El mandatario sostuvo que la Argentina está pagando “muy caro la locura de los pañuelitos verdes” y habló de una “pasión por asesinar niños en el vientre de la madre”. Las expresiones aparecen en la transcripción completa publicada por la Casa Rosada.

Al desarrollar su modelo de crecimiento, Milei afirmó que la evolución de la población resulta determinante para el mercado laboral, la producción y la disponibilidad futura de trabajadores.
“Hoy Argentina no llega a una tasa de crecimiento de la población y de natalidad que permita la reposición”, manifestó.
Según su argumento, esa situación perjudica tanto al crecimiento económico como al sistema previsional. Sin embargo, el Presidente presentó la legalización del aborto como una causa central del fenómeno sin aportar datos que permitan demostrar esa relación.
La Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo fue aprobada por el Congreso en diciembre de 2020 y promulgada en enero de 2021. La norma permite acceder a la interrupción voluntaria hasta la semana 14 inclusive y mantiene las causales de violación y riesgo para la vida o la salud después de ese plazo.
La caída de los nacimientos, en cambio, había comenzado varios años antes.
De acuerdo con la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud, la natalidad argentina registra un descenso sostenido desde 2014, seis años antes de la sanción de la ley.
Ese año se contabilizaron 777.012 nacidos vivos. En 2020 fueron 533.299 y en 2024 —último dato disponible— se registraron 413.135, según el Anuario de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud.
La comparación permite observar que:
La evidencia disponible no permite atribuirle al aborto legal el inicio de la caída ni considerarlo su explicación principal.
Un análisis publicado por Chequeado calificó como insostenible la relación directa planteada por Milei y recordó que se trata de un fenómeno multicausal.
La disminución de la fecundidad no ocurre solamente en la Argentina. Forma parte de una transformación demográfica internacional que comenzó mucho antes de la ley de aborto legal.
Entre los factores señalados por los especialistas aparecen:
Un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas señala que los países con sistemas de cuidado más robustos y una distribución más igualitaria del trabajo no remunerado encuentran mejores condiciones para sostener sus niveles de fecundidad.
El organismo advierte que no alcanza con ofrecer premios por nacimiento: se necesita un conjunto de políticas públicas que reduzca el costo de la crianza y la penalización laboral que recae principalmente sobre las mujeres.
Javier Milei no tiene hijos, como consta en su perfil biográfico elaborado por Chequeado.
Ese dato no invalida su posición sobre la natalidad ni supone que un dirigente deba tener descendencia para debatir políticas demográficas. Sin embargo, adquiere relevancia política cuando el Presidente responsabiliza a las personas que abortan por no contribuir al reemplazo poblacional que considera necesario.
Milei tampoco presentó durante su discurso políticas concretas destinadas a facilitar que quienes sí desean tener hijos puedan hacerlo: acceso a la vivienda, licencias familiares, empleo estable, salarios suficientes, jardines maternales o una distribución más equitativa de las tareas de cuidado.
En lugar de analizar esas condiciones, colocó la responsabilidad sobre los “pañuelitos verdes” y convirtió una transformación demográfica compleja en una acusación contra el movimiento que impulsó el aborto legal.
Una población envejecida y con menos nacimientos representa un desafío para cualquier sistema previsional basado en los aportes de los trabajadores activos. Pero la cantidad futura de aportantes no depende únicamente de cuántos niños nacen.
También influyen el empleo registrado, los salarios, la informalidad laboral, la productividad, la inmigración y las decisiones adoptadas por el propio Estado.
En mayo de 2026, la Argentina tenía 12,751 millones de trabajadores registrados, un 0,9% menos que un año antes. El empleo asalariado privado se redujo un 2,2% interanual, equivalente a 137.500 trabajadores menos, según el último informe del Sistema Integrado Previsional Argentino.
El documento oficial reconoce que las últimas caídas representan una continuidad del proceso de destrucción del empleo asalariado privado.
En la serie desestacionalizada, el sector privado formal pasó de aproximadamente 6,36 millones de trabajadores en diciembre de 2023 a 6,13 millones en mayo de 2026: cerca de 230.000 puestos menos.
El informe aclara que la tendencia descendente había comenzado en septiembre de 2023, antes de la asunción de Milei, pero también que continuó durante su gestión.
La pérdida actual de empleo registrado tiene una incidencia inmediata sobre los aportes previsionales, a diferencia de los nacimientos que eventualmente ingresarían al mercado laboral dentro de dos décadas.
El discurso no se limitó a las críticas al aborto. Milei volvió a utilizar expresiones agresivas para descalificar a quienes cuestionan los resultados de su gestión.
Al defender al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, calificó como “sorete” y “mierda humana” a quienes critican sus medidas.
“La realidad es que cuando ustedes vean a un sorete, a una mierda humana criticando a Federico, es porque le está tocando un negocio a un prebendario, a un chorro y a un corrupto”, lanzó.
Más adelante sostuvo que “los hijos de puta prebendarios tienen que quebrar”.
El Presidente se burló además de economistas y periodistas, los acusó de odiar los datos y calificó como una “estupidez” que se afirme que “la gente no llega a fin de mes”.
Después defendió la apertura comercial y sostuvo que las empresas incapaces de competir con los productos importados deben adaptarse o desaparecer.

Milei aseguró que, aunque algunas empresas cierran, otras abren y contratan más trabajadores. La dinámica empresarial efectivamente incluye aperturas, cierres, expansiones y reducciones de personal, pero los últimos datos disponibles muestran un saldo negativo.
Durante el cuarto trimestre de 2025 se registraron:
Los números aparecen en un informe del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, dependiente de la Secretaría de Trabajo.
El documento introduce una precisión relevante: la tasa de cierres no fue extraordinaria en términos históricos. El resultado negativo se explicó principalmente por un nivel de aperturas particularmente bajo.
En otras palabras, no alcanza con observar solamente las empresas que cerraron, pero tampoco se puede negar que hubo menos firmas y menos empleo formal.
Milei destacó la reducción de la inflación, el equilibrio fiscal, la apertura comercial y las desregulaciones. También afirmó que el consumo privado y el Producto Bruto Interno se encuentran en máximos históricos.
El mandatario prometió realizar un nuevo recital para celebrar que la inflación mayorista de julio fue del 0,8%.
No obstante, su exposición estuvo marcada por la ausencia de autocrítica y por la descalificación de cualquier indicador o análisis que no coincidiera con la interpretación oficial.
El resumen publicado por Presidencia destacó exclusivamente las cifras económicas reivindicadas por el mandatario. Allí no fueron incluidas sus acusaciones contra el aborto legal, la estigmatización de los pañuelos verdes ni las descalificaciones dirigidas a críticos y empresarios.
Lo ocurrido en el Council of the Americas volvió a mostrar una característica reiterada del discurso presidencial: la utilización de la violencia verbal para convertir cuestionamientos económicos, sociales y estadísticos en ataques contra enemigos políticos y culturales.
