La artista argentina llevó su Latinaje Tour por Santa Cruz de la Sierra, La Paz y Cochabamba y convirtió cada presentación en una celebración que mezcló sus propias canciones con distintos homenajes a la música, las danzas y la cultura boliviana.
Los registros de esas noches se multiplicaron rápidamente en redes sociales: escenarios llenos, fanáticos cantando sus canciones y varios momentos especialmente preparados por Cazzu para el público local.
Uno de ellos terminó convirtiéndose en una de las imágenes más comentadas de la gira.

Durante su presentación en Bolivia, la cantante sorprendió al interpretar Munasqechay, una reconocida canción del repertorio de Los Kjarkas.
Cazzu interpretó parte de la canción en quechua y español, provocando una fuerte ovación entre los asistentes.
La elección tuvo además una relación directa con el concepto de Latinaje, el proyecto artístico con el que la cantante viene explorando sonidos y referencias culturales de distintas regiones de América Latina.
Los Kjarkas son una de las agrupaciones más reconocidas de la música boliviana y una referencia fundamental de la tradición andina.

La gira también pasó por el Teatro al Aire Libre Jaime Laredo de La Paz, donde Cazzu se encontró con un recinto colmado.
Además de recorrer sus principales canciones, la artista volvió a incorporar repertorio boliviano y habló públicamente del vínculo que siente con la cultura del país.
Cazzu explicó que esa cercanía también se relaciona con sus raíces jujeñas y con la presencia de la cultura andina durante su infancia.
"Bolivia es un país muy rico, su cultura siempre la he sentido muy mía", expresó frente al público.
Durante el espectáculo también se animó a bailar caporales, otro de los momentos que rápidamente comenzó a circular entre sus seguidores.

La última escala de la gira boliviana fue Cochabamba.
Allí se produjo otra de las grandes sorpresas del recorrido.
Cazzu compartió escenario con integrantes de Caporales San Simon, una reconocida agrupación folklórica boliviana nacida en Cochabamba.
Durante el show, la cantante apareció con vestimenta inspirada en esta danza tradicional y participó de una intervención coreográfica junto al grupo.
La escena fue recibida con una enorme ovación y volvió a generar repercusión en redes sociales.
El paso de Cazzu por Bolivia coincidió además con una semana especialmente atravesada por celebraciones nacionales y expresiones de la identidad cultural del país.
Desde su llegada, la artista mostró interés por incorporar referencias locales a sus presentaciones.
Durante las distintas fechas utilizó vestimentas tradicionales, interpretó canciones bolivianas, habló sobre la cultura andina y compartió escenario con artistas locales.
Por eso, su paso por Bolivia terminó transformándose en algo más que una escala internacional de una gira.
La cantante decidió adaptar parte de su espectáculo al territorio que estaba visitando y el público respondió con una enorme recepción.

La conexión también tiene una explicación personal.
Julieta Cazzuchelli nació en Fraile Pintado, Jujuy, una provincia profundamente vinculada a distintas tradiciones culturales andinas.
Cuando habló frente al público boliviano, Cazzu planteó esa relación desde un lugar de cercanía y no solamente como un homenaje preparado para la ocasión.
Esa decisión fue uno de los aspectos más celebrados de sus conciertos.
Los videos de las presentaciones comenzaron a circular rápidamente después de cada show.
La interpretación en quechua, los pasos de caporal, los cambios de vestuario y las ovaciones del público transformaron el tramo boliviano del Latinaje Tour en uno de los momentos más comentados de los últimos días alrededor de la cantante argentina.
Los registros muestran también la dimensión que alcanzó la gira y la conexión que Cazzu consiguió generar con sus seguidores bolivianos.
Latinaje es también el nombre del proyecto con el que Cazzu inició una nueva etapa artística.
En Bolivia, esa búsqueda adquirió una dimensión especialmente visible.
La artista no se limitó a presentar sus canciones: incorporó elementos culturales del lugar y construyó un espectáculo diferente para cada ciudad.
Santa Cruz, La Paz y Cochabamba tuvieron momentos propios, pero compartieron una misma respuesta del público.
Tres noches de música, escenarios llenos y una celebración de la cultura boliviana que terminó convirtiéndose en uno de los pasajes más destacados de la gira.