
Cada establecimiento recibió una actividad diferente, adaptada a las características de su comunidad educativa. El arte, el movimiento, el circo y el juego funcionaron como herramientas para acercar el puerto a los alumnos y promover espacios de encuentro e inclusión.
En la Escuela Primaria Nº 12, los estudiantes trabajaron con recortes, texturas y colores para representar elementos vinculados con el entorno portuario.
Gaviotas, otras aves, el agua y distintos paisajes aparecieron en las producciones realizadas por los alumnos. De esta manera, el puerto dejó de ser presentado solamente como infraestructura para convertirse en un territorio cercano, interpretado y recreado por los chicos.

Los jardines de infantes Nº 903 y 918 recibieron la propuesta denominada Equilibriosis, una experiencia que combinó circo, movimiento y participación.
Antes de observar el espectáculo, los niños pudieron tocar y probar los elementos, moverse y jugar con pelotas, aros y objetos de malabares. La actividad los ubicó como protagonistas y no solamente como espectadores.
En el Jardín Nº 918, las familias también participaron de la jornada y compartieron la experiencia con los chicos.

En la Escuela de Educación Especial Nº 502, la actividad fue adaptada para favorecer la participación de 32 estudiantes de entre 6 y 14 años.
Pelotas con distintas texturas, aros y ejercicios de movimiento y equilibrio ofrecieron diversas formas de explorar y sumarse a la propuesta.
Durante la función, uno de los alumnos comenzó espontáneamente a reproducir los ejercicios realizados por los artistas. Sin que nadie se lo pidiera, decidió incorporarse a la escena y participar del espectáculo.
El momento reflejó uno de los objetivos centrales de la iniciativa: generar experiencias inclusivas en las que cada estudiante pudiera encontrar su propia forma de participar.

Desde Puerto Ciudad destacaron el trabajo articulado con las escuelas, los jardines, los docentes y las familias durante toda la semana.
La propuesta forma parte de las acciones que buscan fortalecer el vínculo entre Puerto Quequén y la comunidad, acercando su identidad, su paisaje y sus actividades desde la infancia.
La Semana de la Infancia cerró así con experiencias diferentes, pero atravesadas por una misma idea: garantizar que el juego, el arte y la participación sean espacios en los que ningún chico quede afuera.