Los goles fueron convertidos por Gonzalo Montiel, sobre el final del primer tiempo, y Ángel Correa, de penal, en los minutos finales del encuentro. Además, el partido marcó el debut con la camiseta de River de Thiago Almada, quien rápidamente mostró señales de la sociedad ofensiva que puede formar con Correa.
El contexto hacía todavía más valiosa la victoria.
Argentinos Juniors llegó al Monumental como líder del Grupo B, con cuatro triunfos en cuatro partidos, mientras River todavía no había conseguido ganar ni convertir goles en el campeonato.
El equipo de Coudet venía además de una serie de actuaciones muy cuestionadas y de una eliminación sorpresiva en la Copa Argentina frente a Aldosivi.
La presión también se sintió antes del comienzo: cuando la voz del estadio anunció la formación, Coudet fue reprobado por parte de los hinchas.

Uno de los grandes atractivos de la noche fue el debut de Thiago Almada.
El campeón del mundo volvió a jugar oficialmente en el fútbol argentino después de casi cinco años y fue titular apenas después de algunas prácticas con sus nuevos compañeros.
Su presencia le dio al equipo una variante diferente en la elaboración.
Partiendo desde la izquierda y buscando constantemente posiciones interiores, Almada participó en la jugada del primer gol y también generó peligro a través de la pelota detenida.
Junto a Ángel Correa, comenzó a insinuar una sociedad ofensiva que puede resultar determinante para un River que venía mostrando enormes dificultades para generar fútbol.
River encontró la apertura del marcador a los 35 minutos.
Almada peleó una pelota dentro del área, logró mantenerla en juego y Gonzalo Montiel apareció para definir de primera y establecer el 1-0.

El gol tuvo un peso especial: River acumulaba 399 minutos sin convertir y todavía no había marcado en todo el Clausura.
Montiel, uno de los futbolistas que suelen asumir protagonismo en los momentos difíciles, apareció nuevamente en un sector poco habitual para un lateral y rompió una sequía que empezaba a convertirse en una carga cada vez más pesada.
El comienzo del segundo tiempo mostró la mejor versión del visitante.
Hernán López Muñoz llegó a convertir el empate, aunque la acción fue anulada por posición adelantada. Apenas después volvió a encontrar espacio por el centro y sacó un remate que se estrelló contra el travesaño.
River atravesó allí su momento más delicado.
También sufrió una preocupación adicional cuando Montiel debió abandonar el campo por una molestia en el muslo derecho, una situación que quedó bajo observación pensando en los próximos compromisos.
Con el correr de los minutos, el equipo se acomodó y encontró espacios para atacar de contra.
La tranquilidad definitiva llegó sobre el cierre.
Ángel Correa encaró por izquierda, dejó rivales en el camino y recibió una infracción de Gabriel Florentín dentro del área.
Inicialmente Facundo Tello había sancionado una falta anterior, pero tras la intervención del VAR revisó la acción y cobró penal.
El propio Correa tomó la pelota y convirtió el 2-0, sellando el triunfo y anotando su primer gol con la camiseta de River.
Su actuación fue una de las mejores de la noche: participó en el primer gol, generó el penal del segundo y asumió buena parte del peso ofensivo del equipo.
La aparición conjunta de los dos refuerzos de mayor jerarquía fue uno de los datos más alentadores para Coudet.
River había realizado un mercado de pases muy importante, pero hasta ahora esa inversión no encontraba correlato dentro de la cancha.
El partido contra Argentinos ofreció por primera vez una imagen diferente.
Almada aportó desequilibrio y libertad para jugar; Correa, conducción, cambio de ritmo y profundidad. Entre ambos participaron de las dos jugadas que terminaron en goles.
No fue todavía una actuación brillante ni una solución definitiva, pero sí una señal concreta de hacia dónde puede construirse el ataque del equipo.
Después del partido, Eduardo Coudet mostró una mezcla de alivio y desahogo.
“Teníamos la necesidad de ganar, de cortar una racha, de hacerlo en casa, con nuestra gente”, explicó el entrenador tras la victoria.
Coudet reconoció la presión que existía alrededor de su continuidad y volvió a remarcar que en un club como River los tiempos de espera son mínimos.
También defendió al plantel y aseguró que siente el respaldo de los futbolistas.
“Tenemos un equipazo, y vamos a jugar bien al fútbol”, afirmó el entrenador, convencido de que el equipo todavía tiene mucho margen de crecimiento.

La tranquilidad por el triunfo no evitó que Coudet descargara parte de la tensión acumulada durante las últimas semanas.
El entrenador rechazó versiones sobre supuestos problemas internos dentro del plantel y tuvo un fuerte intercambio con un periodista que cuestionó el tono con el que se refería a la serie de derrotas.
Coudet insistió en que siempre asumió la responsabilidad por los resultados y recordó que después de la derrota frente a Tigre había puesto públicamente su continuidad sobre la mesa.
La victoria le permitió, al menos por una noche, cambiar el clima.
El triunfo llega además en un momento estratégico del calendario.
River comenzará este miércoles en Bogotá la serie de octavos de final de la Copa Sudamericana frente a Independiente Santa Fe.
Después de semanas marcadas por derrotas, críticas y dudas, el 2-0 frente al líder no resuelve todos los problemas, pero modifica considerablemente el escenario.
River consiguió los primeros goles, la primera victoria, vio debutar a Almada con una buena actuación y encontró en Correa a un futbolista capaz de asumir protagonismo.
Y Coudet, que llegó al Monumental bajo una fuerte presión, obtuvo algo que necesitaba casi tanto como los tres puntos: aire para seguir trabajando.