa encuesta describen específicamente a ese segmento vulnerable y no deben trasladarse automáticamente a la totalidad de los jóvenes argentinos.

Tener trabajo tampoco garantiza salir adelante

Entre los jóvenes vulnerables consultados, el 69,4% manifestó que se encontraba trabajando. Sin embargo, la calidad de esas ocupaciones era extremadamente baja.

Entre quienes tenían empleo:

  • Solamente el 15,3% estaba completamente registrado.
  • Un 3,6% tenía una registración parcial.
  • El 46,1% trabajaba sin registrar.
  • El 29,8% lo hacía por cuenta propia.
  • Alrededor del 5% era monotributista.

La mayor parte se desempeñaba en el comercio, la gastronomía, la construcción, las tareas de cuidado, la limpieza o la venta ambulante y por internet.

Además, el 57% aseguró que los ingresos del hogar no alcanzaban para llegar a fin de mes y cerca del 78% carecía de obra social o medicina prepaga.

El 30,6% manifestó que no tenía trabajo. Esto no significa que todos fueran desocupados según la definición utilizada por el INDEC, ya que para integrar esa categoría es necesario estar buscando empleo activamente.

Menos de la mitad de los jóvenes sin trabajo afirmó encontrarse realizando una búsqueda laboral.

Jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan

Alrededor de dos de cada diez jóvenes vulnerables no trabajaban ni estudiaban.

Al considerar exclusivamente a quienes no tenían trabajo, el 32,8% tampoco estudiaba ni buscaba una ocupación. Esa situación alcanzaba aproximadamente al 10% del total relevado y a algo más de la mitad de quienes no estudiaban ni trabajaban.

Los investigadores denominaron a este grupo como los “Triple Ni”: jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo.

El informe relaciona esta situación con el desaliento, los intentos laborales fallidos y la percepción de que conseguir un empleo precario tampoco garantiza una mejora real en las condiciones de vida.

La educación todavía aparece como una esperanza

El 60,5% de los jóvenes vulnerables no terminó la escuela secundaria y solamente una cuarta parte continúa dentro del sistema educativo.

Pese a esas dificultades, el 85,7% todavía considera que estudiar puede mejorar su calidad de vida.

La educación continúa siendo percibida como un camino de progreso, aunque la falta de dinero, tiempo y oportunidades concretas limita las posibilidades de sostener esa expectativa.

Ansiedad, desgano y consumos problemáticos

Las dificultades económicas y laborales conviven con un fuerte malestar emocional.

Más del 70% de los jóvenes vulnerables manifestó haber atravesado nervios o ansiedad con alguna frecuencia. Alrededor del 54% reconoció sentimientos de tristeza, desgano o depresión.

Estas respuestas expresan percepciones personales de los encuestados y no equivalen a diagnósticos médicos o psicológicos.

El estudio también detectó:

  • Problemas de sueño o cansancio frecuente en alrededor de siete de cada diez jóvenes.
  • Uso excesivo del celular reconocido por cerca del 85%.
  • Dificultades para controlar el consumo de alcohol, cigarrillos o drogas en casi el 30%.
  • Falta de obra social o cobertura privada en aproximadamente el 78%.

El problema ya no es solamente conseguir trabajo

Los datos no describen simplemente una Argentina sin empleo. Exponen una realidad más compleja: muchas personas trabajan, pero el empleo dejó de garantizar estabilidad, derechos, ingresos suficientes y movilidad social.

La desocupación del 7,8% no es la más alta de los últimos años. Sin embargo, la informalidad crece, la subocupación se aproxima nuevamente a los niveles de 2019 y el trabajo registrado pierde terreno frente a las changas, el cuentapropismo y las ocupaciones sin aportes.

Entre los jóvenes, esa precariedad se combina con abandono educativo, angustia y pérdida de expectativas.

Ese deterioro convierte al empleo en uno de los frentes sociales más adversos para el Gobierno de Javier Milei: una problemática que no siempre aparece completamente reflejada en la tasa de desocupación, pero que atraviesa cada vez más la vida cotidiana de los trabajadores argentinos.

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