Por: Pablo Skorupski

Es el primer film realizado por la joven directora estadounidense Ishana Night Shyamalan, hija del reconocido cineasta indio M. Night Shyamalan, director de “El Sexto Sentido”, “Señales”, “La Aldea” y “The Happening”, entre otras. En esta película, M. Night Shyamalan se desempeñó como productor.
La trama sigue a Mina, una joven estadounidense atrapada por una situación traumática de su infancia. Pasa sus días trabajando en una tienda de mascotas en Galway, una ciudad de la costa oeste de Irlanda.
Cuando debe entregar un exótico loro tropical en Belfast, emprende un viaje en auto por la región rural irlandesa. En el camino, el vehículo se detiene repentinamente, el extenso bosque la rodea y comienzan a pasar cosas extrañas.
El auto desaparece, Mina se encuentra dando vueltas en círculos y es rescatada por una enigmática mujer, quien la lleva a un búnker donde conoce a otros dos “sobrevivientes”.
Allí le explican las reglas, el comportamiento que deben adoptar dentro de “el corral” —así llaman al búnker— y le dejan en claro que nunca debe salir de noche ni acercarse a “las madrigueras”.
Lo que sigue es un desarrollo caracterizado tanto por la intriga como por el desconcierto. Conviven ancestrales criaturas sobrenaturales inspiradas en el folklore irlandés, eventos similares a un espectáculo de reality show, traiciones y mentiras.
Es en esa combinación de elementos donde la película encuentra algunos de sus mejores momentos. La idea de un grupo de personas encerradas en un ambiente del que no pueden escapar, mientras son observadas permanentemente por criaturas de naturaleza desconocida, resulta efectiva para generar una tensión constante, una sensación de amenaza latente.

Más allá de que la película consigue transmitir por momentos una sensación de aislamiento y desorientación, aprovechando una atmósfera que se apoya más en el misterio que en el terror explícito, el inconveniente aparece cuando el guion comienza a explicar aquello que en principio resultó atractivo por permanecer en tinieblas.
El film toma elementos de clásicos como “Blair Witch Project” (1999), “The Evil Dead” (1981) y, más acá en el tiempo, “The Witch” (2015) y “Lamb” (2021), logrando por momentos algo de vuelo propio, pero sin poder alcanzar nunca el estatus de clásico o de culto asignado a las películas previamente citadas.
La influencia de estas obras se nota sobre todo en la utilización del bosque como escenario amenazante y en la presencia de criaturas vinculadas con antiguas tradiciones y creencias.
En definitiva, “Los Observados” entretiene, atrapa y nos conecta con parte de las leyendas antiguas de la Irlanda rural. Pero a veces le falta resolución; otras veces nos explica cosas de más y, más allá de la correctísima interpretación de Fanning y del resto del elenco, no deja de ser una elección para pasar un buen rato y no mucho más.
De hecho, los últimos minutos del film podrían no estar y funcionaría mejor si nos dejaran con una intriga sin resolver. Queda la sensación de que daba para más.
La película es más efectiva mientras conserva el misterio, cuando todavía no sabemos exactamente qué estamos viendo ni cuáles son las reglas de ese universo oculto en la espesura del bosque.
Así y todo, no deja de ser una opción aceptable para mirar un fin de semana lluvioso como los que nos vienen tocando últimamente.
