viernes 28 de agosto de 2026 - Edición Nº3617

Política | 28 ago 2026

AGRO | CAMPAÑA 2026/27

El Niño y los cultivos: qué puede pasar en el sudeste bonaerense, según 35 años de datos

11:41 |Científicos del CONICET y el INTA desarrollaron AgroENSO, una herramienta gratuita que cruza información climática y rendimientos históricos de seis cultivos. Los resultados muestran que el efecto de El Niño cambia notablemente según la región y aportan un dato particular para el sudeste bonaerense.


¿Qué puede significar El Niño para los cultivos del sudeste bonaerense durante la campaña 2026/27? Una nueva herramienta desarrollada por científicos del CONICET y el INTA permite buscar respuestas a partir de lo ocurrido durante los últimos 35 años.

Se trata de AgroENSO, una aplicación web interactiva y de acceso libre que cruza información climática con datos oficiales de rendimiento de maíz, soja, trigo, cebada y girasol para determinar cómo se comportaron frente a las distintas fases de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

Y hay un resultado especialmente interesante para esta región: aunque a nivel nacional El Niño muestra una señal favorable principalmente sobre el maíz y la soja, ese comportamiento no se repite de la misma manera en todo el territorio. En el caso del maíz, en sectores del sudeste bonaerense la señal climática significativa directamente desaparece.

Una herramienta para mirar 35 años hacia atrás

AgroENSO fue desarrollado por científicos del CONICET y el INTA con el objetivo de transformar décadas de información climática y productiva en una herramienta útil para la toma de decisiones.

El proyecto fue liderado por Juan Pablo Monzón, investigador del CONICET que trabaja en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata, junto con los investigadores del INTA Fernando Aramburu Merlos y Jorge Luis Mercau.

La plataforma reúne información correspondiente a seis cultivos extensivos:

  • maíz;
  • soja de primera;
  • soja de segunda;
  • trigo;
  • cebada;
  • girasol.

“El objetivo de AgroENSO es visualizar los rendimientos reales de diferentes cultivos que reporta todos los años la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, corregidos por su tendencia tecnológica, de forma que podamos verlos en función del fenómeno de El Niño”, explicó Monzón.

¿Por qué hay que corregir los rendimientos?

Comparar directamente un cultivo producido hace tres décadas con uno actual puede resultar engañoso.

Durante ese período cambiaron la genética, la tecnología, las prácticas agronómicas y el manejo de los lotes, entre otros factores que permitieron incrementar los rendimientos.

Por eso, AgroENSO corrige la tendencia asociada a esos avances tecnológicos y de manejo para poder comparar campañas de diferentes períodos e identificar con mayor claridad qué parte de la variabilidad puede estar relacionada con El Niño o La Niña.

Así, los investigadores pudieron reconstruir qué ocurrió con los cultivos bajo las diferentes fases del fenómeno durante los últimos 35 años.

El Niño beneficia al maíz y la soja a nivel nacional, pero hay diferencias

Cuando se analiza el promedio argentino, la señal más clara aparece en los cultivos de verano.

El impacto de El Niño se concentra principalmente en maíz y soja, mientras que los cultivos de invierno —trigo y cebada— y el girasol no presentan una respuesta climática significativa a escala nacional.

Pero ese promedio esconde diferencias territoriales muy importantes.

En el caso del maíz, solamente el 33% de los departamentos agrícolas analizados presenta una señal climática significativa.

Entre Ríos aparece como una de las provincias más sensibles: registra un desvío promedio de +17,1% durante las fases Niño, mientras que departamentos como Villaguay y Tala alcanzan valores de +24% y +28%, respectivamente.

¿Y qué pasa en el sudeste bonaerense?

Es justamente aquí donde la nueva herramienta aporta un dato relevante para una región agrícola como la de Necochea.

Según los resultados difundidos por los investigadores, en regiones del sudeste bonaerense la señal significativa de El Niño sobre el rendimiento del maíz desaparece, algo que también ocurre en sectores del NOA y el NEA.

