
Los problemas de presión y los faltantes de suministro reaparecen periódicamente en distintos sectores y obligan a Obras Sanitarias a realizar intervenciones, mientras desde el Municipio se insiste en el uso responsable del recurso.
Esta semana apareció una novedad importante de cara a la próxima temporada: se proyecta una nueva perforación en pleno centro de Necochea, que debería estar funcionando antes del verano.
El anuncio permite mirar más allá de esa obra puntual y responder una pregunta que pocas veces aparece: ¿de dónde viene el agua que sale de las canillas de Necochea y Quequén y dónde están ubicados los pozos que sostienen el sistema?
La nueva perforación se realizará en la plazoleta central de avenida 58, entre calles 55 y 57, una ubicación elegida especialmente para reforzar la presión en uno de los sectores donde aumenta considerablemente la demanda durante la temporada.
La licitación pública se realizó el 31 de julio y tuvo una sola oferta, correspondiente a Perforaciones Ortiz SRL. Según informó el Municipio, la empresa cumplió con los requisitos establecidos en el pliego.
Al haberse presentado un único oferente, el expediente deberá pasar ahora por el Concejo Deliberante y luego regresar al área de Infraestructura para su evaluación técnica y eventual adjudicación.
Si no aparecen demoras, el Ejecutivo estima que esa instancia podría completarse en poco más de dos semanas.
La intención es que la perforación esté operativa antes del comienzo del verano.
Información oficial de la Municipalidad de Necochea

Hay un dato especialmente relevante.
El lugar elegido está apenas 15 o 20 metros del antiguo pozo Nº12, ubicado en avenida 58 y 57 y actualmente fuera de servicio.
La nueva perforación podrá aprovechar parte de esa infraestructura: cañerías y acometidas existentes permitirán conectarla al sistema de distribución sin necesidad de realizar nuevas intervenciones importantes sobre las calles.
El estado del Nº12 muestra, además, que la cantidad total de pozos puede ir cambiando.
A comienzos de enero, Obras Sanitarias informó que el sistema contaba con 47 pozos de captación y que todos se encontraban operativos, aunque dos debían ser revisados: uno por vandalismo y otro por tareas de drenaje.
Siete meses después, la información oficial sobre la nueva obra confirma que el Nº12 está fuera de servicio.
El agua potable de Necochea y Quequén depende de una red de perforaciones distribuidas territorialmente.
Y algunas están en lugares por los que miles de vecinos pasan todos los días sin saber qué existe allí.
La Municipalidad mantiene publicado un registro geográfico de los pozos de explotación. Aunque los estados individuales visibles en esa página tienen fechas de actualización mayormente correspondientes a 2021 y 2022, las direcciones permiten reconstruir cómo está distribuida territorialmente buena parte de la infraestructura.
Por eso NdeN utilizó ese registro para localizar las perforaciones, no para determinar su estado operativo actual.
Uno de los datos que más llama la atención al observar la distribución es la cantidad de perforaciones ubicadas sobre o junto a avenida 59.
El registro municipal identifica:
Sólo sobre ese eje aparecen, por lo tanto, ocho perforaciones históricamente vinculadas al sistema.
La distribución se extiende prácticamente por toda Necochea.
Entre otras ubicaciones, el registro oficial identifica perforaciones en:
74 y 75; 43 y 86; 102 y 91; 63 y 86; 42 y 75; 10 y 89; 79 y 100; 30 y 63; 98 y 65; 106 y 65; 114 y 75; 116 y 67; 10 y 67; 43 y 74; 69 entre 18 y 20; 87 y 82; 84 y 77; 98 y 51; 103 y 36; y 58 y 47.
También aparece en el registro el propio Pozo Nº12 de avenida 58 y 57, junto al cual ahora se realizará la nueva perforación.
La fotografía territorial permite entender algo que no resulta evidente al abrir una canilla: debajo y alrededor de la ciudad funciona una infraestructura descentralizada de extracción y distribución.
Quequén posee también sus propias fuentes de captación.
El registro municipal permite identificar perforaciones en Atepán; Almirante Brown entre 528 y 530; 599 y avenida Lobería; 599 y 572; 572 entre 561 y 563; 529 y 542; 528 y 529; 531 y 510; y 530 y 511, entre otros puntos.
De acuerdo con información municipal difundida antes de la última temporada, la distribución general del sistema alcanzaba 36 pozos en Necochea y 11 en Quequén.
Extraer el agua es solamente la primera parte del recorrido.
El balance de Obras Sanitarias correspondiente a 2025 indica que Necochea y Quequén cuentan con aproximadamente 110.000 metros lineales de cañerías malladas, ramificadas y acueductos principales.
A ellos se suman 10.000 metros de acueducto troncal y un tanque compensador ubicado en Obras Sanitarias.
En números redondos, son 120 kilómetros de infraestructura principal y troncal asociada al transporte y distribución.
Eso ayuda a explicar por qué sumar un pozo no significa automáticamente terminar con todos los problemas de presión.
Hay otro dato poco conocido sobre el funcionamiento del sistema.
Obras Sanitarias utiliza un esquema de encendido y apagado de pozos según los horarios de mayor demanda con el objetivo de sostener la presión.
Por lo tanto, hablar de 47 pozos operativos no significa necesariamente que las 47 perforaciones estén bombeando simultáneamente durante las 24 horas.
La presión que finalmente llega a una vivienda depende de distintos factores: producción de las perforaciones, funcionamiento de las electrobombas, electricidad, estado de cañerías y acueductos, distancia y, fundamentalmente, cantidad de agua que se está consumiendo en ese momento.

