Kevin Castaño fue presentado oficialmente como nuevo jugador de Atlético Mineiro y cerró así una etapa de apenas un año y medio en River, donde había llegado como una de las grandes apuestas del club pero terminó fuera de los planes deportivos.
El mediocampista colombiano, de 25 años, se incorpora al conjunto de Belo Horizonte a préstamo por 12 meses, con una opción de compra obligatoria de US$5 millones por el 50% de su ficha.
La salida vuelve a poner bajo la lupa la fuerte inversión que River realizó por él a comienzos de 2025: su contratación demandó US$16 millones, cifra que lo convirtió en ese momento en la segunda compra más cara de la historia del club y del fútbol argentino.
Castaño llegó a River con el respaldo de Marcelo Gallardo y rápidamente encontró continuidad en el mediocampo.
Sus primeros partidos dejaron buenas impresiones, aunque sin consolidarse como una figura determinante. Con el correr de los meses, su rendimiento fue perdiendo peso y también empezó a quedar expuesto por algunas actuaciones cuestionadas por los hinchas.
En total disputó 45 partidos con la camiseta de River, no convirtió goles y aportó dos asistencias.
Durante ese período integró el plantel que quedó eliminado en la fase de grupos del Mundial de Clubes, en los cuartos de final de la Copa Libertadores 2025 ante Palmeiras y en las semifinales de la Copa Argentina frente a Independiente Rivadavia.

El lugar de Castaño dentro del equipo se redujo todavía más durante este año, especialmente después de la llegada de Eduardo Coudet como entrenador.
Fue suplente en la final del Apertura perdida frente a Belgrano y, luego de disputar el Mundial con la selección de Colombia, recibió la comunicación de que no sería tenido en cuenta por el cuerpo técnico.
Desde entonces quedó dentro del grupo de futbolistas apartados del plantel principal, los llamados informalmente jugadores del “container”.
Tras conocer la decisión, permaneció en Colombia y continuó entrenándose por su cuenta mientras esperaba una salida.
El aspecto económico es uno de los puntos más llamativos de la operación.
River desembolsó US$16 millones para incorporar a Castaño, adquiriendo derechos económicos que estaban repartidos entre Krasnodar, de Rusia, y Cruz Azul, de México.
Ahora, apenas un año y medio después, el colombiano se marcha a préstamo con una opción obligatoria fijada en US$5 millones por la mitad del pase.
El contraste refleja la pérdida de valor que tuvo el futbolista dentro del proyecto deportivo del club.
La contratación de Castaño había sido considerada una apuesta de enorme peso.
Hasta este mercado, solo una incorporación superó su costo: la reciente llegada de Thiago Almada.
Eso convierte su salida en una de las operaciones que más debate genera entre los hinchas, no solamente por el rendimiento deportivo sino también por el dinero invertido y la porción que River podrá recuperar.
Atlético Mineiro aparece ahora como una posibilidad de relanzamiento para el colombiano.
Allí será dirigido por Eduardo Domínguez y compartirá plantel con su compatriota Mateo Cassierra.
El conjunto brasileño ocupa el 11° puesto del Brasileirao y además continúa compitiendo en la Copa Sudamericana, donde ganó 1-0 ante RB Bragantino en la ida de los octavos de final.

La salida de Castaño forma parte de una renovación más profunda del plantel de River.
También dejaron el club Maximiliano Salas, a préstamo a Independiente Rivadavia; Santiago Lencina, presentado por Burgos de España; y Facundo Colidio, que pasó a Vasco da Gama.
Todavía permanecen separados del plantel principal Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Matías Galarza Fonda, Giuliano Galoppo, Kendry Páez y Matías Viña, todos a la espera de resolver su futuro.
La depuración se produce en paralelo con una renovación que ya incluyó nueve incorporaciones y modificó buena parte de la estructura con la que River había iniciado la temporada.
Castaño, que llegó como una de las grandes inversiones del club, cierra así su ciclo sin haber logrado consolidarse y con una salida que deja tanto una lectura deportiva como económica.