La empresa compradora, Edenor, está controlada por el consorcio Edelcos, integrado por los empresarios José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti. Además de ser la mayor distribuidora de electricidad del país, el grupo avanzará ahora sobre el control de MetroGAS, aunque el cierre de la transacción permanece sujeto a las correspondientes autorizaciones regulatorias.
La petrolera anunció que su directorio seleccionó la propuesta de Edenor dentro del proceso competitivo realizado para desprenderse de su participación mayoritaria en MetroGAS.
La oferta asciende a US$780 millones por el 70% del capital accionario que se encontraba en manos de YPF.
El proceso había sido conducido por Citi y llegó a su instancia final con cinco grupos interesados.
Además de Edenor, habían competido:
Edenor está controlada por José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti.
El grupo empresario había adquirido la distribuidora eléctrica en 2021, cuando Pampa Energía decidió desprenderse de esa compañía para concentrarse en otros segmentos de generación y gas.
Manzano, además, ya tenía presencia directa dentro de MetroGAS antes de esta operación: posee aproximadamente 9,23% de la compañía a través de Integra Gas Distribution.
Con la compra del paquete de YPF, el conglomerado profundizará así su participación en el negocio de los servicios públicos.

José Luis Manzano.
El movimiento tiene una dimensión que excede el precio de la operación.
Edenor es la principal distribuidora eléctrica del país, con alrededor de 3,4 millones de clientes en el norte del Área Metropolitana de Buenos Aires.
MetroGAS, por su parte, abastece a alrededor de 2,5 millones de usuarios y concentra cerca de una cuarta parte del mercado argentino de distribución de gas.
El grupo encabezado por Manzano, Vila y Filiberti pasará así a tener una presencia determinante tanto en la distribución eléctrica como en la distribución de gas dentro de la región más poblada del país.
La magnitud de esa concentración es uno de los principales interrogantes regulatorios que aparecen alrededor de la operación.
La venta forma parte de la estrategia de YPF de reordenar su cartera de activos y concentrar recursos en el desarrollo de Vaca Muerta.
La compañía presidida por Horacio Marín viene desarrollando un programa de desinversiones destinado a desprenderse de activos que considera fuera del núcleo central de su negocio.
Existe además una cuestión regulatoria.
YPF participa directamente en la producción de gas, mientras que MetroGAS opera en su distribución. La legislación energética establece restricciones sobre la integración vertical entre distintos segmentos del sector.
De esta manera, la operación permite a la petrolera salir de una distribuidora y concentrar su estrategia en la producción de hidrocarburos, particularmente en los recursos no convencionales de Vaca Muerta.
MetroGAS llega a la venta en un escenario muy diferente al de algunos años atrás.
Entre 2023 y 2025 duplicó su ganancia bruta, cuadruplicó su resultado operativo y redujo a un tercio su nivel de endeudamiento.
Parte de esa recuperación se produjo en paralelo con la recomposición de las tarifas de los servicios públicos iniciada desde 2024.

La política tarifaria resulta central para cualquier comprador de una distribuidora regulada: los ingresos de estas compañías dependen, en gran medida, de las revisiones tarifarias y de las reglas que establece el Estado.
Por eso, la compra también se inscribe dentro de una transformación más amplia del sector energético durante la administración de Javier Milei, caracterizada por la reducción de subsidios y la recomposición de tarifas.
Otro elemento central es la concesión de MetroGAS.
La licencia actual vence en diciembre de 2027, después de 35 años de vigencia.
El organismo regulador ya elevó al Poder Ejecutivo una recomendación para extenderla por otros 20 años, posibilidad habilitada a partir de la Ley Bases. La decisión definitiva todavía permanece pendiente.
Para los compradores, esa extensión resulta estratégica porque determina el horizonte durante el cual podrán explotar el servicio y recuperar la inversión realizada.
Aunque YPF aceptó la oferta, el traspaso no se concretará automáticamente.
El cierre queda sujeto al cumplimiento de determinadas condiciones, entre ellas las autorizaciones regulatorias correspondientes y las garantías previstas en la operación.
Además, Edenor deberá avanzar con una oferta pública de adquisición por las acciones restantes de MetroGAS.
Actualmente, además de la participación de YPF y del 9,23% vinculado a Manzano, existen acciones en manos de la ANSES y otras que cotizan públicamente en el mercado bursátil.
La venta de MetroGAS representa mucho más que una desinversión de YPF.
Para la petrolera significa profundizar su retirada de negocios que no considera centrales y dirigir capital hacia Vaca Muerta.
Para Edenor y sus accionistas, supone sumar la mayor distribuidora de gas a la mayor distribuidora eléctrica del país.
Y para el Estado aparece ahora una discusión clave: determinar, a través de los organismos regulatorios, bajo qué condiciones podrá concretarse una operación que incrementará significativamente el peso de un mismo grupo empresario sobre dos servicios públicos esenciales.
El acuerdo está firmado por US$780 millones. El próximo capítulo será regulatorio.