jueves 30 de julio de 2026 - Edición Nº3588

Política | 30 jul 2026

AL LÍMITE

Necochea podría quedarse sin colectivos: solo 10 unidades, salarios atrasados y otra licitación en riesgo

17:30 |Las líneas 502 y 503 estuvieron sin servicio durante la mañana y el resto de los recorridos funcionó con una flota mínima. La UTA advirtió que el sistema está en peligro, mientras el segundo llamado licitatorio se realizará en agosto con el mismo pliego que ya quedó desierto.


La crisis del transporte público de pasajeros de Necochea y Quequén dejó de ser solamente una advertencia. Este jueves, las líneas 502 y 503, conocidas como “las verdes”, no funcionaron durante la mañana por falta de unidades en condiciones de circular y retomaron la actividad recién cerca del mediodía.

El resto de los recorridos debió cubrirse con apenas 10 colectivos, una cantidad insuficiente para mantener normalmente las frecuencias y responder a las necesidades de miles de pasajeros.

Al deterioro de la flota se suman los reiterados incumplimientos salariales. A pocos días del comienzo de agosto, los trabajadores todavía no habían terminado de cobrar los salarios correspondientes a junio.

La gravedad de la situación quedó expuesta durante una reunión conjunta de las comisiones de Transporte y Trabajo del Concejo Deliberante, de la que participaron representantes de la UTA, choferes y sus familiares, usuarios, concejales, el secretario de Gobierno, Jorge Martínez, y la delegada regional del Ministerio de Trabajo bonaerense, Natalia Steffen.

“Lo que está peligrando es el transporte público”

El secretario gremial adjunto de la UTA seccional Mar del Plata, Gastón Urrutia, formuló una advertencia directa ante los representantes políticos y pidió dejar de lado las diferencias para encontrar una salida.

“De acá en adelante trabajemos conjuntamente, nos saquemos las banderas de lado, porque lo que está peligrando, yo no sé si se están dando cuenta, es el transporte público de pasajeros”.

Urrutia aseguró que el conflicto se arrastra desde hace más de un año y cuestionó que todavía no haya podido construirse una solución definitiva.

También describió la delicada situación económica de los choferes. Según relató, algunos trabajadores tuvieron que abandonar las viviendas que alquilaban porque, ante los reiterados atrasos salariales, ya no podían afrontar los pagos.

“Ustedes no saben la situación que están atravesando los compañeros. Lo único que estamos reclamando es que se le pague al trabajador por aquello que está trabajando”.

El dirigente insistió en que los choferes no pueden continuar sosteniendo el servicio mientras acumulan deudas y dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

La responsabilidad de la empresa

Durante la reunión también quedó marcada la ausencia de representantes de la empresa concesionaria.

Urrutia sostuvo que cualquier salida deberá involucrar al Departamento Ejecutivo, el Concejo Deliberante, la empresa, el sindicato y los trabajadores. Además, cuestionó que la responsabilidad termine recayendo sobre los choferes cuando corresponde a quienes administran el servicio.

“El empresario es el dueño de una empresa y todo lo que pasa en esa empresa es su responsabilidad”.

Frente a la falta de unidades y los incumplimientos salariales, el dirigente destacó que son los propios trabajadores quienes todavía evitan que el sistema termine de paralizarse.

“El transporte público, los únicos que están haciendo que funcione son los trabajadores”.

Municipios que aportaron dinero para sostener el servicio

Urrutia señaló que en otros distritos donde también peligraba la continuidad del transporte fueron los gobiernos municipales los que destinaron recursos para evitar su caída.

De acuerdo con el representante sindical, esos aportes permitieron que el servicio continuara funcionando. El antecedente fue mencionado como una alternativa posible ante la emergencia que atraviesan Necochea y Quequén.

Sin embargo, el secretario de Gobierno, Jorge Martínez, afirmó que el municipio no cuenta con dinero para realizar un aporte de esas características.

El funcionario sostuvo que actualmente los recursos municipales alcanzan para cubrir los salarios, el combustible y los insumos necesarios para el Hospital Municipal.

