
La audiencia se llevará a cabo en el Juzgado Correccional, ubicado en calle 87 y 6. A través de una convocatoria difundida en los últimos días, familiares y allegados pidieron asistir con carteles y de manera pacífica para acompañar a la familia en una instancia clave del proceso.
“Tu presencia es importante. Sumemos juntos”, expresa el flyer, que lleva como consigna central: “Justicia por Germán Appella”.
Durante la audiencia de este miércoles alegarán las partes: la Fiscalía, la querella y la defensa. La acusación irá por la pena máxima prevista para la imputación, de seis años de prisión, y pedirá que el cumplimiento sea efectivo.
Aprea llega a esta instancia acusado por homicidio culposo agravado por la conducción de un vehículo con motor. De acuerdo con el artículo 84 bis del Código Penal, la figura prevé penas de 3 a 6 años de prisión cuando, entre otros agravantes, el conductor registra una alcoholemia igual o superior a 1 gramo por litro de sangre, se da a la fuga o no intenta socorrer a la víctima. También contempla inhabilitación especial para conducir.

El debate oral tuvo dos jornadas de fuerte impacto. En el centro del juicio estuvo la muerte de Germán Appella, ocurrida tras ser embestido en avenida 42, a la altura de la calle 95.
Durante la primera jornada declararon testigos directos, policías, peritos y profesionales que intervinieron tras el hecho. Uno de los testimonios más importantes fue el de Agustina Pallero, quien acompañaba a Germán aquella noche y relató lo ocurrido en el momento del impacto.
En el debate se abordaron las condiciones del lugar, la mecánica del siniestro, el estado del vehículo, la actuación posterior al choque y la falta de auxilio a la víctima. También se expuso que Germán murió en el acto producto del impacto.
Aprea declaró ante el juez. Dijo que venía de la Fiesta de la Cerveza, sostuvo que había tomado solo “un vaso de cerveza” y afirmó que vio “un bulto” a muy corta distancia antes del impacto. Además, negó haber querido escapar y pidió que no lo vean como “un asesino”, sino como una persona que tuvo “un accidente”.
Uno de los puntos más relevantes del juicio fue la alcoholemia. En la segunda jornada, la bioquímica Valeria Santarone explicó la diferencia entre el test realizado por aire aspirado mediante pipeta de alcoholímetro y el análisis de sangre.
Según se expuso en la audiencia, el control por aire arrojó 1,54 gramos de alcohol por litro de sangre, mientras que la pericia sobre la muestra sanguínea determinó 2,41 gramos de alcohol por litro de sangre.
Santarone también ratificó la cadena de custodia, la refrigeración y las condiciones de preservación de la muestra, en respuesta a uno de los puntos que había intentado discutir la defensa.
También declaró Maite Mengochea, técnica del laboratorio del Hospital Ferreyra, quien realizó la extracción de sangre a Aprea. Ante el tribunal, sostuvo que al acusado le costaba hablar y que debió pedirle en tres oportunidades que le dijera su número de DNI.
Además, la efectiva policial Magalí Pitocco declaró que Aprea tenía fuerte olor a alcohol, que no comprendía lo que había hecho y que debieron ayudarlo a subir al móvil policial para trasladarlo a la comisaría.

Con la prueba testimonial ya producida, el juicio ingresa este miércoles en su etapa decisiva. Será el turno de los alegatos y del pedido de pena. La familia de Germán Appella buscará atravesar esa instancia acompañada por la comunidad, en una causa que conmovió profundamente a Necochea y que espera una definición judicial.