El movimiento se registró alrededor de las 7:34 de la mañana, hora local, y tuvo su epicentro en cercanías de San José del Palmar, en el departamento de Chocó, en el oeste colombiano. El Servicio Geológico Colombiano actualizó posteriormente la magnitud a 7,4 y ubicó el evento a unos 96 kilómetros de profundidad.
La emergencia continúa en desarrollo y las cifras pueden modificarse a medida que avancen los operativos de búsqueda, rescate y evaluación de daños.
Los primeros balances muestran un escenario particularmente grave en el Eje Cafetero.
En Pereira, el alcalde Mauricio Salazar informó inicialmente 18 personas fallecidas y calificó la situación como crítica. Los equipos de emergencia trabajaban además sobre distintos puntos donde había personas atrapadas entre estructuras dañadas.
También se confirmaron víctimas fatales en Manizales y Buenaventura, elevando a por lo menos 22 el número de muertos reportados por autoridades locales durante las primeras horas posteriores al terremoto.
El número todavía es provisorio.

Cali aparece entre las ciudades con mayores daños estructurales.
El alcalde Alejandro Eder informó sobre alrededor de una veintena de edificios colapsados y personas atrapadas. Ante la magnitud de la emergencia, solicitó apoyo de equipos de rescate provenientes de Bogotá y Medellín.
En Chocó, la gobernadora Nubia Carolina Córdoba reportó heridos y "daños graves" en Quibdó, mientras comenzaban los relevamientos para determinar el alcance de la destrucción en el departamento donde se localizó el epicentro.
Las imágenes difundidas durante la mañana mostraron fachadas desprendidas, viviendas dañadas, calles cubiertas de escombros y grandes grupos de personas evacuando edificios.

Aunque el epicentro se ubicó a cientos de kilómetros, el terremoto también se sintió con fuerza en Bogotá.
Las alarmas se activaron en edificios residenciales y oficinas, y numerosas personas abandonaron preventivamente las construcciones para concentrarse en puntos seguros mientras se verificaba su estabilidad.
El movimiento fue percibido además en Cali, Medellín, Pereira, Manizales, Armenia, Popayán y otras ciudades del centro y oeste colombiano.

Después del evento principal comenzaron a registrarse nuevas sacudidas.
El Servicio Geológico Colombiano informó, entre otras, una réplica de magnitud 4,6 cerca de Nóvita y otra de 4,8 en San José del Palmar.
Las autoridades pidieron a la población mantenerse alerta, evitar ingresar nuevamente a construcciones con grietas o daños visibles y seguir las instrucciones oficiales ante la posibilidad de nuevos movimientos.

La emergencia también alcanzó la infraestructura de transporte.
Según información de la Aeronáutica Civil recogida por medios colombianos, seis aeropuertos quedaron temporalmente fuera de operación debido a daños o revisiones de seguridad, entre ellos los de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura.
Las autoridades continúan inspeccionando pistas, terminales y edificios antes de autorizar la normalización de las operaciones.

La magnitud del terremoto hizo que pudiera sentirse fuera de Colombia.
Hubo reportes en Quito y otros sectores de Ecuador, además de regiones de Panamá y Venezuela. En algunos lugares se realizaron evacuaciones preventivas.
Por el momento no se emitió una alerta de tsunami asociada al evento.
El Gobierno colombiano activó un Puesto de Mando Unificado para coordinar la asistencia a las regiones afectadas.
Los esfuerzos están concentrados principalmente en el rescate de personas atrapadas, atención de heridos, revisión de edificios y restablecimiento de comunicaciones y servicios básicos en las zonas donde el terremoto tuvo mayor impacto.
La situación continúa evolucionando y se esperan nuevos balances oficiales durante las próximas horas.

Videos y fotografías difundidos desde las primeras horas posteriores al terremoto muestran evacuaciones masivas, construcciones derrumbadas y destrozos en distintas ciudades colombianas.
En Pereira, Cali y otras zonas del oeste del país se registraron algunos de los daños más importantes, mientras los equipos de emergencia trabajan entre escombros buscando sobrevivientes.
El terremoto de este lunes se convirtió así en una de las emergencias sísmicas más graves registradas en Colombia en los últimos años.