El mantenimiento es permanente.
Sólo durante 2025, Obras Sanitarias contabilizó 75 intervenciones sobre los pozos de captación.
Incluyeron recambio de electrobombas, reparaciones de cañerías, trabajos sobre tableros y diferentes intervenciones eléctricas.
La cifra equivale, en promedio, a más de una intervención por semana sobre esta parte del sistema.
Durante el mismo período se incorporaron además 750 metros de nuevas extensiones de red con sus correspondientes empalmes.
Otro número permite dimensionar la actividad cotidiana de Obras Sanitarias.
Durante 2025 fueron atendidos alrededor de 4.000 reclamos relacionados con el servicio.
La cifra no equivale a 4.000 faltantes de agua: incluye situaciones muy diferentes, como pérdidas menores, problemas con llaves de paso, obstrucciones y cortes de suministro.
Dentro de ese universo se realizaron además 140 reparaciones sobre cañerías principales.
El propio Municipio recuerda, en ese contexto, la obligatoriedad de disponer de tanque de reserva domiciliario y, en viviendas de dos plantas o multifamiliares, también de una cisterna a nivel del piso, para sostener el abastecimiento frente a cortes eléctricos o momentos de alta demanda.
Es la gran pregunta que el anuncio de una nueva perforación vuelve a instalar.
La información disponible permite afirmar que Necochea llegará a la próxima temporada con una nueva obra destinada a incrementar la capacidad de provisión y mejorar específicamente la presión en el centro, siempre que se cumplan los tiempos administrativos y de ejecución anunciados.
Pero no permite asegurar que una única perforación vaya a eliminar los problemas de abastecimiento.
El caudal que producirá el nuevo pozo no fue informado en el anuncio oficial, por lo que todavía no puede calcularse cuánto agregará concretamente a la capacidad total.
Además, el funcionamiento depende de una red mucho más compleja: perforaciones, bombas, electricidad, aproximadamente 120 kilómetros de infraestructura principal y troncal, mantenimiento y una demanda que cambia considerablemente entre invierno y verano.

La apuesta municipal es anticiparse.
La nueva perforación deberá atravesar ahora el Concejo Deliberante, la evaluación técnica, la adjudicación, la ejecución de los trabajos y finalmente su conexión al sistema.
Si el cronograma anunciado se cumple, estará funcionando antes de que la temporada vuelva a llevar la red a sus niveles más altos de consumo.
Mientras tanto, el recorrido por los datos deja una imagen poco visible de Necochea y Quequén: decenas de perforaciones distribuidas debajo de avenidas, plazas y barrios, conectadas mediante kilómetros de cañerías, sostienen todos los días el agua que llega a miles de hogares.
El próximo verano mostrará si el nuevo refuerzo del centro alcanza para aliviar uno de los problemas que vuelve a preocupar cada vez que sube la temperatura.