
La convocatoria será el miércoles 19 de agosto, a las 10, en el Juzgado de calle 87 y 6. A través de un flyer difundido en las últimas horas, familiares y allegados pidieron asistir con carteles y de manera pacífica para acompañar a la familia en un momento clave del proceso judicial.
“Tu presencia es importante. Sumemos juntos”, expresa la imagen de la convocatoria, que lleva como consigna central: “Justicia por Germán Appella”.
Ese día se leerán los alegatos de las partes y, luego de un cuarto intermedio, el juez Ernesto Juliano dará a conocer la sentencia. La familia de Germán pedirá que Aprea sea condenado a la pena máxima prevista para la imputación, de seis años de prisión, y que el cumplimiento sea efectivo.
Aprea llega a esta instancia acusado por homicidio culposo agravado por la conducción de un vehículo con motor. De acuerdo con el artículo 84 bis del Código Penal, la figura prevé penas de 3 a 6 años de prisión cuando, entre otros agravantes, el conductor registra una alcoholemia igual o superior a 1 gramo por litro de sangre, se da a la fuga o no intenta socorrer a la víctima. También contempla inhabilitación especial para conducir.
El debate oral y público comenzó esta semana y tuvo dos jornadas de fuerte impacto. En el centro del juicio estuvo la muerte de Germán Appella, ocurrida tras ser embestido en avenida 42, a la altura de la calle 95.
Durante la primera jornada declararon testigos directos, policías, peritos y profesionales que intervinieron tras el hecho. Uno de los testimonios más importantes fue el de Agustina Pallero, quien acompañaba a Germán aquella noche y relató cómo ocurrió el impacto.
También se abordaron las condiciones del lugar, la mecánica del siniestro, el estado del vehículo, la actuación posterior al choque y la falta de auxilio a la víctima. En el juicio se ventiló que Germán murió en el acto producto del impacto.
Aprea también declaró ante el juez. Dijo que venía de la Fiesta de la Cerveza, sostuvo que había tomado solo “un vaso de cerveza” y afirmó que vio “un bulto” a muy corta distancia antes del impacto. Además, negó haber querido escapar y pidió que no lo vean como “un asesino”, sino como una persona que tuvo “un accidente”.
En la segunda jornada declararon todos los testigos pendientes. Uno de los testimonios centrales fue el de la bioquímica Valeria Santarone, quien explicó la diferencia entre el test realizado por aire aspirado mediante pipeta de alcoholímetro y el análisis de sangre.
Según se expuso en el debate, el control por aire arrojó 1,54 gramos de alcohol por litro de sangre, mientras que la pericia sobre la muestra sanguínea determinó 2,41 gramos de alcohol por litro de sangre.
Santarone también ratificó la cadena de custodia, la refrigeración y las condiciones de preservación de la muestra. Su declaración fue clave para responder uno de los puntos que había intentado discutir la defensa.
También declaró Maite Mengochea, técnica del laboratorio del Hospital Ferreyra, quien realizó la extracción de sangre a Aprea. Ante el tribunal, sostuvo que al acusado le costaba hablar y que debió pedirle en tres oportunidades que le dijera su número de DNI.
Además, la efectiva policial Magalí Pitocco declaró que Aprea tenía fuerte olor a alcohol, que no comprendía lo que había hecho y que debieron ayudarlo a subir al móvil policial para trasladarlo a la comisaría.
Con la etapa testimonial cerrada, el caso quedó encaminado hacia su definición. El próximo miércoles, la familia de Germán Appella buscará escuchar el veredicto acompañada por la comunidad, en una causa que atravesó profundamente a Necochea y que llega a su momento más esperado: la sentencia.
