El secretario general del gremio, Carlos Mezzamico, describió el escenario como uno de los peores que recuerda el puerto y señaló que la caída de la actividad pesquera y del comercio exterior está impactando directamente sobre cientos de familias.

Carlos Mezzamico, Secretario General del SUPA.
Uno de los indicadores más preocupantes de la crisis es la situación de los trabajadores eventuales.
Según explicó Mezzamico, el SUPA comenzó a entregar bolsas de alimentos a unas 100 familias que dependen de una actividad que en los últimos meses se redujo considerablemente.
A ese grupo podrían sumarse trabajadores pertenecientes a otras cuatro cooperativas afectadas por la falta de descargas.
El gremio prevé participar de una reunión con la Federación de Cooperativas para analizar la situación y gestionar nuevas herramientas de asistencia.

El dato refleja la magnitud de la caída de la actividad.
El padrón portuario reúne a cerca de 800 estibadores, aunque actualmente existiría trabajo para solamente unos 300.
Mezzamico sostuvo que los trabajadores están absorbiendo las consecuencias de una crisis vinculada tanto al funcionamiento de la actividad pesquera como a las decisiones que afectan al sector.
El dirigente cuestionó especialmente la política del Consejo Federal Pesquero y mencionó las dificultades que atravesaron distintas temporadas, entre ellas las del calamar y el langostino.
A la menor actividad pesquera se suma otro problema considerado estratégico por el sindicato: la pérdida de líneas marítimas que operaban regularmente desde Mar del Plata.
Según Mezzamico, las dos líneas navieras que recalaban en el puerto dejaron de hacerlo, una situación que afecta directamente la posibilidad de mover cargas mediante contenedores.
El dirigente explicó que la falta de contenedores podría convertirse además en un obstáculo para los barcos poteros que participan de la captura de calamar.
A fines de 2025, la naviera francesa CMA CGM había anunciado el cese de sus operaciones en el puerto marplatense.
El SUPA también expresó preocupación por lo que pueda ocurrir durante la próxima temporada.
Mezzamico advirtió que, si no se recuperan las condiciones necesarias para exportar la producción, podría verse comprometida la próxima zafra de calamar.
Para el gremio, la combinación entre menor actividad pesquera, caída de las descargas y dificultades para el comercio exterior está generando un escenario particularmente delicado.
El dirigente llegó a comparar la situación actual con la pandemia y aseguró que, incluso durante aquel período, el puerto mantuvo un nivel de trabajo superior al actual.
“Esto es peor que la pandemia”, sostuvo Mezzamico al describir la profundidad de la crisis.

La advertencia del sindicato vuelve a poner en primer plano la situación que atraviesa uno de los principales puertos pesqueros del país.
Con menos de la mitad de los estibadores trabajando, cooperativas con dificultades y trabajadores que requieren asistencia alimentaria, el sector reclama medidas que permitan recuperar actividad y previsibilidad.
El principal interrogante está puesto ahora en los próximos meses y en la posibilidad de revertir el escenario antes de una nueva temporada de pesca de calamar.