domingo 02 de agosto de 2026 - Edición Nº3591

Sociedad | 1 ago 2026

Una multitud reclamó una ruta segura

“No voy a parar hasta que esto se logre”: Necochea abrazó a la familia de Anita y exigió la Autovía 88

Una columna de más de tres cuadras recorrió el centro con velas, fotografías y carteles. La comunidad acompañó a su mamá, Andrea Rondanina; a su hermana, Sofía; y a toda la familia de Anita, en una movilización que transformó el dolor en un reclamo colectivo por la Autovía 88.


Necochea vivió este sábado una de esas jornadas que dejan una marca en la memoria de una ciudad. Una multitud salió a las calles para acompañar a la familia de Ana “Anita” Peralta Rondanina y exigir la construcción de la Autovía de la Ruta Provincial 88.

La movilización reunió a familiares, amigos, compañeros, deportistas, instituciones, concejales de distintos bloques políticos y vecinos que quizá no conocían personalmente a la adolescente, pero decidieron estar. La marcha se extendió durante más de tres cuadras y avanzó por el centro sin bombos ni cánticos: el silencio, las velas y los carteles fueron suficientes para expresar el dolor y la urgencia del reclamo.

Bajo la consigna “Por Anita. Por todos. Autovía 88 para la vida”, la comunidad abrazó a una familia atravesada por una pérdida irreparable y volvió a poner en el centro de la discusión una obra reclamada durante décadas.

Una ciudad caminando en silencio

La concentración comenzó en la Plaza Dardo Rocha. Poco antes de las 17, las primeras personas comenzaron a reunirse frente a la Municipalidad y, con el paso de los minutos, la convocatoria fue ocupando buena parte del espacio público.

Había velas encendidas, imágenes de Anita y mensajes que resumían el pedido: “Ni una muerte más”, “Autovía 88 por la vida” y “Por la memoria de Anita y todos los fallecidos”.

Participaron compañeras del colegio y del vóley, colegas de trabajo de su mamá, deportistas, representantes de instituciones y familias enteras. A medida que la columna recorría las calles céntricas, comerciantes y vecinos se acercaban a las veredas para observar, acompañar o sumarse.

No se trató únicamente de recordar a Anita. La marcha también llevó consigo la memoria de Santiago Irigoyen, el remisero de 58 años que murió en el mismo siniestro, y la de todas las personas que perdieron la vida sobre una ruta que acumula más de 120 víctimas fatales.

Cuando le preguntaron por el profundo silencio que atravesó la movilización, Andrea Rondanina, mamá de Anita, respondió: “Habla mucho. Habla mucho de lo que era Anita, de lo que transmitía, de su luz”.

“Que la vida de Ani no sea en vano”

Al finalizar el recorrido, la multitud volvió a concentrarse en la plaza. Allí, rodeada por familiares, amigos y cientos de vecinos, Andrea agradeció el acompañamiento y explicó por qué decidió encabezar esta lucha.

“Gracias por estar, por sumarse a esta causa que es, en realidad, para todos. Como siempre digo, que la vida de Ani no sea en vano, ni la de los otros fallecidos. A cualquiera le puede pasar”, expresó.

Después, con la voz atravesada por el dolor, pronunció una de las frases que definió la jornada:

“Yo nunca pensé tener que perder a mi hija. Y no voy a parar hasta que esto se logre. Obviamente, si todos me apoyan va a ser más fácil. Y si no, voy a seguir”.

La determinación de Andrea convirtió una tragedia personal en una demanda de alcance regional. Su pedido es concreto: que la Provincia avance con la transformación de la Ruta 88 en autovía y que la seguridad de quienes la recorren deje de depender de anuncios o promesas inconclusas.

El abrazo con Catalina

Uno de los momentos más conmovedores de la tarde ocurrió cuando Catalina, amiga y compañera de vóley de Anita que viajaba en el mismo remís y sobrevivió al choque, se acercó a Andrea.

Ambas se fundieron en un abrazo prolongado. La mamá de Anita le expresó su alivio porque ella y la otra pasajera hubieran sobrevivido. Catalina, que había acompañado la marcha visiblemente movilizada, no pudo contener las lágrimas.

