Este lunes, al reiniciarse la actividad después de las vacaciones de invierno, estudiantes, docentes, familias y personal de la institución se reunieron para recordar a la adolescente de 15 años, fallecida luego del trágico choque ocurrido sobre la Ruta Provincial 88.
En un espacio preparado especialmente para mantener viva su memoria, las autoridades colocaron una fotografía de Anita junto a su camiseta de vóley enmarcada. A su alrededor dispusieron flores y otros elementos que conformaron un altar en su homenaje.

La comunidad compartió una oración y unas palabras en medio de silencios, abrazos y lágrimas, en una mañana especialmente difícil para quienes habían transitado diariamente las aulas y los pasillos junto a ella.
Después del homenaje, la institución compartió un mensaje en sus redes sociales para expresar lo vivido durante el regreso a clases:
“Un momento que quedará en nuestros corazones. Esta mañana, al reiniciar las clases, nos reunimos como comunidad para recordar a nuestra querida Anita”.
El colegio describió una ceremonia atravesada por el dolor, pero también por el cariño y la necesidad de acompañarse:
“Entre silencios, abrazos, lágrimas y mucho amor, elevamos una oración, compartimos unas palabras y renovamos el compromiso de mantener viva su luz en cada gesto de bondad, de respeto y de solidaridad”.

También agradeció la presencia de quienes participaron de este momento y destacó el valor del acompañamiento colectivo:
“Gracias a todas las familias, estudiantes, docentes y personal del colegio por acompañarnos con tanto cariño. Hoy, más que nunca, sentimos que una comunidad unida es capaz de transformar el dolor en amor y en esperanza”.
El mensaje concluyó con una promesa que sintetizó el sentido del homenaje:
“Anita seguirá presente en nosotros, en los valores que sembró y en cada corazón que tuvo el privilegio de conocerla”.

Anita era profundamente querida por sus compañeros y docentes. También había construido una destacada trayectoria deportiva: comenzó a jugar al vóley en Rivadavia de Necochea y posteriormente se incorporó a Once Unidos de Mar del Plata, donde entrenaba y competía mientras perseguía su sueño de crecer dentro de la disciplina.
El 12 de julio, cuando regresaba a Necochea después de disputar una competencia, el remís en el que viajaba chocó frontalmente contra un camión frigorífico a la altura del kilómetro 55 de la Ruta 88.
El conductor del automóvil, Santiago Irigoyen, de 58 años, murió como consecuencia del impacto. Anita fue trasladada al Hospital Interzonal de Mar del Plata, donde permaneció internada durante cuatro días hasta su fallecimiento.
Su muerte produjo una profunda conmoción en la comunidad educativa, el deporte local y toda la ciudad.
El homenaje en el colegio se realizó apenas dos días después de la multitudinaria marcha que acompañó a la familia de Anita y reclamó la construcción de la Autovía 88.
El sábado, una columna que se extendió durante más de tres cuadras recorrió en silencio el centro de Necochea. Familiares, amigos, compañeros, deportistas, instituciones y vecinos marcharon con velas, fotografías y carteles bajo una misma consigna: “Por Anita. Por todos. Autovía 88 para la vida”.
La movilización acompañó especialmente a su mamá, Andrea Rondanina, a su hermana Sofía y a toda la familia, que decidió transformar una pérdida irreparable en un reclamo para evitar nuevas tragedias.
Al finalizar la marcha, Andrea reafirmó su determinación de continuar impulsando la construcción de una doble calzada:
“Que la vida de Ani no sea en vano, ni la de los otros fallecidos. A cualquiera le puede pasar”.
Y dejó una promesa ante la multitud reunida en la Plaza Dardo Rocha:
“Yo nunca pensé tener que perder a mi hija. Y no voy a parar hasta que esto se logre”.
La campaña para transformar la Ruta 88 en autovía ya reunió más de 40.000 adhesiones digitales, además de las firmas que continúan recolectándose mediante planillas en instituciones y comercios.
El pedido también fue trasladado al ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, y recibió el acompañamiento de comunidades y autoridades de distintas localidades atravesadas por el corredor.
Este lunes, el reclamo colectivo tuvo su continuidad desde un lugar diferente y profundamente íntimo: el colegio al que Anita debía regresar después de las vacaciones.
Su banco vacío hizo visible una ausencia imposible de reparar. Frente a ella, su comunidad educativa eligió reunirse, acompañar a su familia y asumir el compromiso de conservar su recuerdo en los valores que dejó.
