El partido registra un 53,2% en el indicador de excedente hídrico y ocupa el décimo lugar entre los valores más elevados de los 92 municipios incluidos en el relevamiento difundido a partir de información del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la Provincia de Buenos Aires.
El número requiere una aclaración importante: no significa que haya llovido un 53,2% más de lo normal ni que ese porcentaje del territorio de Necochea esté inundado. Se trata de un indicador técnico vinculado con la disponibilidad y acumulación de agua en el territorio.
El dato se vuelve particularmente relevante para Necochea porque el distrito ya atravesó durante 2026 problemas de anegamiento, dificultades de escurrimiento y daños en caminos rurales. Según informó recientemente el Municipio, hasta agosto se habían acumulado 691 milímetros de precipitaciones.
De los 92 distritos incluidos en el relevamiento, diez presentan indicadores de excedente hídrico superiores al 50%.
El ranking está encabezado por Benito Juárez, con 75,4%, seguido por Coronel Pringles, con 67,9%, y Pehuajó, con 66,4%.
Luego aparecen Olavarría (65,4%), Tres Arroyos (65%), Nueve de Julio (61,6%), Dolores (58,9%), Azul (58,5%), Tandil (58,5%) y Necochea, con 53,2%.
La distribución también deja un dato regional significativo: varios partidos del centro y sudeste bonaerense aparecen entre los valores más elevados, entre ellos Benito Juárez, Coronel Pringles, Tres Arroyos, Tandil y Necochea.
El relevamiento señala además que 58 de los 92 municipios analizados superaron durante 2026 al menos una de sus medias mensuales históricas de precipitaciones.
El concepto es importante para entender la dimensión real del dato.
El exceso hídrico aparece cuando la cantidad de agua disponible supera la capacidad del suelo y del sistema para almacenarla, infiltrarla o evacuarla adecuadamente. Dependiendo de las características de cada zona, puede traducirse en suelos saturados, acumulación superficial, ascenso de napas, dificultades de drenaje o anegamientos.
Por eso, dos regiones que reciben cantidades similares de lluvia pueden terminar atravesando situaciones muy diferentes.
Influyen el tipo de suelo, la topografía, la profundidad de las napas, la existencia de bajos, el funcionamiento de canales y alcantarillas y, fundamentalmente, cuánta agua había acumulada antes de una nueva precipitación.
Ese último punto será especialmente importante durante los próximos meses.
El indicador provincial no aparece aislado de lo que viene ocurriendo en el distrito.
Durante mayo, las intensas precipitaciones provocaron anegamientos en campos, caminos rurales y accesos a localidades del interior de Necochea.
El Municipio desplegó entonces un monitoreo junto con EMSUR, Obras Sanitarias y Defensa Civil y mantuvo contacto con la Dirección Provincial de Hidráulica.
En algunos sectores del Camino de la Costa se llegó a recomendar la circulación únicamente con camionetas, preferentemente 4x4, mientras que el canal Tupungato trabajaba con un importante caudal de agua, aunque mantenía su capacidad de drenaje.
La situación derivó además en el pedido de emergencia agropecuaria para el distrito, impulsado después de evaluar las consecuencias sobre establecimientos productivos y la red vial rural.

Las consecuencias de ese período de lluvias todavía forman parte de la agenda rural.
Esta semana, el Municipio informó que mantiene un plan de arreglo, mantenimiento y reconstrucción de caminos rurales después de un año definido oficialmente como climáticamente exigente.
El dato acumulado es significativo: 691 milímetros de precipitaciones durante 2026.
Los trabajos incluyen reparación de cortes, reconstrucción de trazas, intervención sobre puentes, limpieza y colocación de alcantarillas y tareas sobre canales y cunetas para favorecer el escurrimiento.
Esto significa que Necochea no llega a la primavera desde una situación inicial caracterizada por la falta de agua.
Y allí aparece la pregunta central: ¿qué puede pasar durante los próximos meses?

La evolución de El Niño durante la campaña 2026/27 suma una variable que productores y organismos técnicos ya siguen con atención.
Esta semana, científicos del CONICET y el INTA presentaron AgroENSO, una plataforma gratuita que analiza 35 años de información climática y rendimientos agrícolas para estudiar cómo se comportaron seis cultivos durante fases El Niño, La Niña y neutrales.
La herramienta permite comprobar algo fundamental: El Niño no produce el mismo efecto en todas las regiones del país.
A escala nacional, la señal histórica más clara aparece en maíz y soja. Sin embargo, en el caso del maíz solo alrededor del 33% de los departamentos agrícolas analizados presenta una relación climática estadísticamente significativa.
Y aparece un resultado particularmente importante para esta zona: en sectores del sudeste bonaerense esa señal sobre el rendimiento del maíz desaparece.
No.
Son dos cuestiones diferentes que no deben confundirse.
AgroENSO estudia cómo se relacionaron históricamente las fases de El Niño y La Niña con los rendimientos agrícolas. Que en el sudeste bonaerense no aparezca una relación estadística significativa entre El Niño y el rendimiento del maíz no significa que la región quede al margen de episodios de lluvias abundantes o exceso de agua.
De hecho, los propios investigadores insisten en que conocer la fase del fenómeno climático es solamente una parte del análisis.
Para evaluar cada campaña recomiendan observar también el agua disponible en el suelo al momento de la siembra, el comportamiento de las napas, el tipo de suelo y la posición de los lotes dentro del paisaje, especialmente en zonas bajas susceptibles a anegamientos.
Los autores de AgroENSO lo sintetizan con una frase: “mirar el cielo sin medir el suelo es media herramienta”.
En Necochea, justamente, las condiciones previas del suelo y del sistema hídrico adquieren ahora una relevancia particular.

Un escenario con abundante disponibilidad de agua puede tener consecuencias diferentes según cómo evolucionen las precipitaciones.
Para la producción agrícola, una adecuada provisión de agua puede resultar beneficiosa. Pero cuando los perfiles están cargados y las lluvias superan la capacidad de infiltración y escurrimiento, aumenta el riesgo de anegamiento en bajos, dificultades para ingresar a los lotes y problemas de transitabilidad en caminos rurales.
En ganadería, los sectores bajos también requieren atención ante la posibilidad de acumulaciones prolongadas de agua y dificultades para el movimiento de animales.
Por eso, además de los pronósticos, durante los próximos meses será clave seguir la evolución de las napas, la humedad de los suelos, el funcionamiento de canales y alcantarillas y el estado de la red vial rural.
El indicador del 53,2% no permite afirmar que Necochea vaya a sufrir inundaciones durante la primavera o el verano.
Tampoco la presencia de El Niño permite anticipar cuánto va a llover específicamente sobre el distrito.
Pero el punto de partida merece atención: Necochea está entre los diez distritos con mayor indicador de excedente hídrico del relevamiento, acumula 691 milímetros de precipitaciones durante 2026 y todavía se realizan trabajos sobre caminos rurales afectados por el agua.
A eso se suma un escenario climático en el que El Niño vuelve a ocupar un lugar central en las proyecciones para la campaña 2026/27.
La combinación no constituye por sí sola un pronóstico de inundación, pero sí refuerza la necesidad de seguimiento y prevención.
Después de un año en el que el agua ya dejó consecuencias visibles en el interior del distrito, lo que ocurra con las lluvias, los suelos y las napas durante la primavera será una de las variables a seguir de cerca en Necochea.