
La primera de esas estructuras ya fue instalada en el predio del Centro de Ayuda al Animal de Necochea (CAAN) y otras dos serán colocadas durante las próximas semanas.
El proyecto demandó cerca de un año de investigación, diseño y trabajo y nació después de que los propios estudiantes recorrieran el lugar, observaran sus condiciones y comenzaran a pensar qué podían hacer para mejorar el bienestar de los animales que viven allí mientras esperan una familia.
La iniciativa comenzó el año pasado en el Taller de Huerta del Colegio Danés, a partir de una serie de visitas de diagnóstico al predio del CAAN.
Durante esas recorridas, los alumnos analizaron las condiciones ambientales a las que están expuestos los perros y comenzaron a pensar posibles intervenciones.
Primero aparecieron propuestas para crear cortinas de viento y nuevos espacios de sombra. Después surgió una idea más ambiciosa: construir refugios y aplicar en ellos conocimientos vinculados con las plantas y el ambiente.
Así nacieron las cuchas con “techo vivo”.
El sistema consiste en incorporar vegetación sobre la cubierta de una construcción. Los estudiantes investigaron sus características y posibilidades como alternativa amigable con el ambiente y luego trasladaron el concepto a los refugios destinados a los perros.
Las cuchas fueron construidas en madera y hasta los plantines utilizados en sus techos fueron producidos por los alumnos en el Taller de Huerta.
Pero el trabajo no quedó solamente en manos de los estudiantes. Durante distintas jornadas de voluntariado, sus familias también participaron de la construcción, transformando el proyecto escolar en una experiencia colectiva.
Este año la iniciativa sumó una nueva etapa con la incorporación del Taller de Carpintería, desde donde se trabajó para completar las estructuras y construir nuevos refugios.

De esta manera, un proyecto que nació observando las necesidades ambientales del CAAN comenzó a integrar diferentes aprendizajes: huerta, vegetación, ambiente, diseño, carpintería y trabajo comunitario.
Y las cuchas no fueron la única intervención.
Una de las necesidades que los estudiantes habían identificado durante sus primeras visitas era mejorar las condiciones de sombra del predio.
Por eso, mediante un trabajo articulado con el Vivero Municipal, alumnos de 2.º 1.ª plantaron ocho fresnos que pasarán a formar parte del arbolado de línea del CAAN.
A medida que crezcan, los ejemplares permitirán incorporar más sombra y reparo para los animales, además de mejorar ambiental y paisajísticamente el lugar.

La experiencia forma parte del enfoque de Aprendizaje y Servicio Solidario, una propuesta que busca que los contenidos trabajados en la escuela puedan aplicarse sobre necesidades concretas del entorno.
En este caso, el resultado ya dejó de ser solamente un proyecto escolar: una de las cuchas construidas por los chicos, con un techo cubierto por plantas que ellos mismos produjeron, ya está en el CAAN y servirá de refugio para uno de sus perros.
Y el proyecto todavía no terminó.
Durante las próximas semanas, otro grupo de estudiantes regresará al predio para instalar dos nuevas cuchas con techo vivo.
Así, una idea que nació después de observar una necesidad durante una visita escolar terminó transformándose en algo muy concreto: tres nuevos refugios y ocho árboles para mejorar el lugar donde decenas de perros esperan la oportunidad de encontrar una familia.