
Ese fue el desenlace de un jueves que mantuvo durante horas la tensión dentro y fuera del Senado, donde el Gobierno de Javier Milei consiguió finalmente la media sanción de la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Después de una extensa sesión, la votación general terminó con 37 votos afirmativos y 33 negativos.
El oficialismo consiguió así destrabar una iniciativa cuyo tratamiento había quedado inconcluso en julio, pero debió realizar importantes concesiones para construir la mayoría: el proyecto aprobado ya no contiene las modificaciones a la Ley de Tierras ni los cambios a la Ley de Manejo del Fuego.
La iniciativa deberá pasar ahora a la Cámara de Diputados.

Mientras el debate continuaba dentro del Senado, en las inmediaciones del Congreso la tensión fue creciendo.
Organizaciones sindicales, sociales, políticas y ambientales se habían concentrado desde horas de la tarde para rechazar el proyecto, pese a que el Gobierno ya había decidido retirar el capítulo relacionado con la propiedad extranjera de tierras rurales.
Con el correr de las horas se produjeron incidentes en cercanías de las vallas instaladas alrededor del Palacio Legislativo y las fuerzas de seguridad avanzaron sobre los manifestantes.
Durante el operativo fueron utilizados gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes.
La intervención provocó corridas y la dispersión de buena parte de la concentración. Los incidentes se extendieron posteriormente hacia calles próximas al Congreso, con momentos de tensión en sectores de Callao, avenida Corrientes y Avenida de Mayo.

Según los balances difundidos tras la desconcentración, al menos diez personas fueron detenidas y cinco resultaron heridas.
Entre los heridos se reportó una fotógrafa que sufrió un traumatismo de cráneo y un integrante de Gendarmería que debió recibir atención médica tras ser alcanzado por una piedra.
El operativo y los enfrentamientos se prolongaron durante varias horas hasta que finalmente comenzó a normalizarse la zona.
Adentro del Congreso, mientras tanto, la negociación continuaba voto por voto.
El Gobierno llegó a la sesión después de haber resignado uno de los capítulos más controvertidos de su propuesta original: las modificaciones a la Ley 26.737, conocida como Ley de Tierras.
La normativa vigente establece límites a la propiedad extranjera de tierras rurales. El intento de modificar ese régimen había encontrado resistencia tanto dentro del Senado como entre organizaciones políticas, sindicales, sociales y ambientales.
Ante la falta de votos, el oficialismo decidió retirar ese capítulo antes de la sesión.
Pero no sería la última concesión.

Ya durante el tratamiento parlamentario apareció un segundo obstáculo para el oficialismo: tampoco estaban garantizados los votos para aprobar las modificaciones propuestas a la Ley de Manejo del Fuego.
Ese apartado intervenía sobre las restricciones existentes para modificar el uso de superficies afectadas por incendios.
Finalmente, el Gobierno decidió retirar también ese capítulo para garantizar el acompañamiento necesario al resto de la iniciativa.
La decisión tuvo un peso particular porque la defensa de la Ley de Manejo del Fuego había sido, junto con la cuestión de las tierras, uno de los ejes centrales de las protestas realizadas durante la jornada.
Así, dos de los puntos que habían provocado mayor controversia quedaron afuera del texto que obtuvo media sanción.
La eliminación de esos capítulos no significó la caída del proyecto completo.
La Cámara alta aprobó modificaciones vinculadas con el régimen de expropiaciones, los procedimientos de desalojo y otros aspectos relacionados con la propiedad privada.
El capítulo referido a expropiaciones obtuvo 37 votos afirmativos y 33 negativos.
En el caso de las modificaciones relacionadas con desalojos, la votación fue todavía más ajustada: 36 senadores acompañaron, 33 rechazaron y hubo una abstención.
Entre los objetivos defendidos por el oficialismo se encuentra acelerar determinados procedimientos para recuperar inmuebles ocupados y reforzar las garantías de los propietarios.
Desde la oposición, en cambio, se plantearon cuestionamientos sobre las consecuencias de esos mecanismos y sobre diferentes aspectos del régimen de expropiaciones.
La iniciativa consiguió así superar el Senado, aunque en una versión sensiblemente diferente de aquella planteada inicialmente por el Poder Ejecutivo.
La jornada nacional de protesta tuvo horas antes su expresión en Necochea, donde organizaciones sindicales, sociales y políticas marcharon por el centro de la ciudad en rechazo a las reformas.

La convocatoria local estuvo atravesada precisamente por la defensa de la tierra, los recursos naturales y la Ley de Manejo del Fuego, dos de los grandes ejes que marcaron la discusión nacional.
El resultado dejó un escenario político con dos caras.
Por un lado, el Gobierno consiguió los votos para aprobar en general el proyecto y logró superar un obstáculo que semanas atrás había obligado a interrumpir su tratamiento.
Por otro, para alcanzar los 37 votos afirmativos debió abandonar dos capítulos relevantes de su propuesta: Tierras y Manejo del Fuego.
El texto aprobado mantiene las reformas sobre desalojos y expropiaciones y deberá enfrentar ahora una nueva negociación en Diputados.
La discusión, por lo tanto, no terminó.
El jueves dejó una media sanción para el Gobierno, dos capítulos retirados ante la falta de votos y una protesta nacional cuyo desenlace frente al Congreso estuvo marcado por gases, balas de goma, camiones hidrantes, heridos y detenidos.
Ahora la disputa política se trasladará a la Cámara de Diputados.