No se trata de una única enfermedad ni todas responden a las mismas causas. Sin embargo, distintos indicadores muestran cómo el deterioro de las condiciones socioeconómicas puede aumentar la exposición a determinados riesgos sanitarios y, al mismo tiempo, dificultar la prevención y la atención temprana.
Uno de los datos más llamativos corresponde a la triquinosis.
Según el relevamiento publicado por La Tecla a partir de información epidemiológica bonaerense, hasta el 3 de septiembre se contabilizaban 521 casos sospechosos y 403 confirmados en la Provincia.
En el mismo período de 2025 se habían registrado 123 sospechosos y 70 confirmados.
De los casos confirmados durante este año, 391 estuvieron relacionados con siete brotes. La enfermedad suele estar vinculada al consumo de carne de cerdo o derivados que no atravesaron los controles sanitarios correspondientes.
El Ministerio de Salud bonaerense mantiene a la triquinosis entre los eventos incluidos en sus boletines epidemiológicos periódicos.

El hantavirus también presenta un escenario de vigilancia especial.
Durante 2026 se confirmaron 21 casos en territorio bonaerense y se registraron nueve fallecimientos, contra 15 casos contabilizados durante el mismo período del año anterior, de acuerdo con los datos recopilados por La Tecla.
La enfermedad es endémica en determinadas áreas rurales y periurbanas de la provincia y presenta una elevada letalidad, por lo que Salud bonaerense mantiene una vigilancia epidemiológica permanente.

Otro de los indicadores que preocupa es la tuberculosis, una enfermedad cuya propagación puede verse favorecida por condiciones de hacinamiento, dificultades nutricionales y obstáculos para acceder o sostener los tratamientos.
Hasta la semana epidemiológica 22 de este año se habían notificado 6.482 casos en todo el país, 133 más que durante el mismo período de 2025.
La cifra fue confirmada oficialmente por el Ministerio de Salud de la Nación, que señaló que el incremento se concentró principalmente en las regiones Centro, NEA y Cuyo.
Según los datos consignados en el informe, la provincia de Buenos Aires concentraba 3.415 casos y presentaba una tasa de 20,53 cada 100.000 habitantes.

A diferencia de otras patologías, las principales infecciones respiratorias presentan durante 2026 cifras inferiores a las del año pasado.
Sin embargo, su volumen continúa siendo elevado.
Hasta fines de agosto se habían notificado en la Provincia:
La circulación simultánea de influenza y Virus Sincicial Respiratorio mantiene una fuerte demanda sobre hospitales y centros de salud, particularmente en las áreas pediátricas.
El deterioro económico también puede modificar la calidad de la alimentación.
La malnutrición no se expresa solamente mediante bajo peso. Una dieta con suficientes calorías pero de baja calidad nutricional puede generar anemia, déficit de hierro y otros problemas y, al mismo tiempo, favorecer el sobrepeso y la obesidad.
Un trabajo de investigadores de CONICET y la Universidad Nacional de La Plata publicado en agosto encontró, entre niños estudiados en sectores vulnerables de la capital bonaerense, un 46,7% de exceso de peso y un 38,8% de obesidad abdominal. El 17,8% presentaba presión arterial elevada.

El informe también pone el foco sobre la mortalidad infantil.
De acuerdo con un trabajo del Observatorio de Políticas Poblacionales bonaerense elaborado con datos nacionales, la tasa en la provincia de Buenos Aires pasó de 8 muertes cada 1.000 nacidos vivos en 2023 a 8,4 en 2024.
Esto representó un aumento aproximado del 5% y significó la primera suba después de más de dos décadas de descenso, según el informe citado.
El impacto económico también aparece en la atención de la salud mental.
Un informe coordinado por la Universidad Nacional de Lanús y presentado ante el Senado indicó que las consultas ambulatorias crecieron un 23% durante el último año, mientras que las internaciones aumentaron un 42% entre 2023 y 2026.
Entre los factores señalados aparecen el encarecimiento de las consultas privadas, la dificultad para mantener tratamientos psiquiátricos y el traslado hacia el sistema público de personas que perdieron obras sociales o coberturas de medicina prepaga.
El escenario se produce además en medio de cambios y recortes en diferentes políticas sanitarias nacionales.
Durante los últimos años fueron modificados, reducidos o dados de baja programas vinculados con salud comunitaria, médicos comunitarios, prevención del embarazo adolescente y distribución de medicamentos.
El resultado es una mayor responsabilidad para los sistemas provinciales y municipales, que deben absorber parte de una demanda sanitaria que combina enfermedades infecciosas, dificultades de acceso a medicamentos, problemas nutricionales y necesidades crecientes de atención en salud mental.
El cuadro epidemiológico bonaerense, por lo tanto, no puede explicarse solamente mediante las cifras de cada enfermedad. Las condiciones de vivienda, alimentación, ingresos, prevención y acceso al sistema sanitario forman parte de un escenario que determina quiénes quedan más expuestos y qué posibilidades existen de detectar y tratar a tiempo cada problema.