Esto no significa que El Niño no tenga consecuencias climáticas en el sudeste bonaerense ni permite anticipar por sí solo cuánto rendirá un cultivo durante la próxima campaña.

Lo que muestra la serie histórica es algo diferente: la relación estadística entre las fases de El Niño y el rendimiento del maíz no presenta allí la misma señal clara que aparece en otras regiones agrícolas argentinas.

Por eso, trasladar automáticamente los resultados nacionales al sudeste bonaerense puede llevar a conclusiones equivocadas.

“La herramienta es importante para conocer cuál puede ser el impacto de El Niño en cada uno de los departamentos o regiones de Argentina”, explicó Monzón.

Qué pasó en las campañas anteriores

Otra manera de analizar el fenómeno es observar con qué frecuencia los rendimientos consiguieron superar sus valores medios.

Y los números nacionales muestran una diferencia considerable entre El Niño y La Niña.

De las 12 campañas El Niño registradas dentro de la serie analizada, el maíz nacional superó su rendimiento medio en 10 oportunidades.

En soja de primera ocurrió en 11 de esas 12 campañas.

El contraste aparece al observar La Niña: durante las 14 campañas correspondientes a esa fase, el rendimiento nacional del maíz consiguió superar el promedio general solamente en dos ocasiones.

Para los desarrolladores, observar la frecuencia de años favorables puede resultar incluso más útil para la gestión del riesgo que limitarse a mirar los rendimientos promedio.

Por qué AgroENSO cobra importancia para la campaña 2026/27

El lanzamiento de la herramienta coincide con un escenario climático que aumenta su interés para el sector agropecuario.

De acuerdo con la información difundida por CONICET, las condiciones del Pacífico ecuatorial son consistentes con una fase cálida o El Niño.

Además, las proyecciones citadas por los investigadores anticipan la posibilidad de que el fenómeno se fortalezca hacia el último trimestre del año.

Esto convierte a los antecedentes históricos en un insumo para evaluar escenarios posibles antes de tomar decisiones para la campaña 2026/27.

AgroENSO no predice cuánto va a rendir un lote determinado. Lo que permite es conocer qué ocurrió históricamente en una región bajo condiciones Niño, Niña o neutrales y utilizar esa información para dimensionar riesgos y oportunidades.

“Mirar el cielo sin medir el suelo es media herramienta”

Los propios desarrolladores advierten que los mapas no pueden utilizarse aisladamente para decidir una estrategia productiva.

La frase con la que sintetizan esa precaución es clara: “mirar el cielo sin medir el suelo es media herramienta”.

La información histórica de AgroENSO debe cruzarse con variables propias de cada establecimiento, como el agua útil disponible al momento de la siembra, el tipo de suelo, la dinámica de las napas y la posición de cada lote en el paisaje.

A partir de esa combinación, los productores pueden contar con información adicional para definir, por ejemplo, fechas y proporciones de siembra de maíz, anticipar cuestiones logísticas en sectores bajos susceptibles a inundaciones o determinar cuánto peso debería tener el ENOS en las decisiones de una zona determinada.

“El uso de AgroENSO se debe complementar, por supuesto, con otras tomas de información que debe realizar el productor a campo, como el tipo de suelo o el contenido de agua, pero nos permite contar con una nueva herramienta para cuantificar el efecto del fenómeno de El Niño a nivel lote”, concluyó Monzón.

Cómo consultar el mapa de AgroENSO

La plataforma es gratuita, interactiva y de acceso público.

Permite explorar la información histórica por cultivo y territorio y comparar el comportamiento registrado durante las distintas fases del ENOS.

Consultar AgroENSO

Para el sudeste bonaerense, la principal enseñanza que deja la herramienta es también una advertencia frente a las generalizaciones: un año El Niño no produce necesariamente el mismo efecto sobre los cultivos en todas las regiones del país.

Y de cara a una campaña 2026/27 atravesada por la evolución del fenómeno, conocer qué ocurrió durante los últimos 35 años aporta una nueva referencia para decidir qué hacer en cada zona.

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