La diferencia dejó planteado uno de los interrogantes centrales: quién financiará la continuidad del transporte si la concesionaria no logra sostenerlo y la próxima licitación vuelve a quedar sin oferentes.

Una usuaria acompañó el reclamo de los choferes

La reunión también contó con la participación de pasajeros que se acercaron al Concejo Deliberante para acompañar a los trabajadores.

Una usuaria habitual explicó que decidió respaldar el reclamo porque depende del colectivo para sus actividades cotidianas y porque reconoce que son los choferes quienes continúan sosteniendo el servicio en medio de la crisis.

Su testimonio mostró el impacto concreto que tiene la reducción de unidades sobre quienes no cuentan con otro medio para trasladarse.

La falta de colectivos y la pérdida de frecuencias generan dificultades para llegar al trabajo, concurrir a una consulta médica, estudiar o realizar trámites, especialmente entre quienes deben viajar diariamente entre Necochea y Quequén.

Una flota que entra y sale del taller

Los choferes explicaron que la crisis no se limita a los salarios atrasados. Varias unidades permanecen fuera de circulación por desperfectos mecánicos, mientras otras entran y salen constantemente del taller.

La falta de mantenimiento impide recuperar la cantidad de vehículos necesaria para cubrir los recorridos con normalidad.

Durante los últimos meses se registraron reiteradas roturas e incluso colectivos que se incendiaron mientras se encontraban prestando servicio, situaciones que dejaron expuesto el deterioro del parque automotor.

Uno de los trabajadores remarcó que el colectivo es indispensable para adultos mayores, personas de bajos ingresos y pasajeros con movilidad reducida. También recordó que los choferes asisten diariamente a usuarios en silla de ruedas para que puedan subir y bajar de las unidades.

Una prórroga que no solucionó la crisis

Los trabajadores cuestionaron que la prórroga de 90 días, vigente desde el pasado 3 de julio, no haya resuelto ninguno de los problemas estructurales.

El plazo vencerá el próximo 2 de octubre, pero continúan los atrasos salariales, el deterioro de las unidades, la reducción de frecuencias y la incertidumbre sobre el futuro de la prestación.

El tiempo transcurrido desde el comienzo de la prórroga no permitió recuperar la flota ni alcanzar una salida empresarial que garantice la continuidad del servicio.

El segundo llamado repetirá el pliego que quedó desierto

El primer llamado a licitación para concesionar el transporte durante los próximos 20 años quedó desierto al no presentarse ninguna empresa.

Pese a ese resultado, el segundo llamado previsto para agosto se realizará con el mismo pliego, sin las modificaciones que distintos sectores consideran necesarias para atraer nuevos oferentes.

Durante la reunión anticiparon que, en esas condiciones, la convocatoria podría volver a quedar desierta.

La mesa de trabajo propuesta no alcanzará a modificar ese segundo llamado. Su objetivo será comenzar a elaborar un nuevo pliego para una futura licitación, adaptado a la realidad económica y operativa del servicio de Necochea y Quequén.

Una carrera contra el 2 de octubre

Como conclusión del encuentro, se resolvió convocar con carácter urgente a una nueva mesa de trabajo que incluya a todos los sectores involucrados.

El desafío será encontrar una alternativa que permita:

  • Garantizar la continuidad del transporte público.
  • Preservar las fuentes laborales.
  • Resolver los salarios atrasados.
  • Recuperar unidades y normalizar las frecuencias.
  • Definir cómo se financiará el servicio.
  • Elaborar un nuevo pliego para una futura licitación.
  • Evitar que Necochea llegue al 2 de octubre sin una salida.

La situación ya se refleja diariamente en las calles: hay líneas que dejan de circular, frecuencias cada vez más reducidas y trabajadores que sostienen el servicio pese a no cobrar sus salarios en tiempo y forma.

Mientras el segundo llamado licitatorio se encamina a repetir las mismas condiciones del primero, la advertencia de la UTA resume la urgencia del conflicto: lo que está en peligro ya no es solamente una empresa, sino la continuidad del transporte público de Necochea y Quequén.

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