Desde la Plaza San Martín, en Retiro, el Presidente reivindicó la “libertad” como eje de su gestión, habló de “enemigos internos y externos”, cuestionó indirectamente al kirchnerismo y sostuvo que existen sectores que pretenden regresar al modelo anterior.
Al mismo tiempo, la ceremonia dejó una imagen con fuerte lectura política: Milei y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, se fundieron en un efusivo abrazo en medio de las conversaciones que La Libertad Avanza y el PRO retomaron para reconstruir su vínculo parlamentario y comenzar a explorar un eventual acuerdo electoral para 2027.

El discurso presidencial duró alrededor de diez minutos y tomó distintos pasajes de la vida de San Martín para vincularlos con la narrativa política del Gobierno.
Milei sostuvo que la independencia carecía de sentido sin libertad y reivindicó al Libertador tanto por su actuación militar como por haber renunciado al poder una vez cumplida su misión.
A partir de allí trazó un paralelismo con la Argentina actual y afirmó que durante décadas el país fue perdiendo “la libertad para comerciar, emprender, soñar con un futuro mejor y criticar a quienes suprimían nuestras libertades”.
El Presidente volvió así sobre una de las ideas centrales de su discurso político: presentar la disputa actual como una batalla entre quienes defienden la libertad individual y quienes buscan ampliar el poder del Estado.
Aunque no mencionó directamente al kirchnerismo, Milei aseguró que existen sectores que pretenden regresar al modelo previo.
“Hay algunos que quieren que vuelva el pasado en el que vivíamos”, afirmó, antes de sostener que, mientras la mayoría se empobreció, una minoría se benefició del esquema anterior.
Desde el entorno presidencial, funcionarios consultados por LA NACION interpretaron posteriormente las referencias a los “enemigos internos” como una alusión al kirchnerismo y las menciones a adversarios externos como una referencia a gobiernos de la región ideológicamente enfrentados con la Casa Rosada.
El mandatario prometió continuar dando “la batalla por la libertad” y planteó como objetivos libertad, crecimiento, orden y prosperidad.

Uno de los pasajes más relevantes del discurso apareció cuando Milei habló de los resultados concretos que debe ofrecer su modelo.
El Presidente sostuvo que si la libertad no genera bienestar y prosperidad económica, la ciudadanía puede terminar olvidando su valor.
La frase tuvo una lectura particular porque se produjo en medio de un escenario en el que el Gobierno busca consolidar políticamente los resultados de su programa económico.
Sin abandonar la defensa del rumbo iniciado en diciembre de 2023, Milei dejó planteado que la sustentabilidad política del proyecto depende también de que los avances macroeconómicos se traduzcan en mejoras perceptibles para la población.
El ministro de Economía, Luis Caputo, escuchaba el discurso a pocos metros del Presidente.
Milei dedicó además una parte importante de su exposición a la defensa nacional y la seguridad.
El Presidente sostuvo que la libertad enfrenta actualmente “un nuevo conjunto de enemigos, tanto externos como internos” y planteó la necesidad de contar con Fuerzas Armadas equipadas y Fuerzas de Seguridad capacitadas.
Entre sus prioridades enumeró la protección de las fronteras, la elección de alianzas geopolíticas y la lucha contra distintas formas de terrorismo.
De esta manera, el mandatario incorporó al homenaje histórico una defensa de la política de seguridad y defensa impulsada por su administración.
Pero buena parte de la lectura política del acto ocurrió antes y después de las palabras del Presidente.
La llegada de Jorge Macri estuvo marcada por un fuerte abrazo con Milei, una imagen muy diferente de otros episodios de tensión que ambos protagonizaron durante los últimos años.
También hubo intercambios entre funcionarios nacionales y ministros porteños, en una ceremonia donde el gabinete de la Ciudad tuvo una presencia destacada.
Los gestos se produjeron apenas días después de que representantes de La Libertad Avanza y el PRO retomaran formalmente una mesa de diálogo político.
Por el oficialismo participaron de esas conversaciones Diego Santilli, Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, mientras que por el macrismo estuvieron Cristian Ritondo y Fernando de Andreis.
Según las fuentes citadas por ambos medios, está previsto que las reuniones continúen.
Formalmente, el diálogo entre libertarios y macristas comenzó alrededor de la coordinación legislativa.
Sin embargo, el trasfondo electoral resulta cada vez más evidente.
La Libertad Avanza busca consolidar una estructura nacional de cara a las elecciones presidenciales de 2027, mientras que el PRO intenta definir qué lugar ocupará dentro del nuevo mapa político después de haber perdido peso propio en los últimos años.
La Ciudad de Buenos Aires aparece como uno de los territorios centrales de esa negociación.
El vínculo entre Milei y Mauricio Macri atravesó momentos de fuerte tensión, pero en las últimas semanas volvieron a abrirse canales de conversación política entre ambos espacios.
El homenaje marcó también el regreso público de Milei.
El Presidente no participaba de una actividad abierta desde hacía diez días, luego de regresar al país tras una gira internacional. Durante ese período permaneció con una agenda reservada y habría pasado buena parte del tiempo en la Quinta de Olivos.
Su retorno no se produjo en un acto de gestión sino en una fecha patriótica cargada de simbolismo, desde donde buscó volver a colocar en el centro de la agenda las ideas que estructuran su proyecto político.
Libertad, orden, seguridad y prosperidad volvieron a aparecer como los ejes del mensaje.
Pero esta vez hubo otro dato imposible de separar del escenario: el oficialismo libertario y el PRO comenzaron a mostrarse nuevamente juntos, cuando todavía falta más de un año para las presidenciales de 2027.