La escena condensó buena parte de lo vivido: la ausencia de quienes murieron, las heridas que todavía llevan quienes sobrevivieron y la necesidad de una comunidad de mantenerse unida frente a la tragedia.

El siniestro que volvió urgente un reclamo histórico

El 12 de julio, Anita regresaba a Necochea desde Mar del Plata después de cumplir con una de sus habituales actividades deportivas. A la altura del kilómetro 55 de la Ruta 88, el remís en el que viajaba chocó de frente con un camión frigorífico.

Santiago Irigoyen murió en el lugar. Anita fue trasladada e internada en terapia intensiva, donde permaneció durante cuatro días hasta que finalmente falleció. Tenía 15 años.

La adolescente jugaba al vóley en el Club Once Unidos de Mar del Plata y era considerada una joven de enorme proyección dentro de la disciplina. Viajaba varias veces por semana para entrenar y competir, como tantas otras personas que utilizan la Ruta 88 por razones laborales, educativas, médicas o deportivas.

El corredor une a Necochea con Mar del Plata, concentra un intenso movimiento de automóviles y transporte de cargas, pero mantiene una única calzada en buena parte de su extensión. Con el crecimiento del tránsito, sus limitaciones se volvieron cada vez más evidentes y la demanda de una doble vía pasó a ser un reclamo sostenido por distintas localidades de la región.

Una causa que llegó a todo el país

En medio del duelo, Andrea dedicó sus días a visibilizar el reclamo y construir una red de acompañamiento que rápidamente trascendió Necochea.

“Todos estos días estuve a contrarreloj, quebrada, pero tratando de atender a todos los medios para que esto se viralice”, contó.

La familia estableció contactos con autoridades y vecinos de Lobería, Miramar, Comandante Nicanor Otamendi y Mechongué. La iniciativa también recibió adhesiones desde San Nicolás y Tres Arroyos, entre otros puntos del país.

Andrea fue incorporada, además, al grupo de Madres del Dolor, integrado por 106 familias argentinas que comenzaron a compartir y respaldar el petitorio. La campaña digital por la Autovía 88 ya superó las 40.000 firmas, mientras las adhesiones también continúan reuniéndose mediante planillas distribuidas en comercios e instituciones.

 

La expectativa de una respuesta provincial

La mamá de Anita mantuvo días atrás un encuentro con el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, para trasladarle personalmente el pedido.

El funcionario reconoció la necesidad de avanzar con una doble calzada y aseguró que la Provincia trabajará sobre el proyecto. Sin embargo, todavía resta conocer cómo será la propuesta ejecutiva, cuáles serán sus plazos y de qué manera se financiará una obra de semejante magnitud.

Andrea decidió aferrarse a la posibilidad de que la movilización social finalmente produzca una respuesta concreta.

“Quiero tener esperanza de que van a tomar cartas en el asunto. Hay mucha gente movilizada”, sostuvo.

“¿Cuánta gente más tiene que morir?”

La marcha terminó, pero la familia dejó en claro que el reclamo recién comienza. El objetivo ahora es ampliar las adhesiones, unir a las ciudades atravesadas por el corredor y mantener el pedido en la agenda pública hasta que exista una definición oficial.

“Tenemos que hacer fuerza, nos tenemos que unir como sociedad”, pidió Andrea.

Luego formuló las preguntas que atravesaron toda la jornada:

“¿Cuánta gente más tiene que morir? ¿Cuántas familias más tienen que quedar destrozadas? No quiero eso para nadie más”.

La Plaza Dardo Rocha volvió a quedar en silencio. Frente a ella, las velas permanecían encendidas y los abrazos se multiplicaban.

Necochea marchó por Anita, por Santiago y por todas las víctimas de la Ruta 88. Pero también marchó por quienes todavía recorren ese camino diariamente. El pedido fue tan doloroso como contundente: que la autovía deje de ser una promesa y se convierta en la obra capaz de evitar que otra familia tenga que atravesar una tragedia semejante.

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