El encuentro, denominado “Hacia un paradigma inclusivo de cuidados”, fue el segundo del ciclo Experiencias que dejan huellas y tuvo como objetivo poner en contacto a organizaciones, organismos públicos, profesionales y familias que trabajan cotidianamente con estas problemáticas, muchas veces desde espacios diferentes y sin canales permanentes de articulación.
La psicóloga Micaela Polo, una de las referentes de la propuesta, calificó la jornada como “altamente productiva” y destacó que permitió compartir el trabajo concreto que realizan las instituciones con sus usuarios, acompañantes y familias.
Durante el conversatorio se abordaron cuatro grandes ejes: salud mental, discapacidad, consumos problemáticos y violencias.
La propuesta buscó superar una mirada fragmentada y generar un espacio donde las distintas experiencias pudieran dialogar entre sí.
El psicólogo Javier Nucci, otro de los impulsores del encuentro, planteó que el desafío pasa por construir colectivamente una mirada capaz de avanzar hacia una ciudad más inclusiva. Explicó que inicialmente la iniciativa se concentraba en articular instituciones vinculadas con la discapacidad, pero luego fue incorporando otras problemáticas sociales y sanitarias.
Detrás de esa ampliación aparece una idea central: las situaciones que atraviesan las personas no siempre pueden ser contenidas desde una única institución o disciplina.
Salud mental, discapacidad, situaciones de violencia, consumos y condiciones sociales pueden coexistir y requieren, en muchos casos, respuestas articuladas.

Consultada durante la actividad, Polo valoró especialmente la posibilidad de escuchar a quienes sostienen diariamente estos espacios en Necochea y Quequén.
“Pudimos conversar sobre distintas temáticas: violencias, consumos problemáticos, salud mental, discapacidad”, explicó.
También destacó la participación de referentes institucionales que expusieron sobre “el trabajo cotidiano que llevan adelante con las instituciones y con sus usuarios, con sus acompañantes”, además de profesionales independientes y vecinos que se acercaron al encuentro.
La convocatoria, de hecho, excedió el intercambio entre especialistas: hubo presencia de familias y miembros de la comunidad interesados en conocer experiencias, plantear interrogantes y participar del debate.
Entre las organizaciones y organismos representados estuvieron el Hospital Neuropsiquiátrico Dr. Domingo Taraborelli, el CPA, la Asociación Civil Alfredo Marcenac, El Samaritano, Todo para Ellos, Todos al Agua, el Hogar Los Nonos y el Instituto Superior Nº 31, además de otros espacios y profesionales independientes.
Polo confirmó especialmente la participación del Hospital Taraborelli y el CPA, cuyos representantes realizaron exposiciones y se incorporaron al intercambio con el resto de las instituciones.
El Instituto Nº 31 estuvo vinculado además a través de la cátedra de Acompañamiento Terapéutico, incorporando al debate la perspectiva académica y formativa.

Uno de los puntos debatidos fue la necesidad de ampliar la concepción tradicional de salud mental.
La Licenciada Polo señaló que existen padecimientos que no pueden reducirse exclusivamente a un diagnóstico o una patología severa, sino que forman parte de situaciones que pueden atravesar a cualquier persona en distintos momentos de su vida.
Desde esa perspectiva, el abordaje de la salud mental requiere contemplar también la vida cotidiana, los vínculos, las familias y las redes comunitarias.
La profesional puso particularmente en valor el rol de las familias en los tratamientos y procesos de recuperación.
El conversatorio también permitió poner sobre la mesa las dificultades que atraviesan actualmente quienes trabajan en estas áreas.
Nucci advirtió que numerosas instituciones encuentran problemas para sostener económicamente sus servicios, mientras que los acompañantes terapéuticos enfrentan dificultades para percibir el pago de sus prestaciones.
Ese escenario vuelve todavía más importante la articulación entre organizaciones, profesionales y organismos públicos.
Para Nucci, una comunidad que pretende avanzar en materia de salud mental necesita fortalecer simultáneamente el sistema público y el privado, entendiendo que ambos forman parte de una misma estructura comunitaria de cuidados.
Más allá de las exposiciones puntuales, el objetivo de fondo del encuentro estuvo puesto en algo menos visible pero fundamental: construir vínculos permanentes entre quienes ya trabajan en el territorio.
El primer conversatorio se había realizado en la sede de Todo para Ellos. Esta segunda edición permitió ampliar la convocatoria, incorporar organismos provinciales, instituciones educativas, profesionales independientes y abrir el intercambio a la comunidad.
El programa Puerto Ciudad aparece así como articulador de una red que busca acercar experiencias y facilitar que instituciones que enfrentan desafíos similares puedan conocerse, intercambiar herramientas y trabajar de manera complementaria.
Desde la organización destacaron también el acompañamiento del presidente interino del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, Mariano Carrillo, y del responsable del programa Puerto Ciudad, Luis Pedone, en el desarrollo de estas iniciativas.
La convocatoria del sábado dejó una fotografía significativa: organizaciones de características muy diferentes sentadas alrededor de los mismos problemas.
El desafío que planteó el conversatorio comienza justamente allí: transformar esos encuentros en una red capaz de acompañar mejor a las personas y construir, desde Necochea y Quequén, una comunidad cada vez más inclusiva.