La situación más delicada se vive en Núñez. River perdió 1-0 frente a Rosario Central en el Monumental, acumuló su quinta derrota consecutiva en competencias de la AFA e igualó la peor racha de caídas de toda su historia, registrada en 1911.
Boca, por su parte, mostró momentos de buen fútbol y fue superior durante buena parte del encuentro ante Newell’s, pero volvió a exhibir graves altibajos. Después de estar en ventaja, recibió dos goles en una ráfaga y recién sobre el final pudo rescatar un empate 2-2 en Rosario.
River comenzó el partido presionado por sus derrotas ante Barracas Central y Gimnasia, pero volvió a quedarse sin respuestas futbolísticas.
Rosario Central se puso en ventaja a los 27 minutos del primer tiempo. Jaminton Campaz envió un centro desde la izquierda y Nicolás Otamendi, en su intento por anticiparse al delantero visitante, terminó convirtiendo en contra.
El equipo de Eduardo Coudet buscó el empate durante el complemento, aunque nuevamente dependió más del empuje que de una construcción colectiva clara.
El arquero Jeremías Ledesma sostuvo la ventaja con intervenciones importantes y River tampoco consiguió aprovechar que Central jugó los últimos minutos con diez futbolistas por la expulsión de Emanuel Coronel.
El pitazo final desató la reacción del público. Los jugadores se retiraron entre silbidos e insultos, mientras desde las tribunas bajaron cánticos contra el plantel, el entrenador y la comisión directiva.
El tradicional “que se vayan todos” sintetizó un clima de fastidio que ya no apunta únicamente a los resultados, sino también a las decisiones deportivas adoptadas desde los despachos del club.

El dato que comenzó a circular después del partido es correcto, aunque requiere una precisión: River no acumula cinco encuentros sin ganar, sino cinco derrotas consecutivas en competencias organizadas por la AFA.
La serie comenzó el 24 de mayo, cuando cayó 3-2 ante Belgrano en la final del Torneo Apertura.
Después del receso por el Mundial perdió:
En esos cinco encuentros, el Millonario convirtió solamente tres goles y recibió nueve.
La única vez que había encadenado cinco caídas en torneos de la AFA fue en 1911, dos décadas antes del comienzo del profesionalismo. Aquella secuencia incluyó derrotas frente a Gimnasia de Buenos Aires, San Isidro, Racing, Alumni y Quilmes.
Si pierde su próximo partido ante Tigre, River establecerá en soledad la peor racha de derrotas consecutivas de toda su historia en competencias de la AFA.
El comienzo de River en el nuevo torneo también se encuentra entre los peores de sus 125 años de historia.
Después de las tres primeras fechas, el equipo de Coudet:
River solamente había perdido sus primeros tres encuentros de un campeonato en 1906 y en el Clausura 1994.
En aquella edición de 1994 sumó su primer punto en la cuarta jornada. Por eso, otra derrota ante Tigre convertiría al actual inicio en el peor del club durante la era profesional.
Después de la derrota, Eduardo Coudet decidió no brindar la conferencia de prensa y se retiró del Monumental sin realizar declaraciones.
El silencio aumentó las dudas sobre su continuidad, especialmente después de una semana marcada por la eliminación ante Aldosivi, los cuestionamientos públicos y las decisiones adoptadas por la conducción del club sobre la conformación del plantel.
El entrenador, que asumió en marzo y tiene contrato hasta diciembre de 2027, había conseguido conducir al equipo hasta la final del Apertura. Sin embargo, el derrumbe posterior al Mundial modificó completamente el escenario.
Pese al malestar, el secretario técnico Enzo Francescoli aseguró al retirarse del estadio que Coudet continuará en el cargo. La dirigencia sostiene al entrenador, pero el respaldo convive con una creciente presión popular y con la necesidad de obtener una reacción inmediata.
La llegada de jugadores como Nicolás Otamendi y Ángel Correa no produjo hasta ahora el impacto esperado. Mientras se negocian nuevas incorporaciones, entre ellas las de Thiago Almada y Francisco Ortega, el equipo continúa mostrando problemas de funcionamiento, falta de gol y una llamativa fragilidad anímica.

La situación de Boca es menos extrema, aunque también genera preocupación. El equipo de Rodolfo Arruabarrena empató 2-2 con Newell’s y consiguió su primer punto en el Clausura, después de haber perdido 3-0 ante Deportivo Riestra en el debut.
El Xeneize disputó un muy buen primer tiempo en Rosario. Controló el juego, generó las oportunidades más claras y se puso en ventaja con un cabezazo de Santiago Ascacíbar, tras un centro de Sebastián Villa.
El resultado parecía escaso por la superioridad visitante, pero todo cambió en el comienzo del complemento.
A los cuatro minutos, Matías Cóccaro dejó en el camino a Leandro Paredes y convirtió el empate. Poco después, una nueva desatención defensiva permitió que Luca Regiardo estableciera el 2-1 para Newell’s.
Boca pasó en pocos minutos de dominar el partido a quedar en desventaja. Esa dificultad para sostener su funcionamiento volvió a exponer la irregularidad que Arruabarrena todavía no consiguió corregir.

Cuando el equipo parecía encaminado hacia otra derrota, una buena acción colectiva terminó con la definición de Alan Velasco, quien convirtió el 2-2 a nueve minutos del cierre.
El empate revitalizó a Boca, que incluso tuvo oportunidades para quedarse con la victoria. Tomás Aranda estrelló un remate en el palo y el juvenil Leonel Flores, una de las figuras del encuentro, estuvo cerca de marcar el tercero.
Por el desarrollo general, Boca dejó una imagen mejor que ante Riestra. Sin embargo, volvió a desperdiciar una ventaja y sigue sin ganar en el campeonato.
Después de dos fechas, el equipo suma:

A diferencia de Coudet, Arruabarrena recién está comenzando su segundo ciclo como entrenador de Boca. Regresó al club después de diez años y lleva cinco presentaciones oficiales.
Sus resultados fueron:
El balance es de dos victorias, un empate y dos derrotas, con cinco goles a favor y seis en contra. Además, consiguió avanzar en las dos copas que disputó.
Por eso, su continuidad no aparece actualmente en discusión. La preocupación pasa por la falta de solidez, los errores defensivos y los bruscos cambios de rendimiento que el equipo muestra incluso dentro de un mismo partido.
River y Boca transitan momentos distintos. El Millonario atraviesa una crisis profunda, con una racha histórica, una fuerte ruptura con sus hinchas y un entrenador que necesita resultados inmediatos.
El Xeneize se encuentra en el comienzo de un nuevo ciclo y mostró en Rosario algunas señales alentadoras. Sin embargo, tampoco consiguió ganar en el Clausura y sigue ofreciendo una versión inestable.
River visitará a Tigre con la obligación de evitar una sexta derrota consecutiva que establecería un récord absoluto. Boca buscará su primer triunfo en el campeonato cuando reciba a Estudiantes de La Plata.
Los dos grandes todavía tienen tiempo para reaccionar. Pero los resultados, el funcionamiento y el clima que rodea a cada institución muestran que la paciencia empieza a agotarse.