Borrelli llevó al encuentro Mariano Necochea. Gran Mariscal Sudamericano, una propuesta que acerca la figura del prócer a nuevos lectores a través de la historieta. Farías presentó Kem Kem, un libro construido alrededor del río Quequén, sus voces, su historia y las huellas de quienes transitaron sus orillas.
La actividad formó parte del ciclo “Puerto Ciudad: Experiencias que dejan huellas”, impulsado por Puerto Quequén, y sumó las intervenciones de Javier Ranaldi, Mariano Carrillo y Marisa Negri.

Juan Pablo Borrelli abrió su presentación poniendo el foco en la necesidad de recuperar la historia para pensar el futuro.
Su propuesta busca sacar a Mariano Necochea del lugar solemne del prócer distante y acercarlo especialmente a niños y jóvenes mediante otro lenguaje: la historieta.
El eje quedó resumido en una idea que atravesó buena parte de la primera presentación: volver a las raíces, conocer la historia propia y construir desde allí una mirada hacia adelante.
El director provincial de Educación Pública, Javier Ranaldi, profundizó esa mirada desde el ámbito educativo.
“Una tierra sin memoria no nos cobijará jamás”, expresó al comenzar su intervención.
Ranaldi destacó especialmente el modo en que Borrelli construye al personaje histórico.
“Juan Pablo resalta la figura de Necochea y lo saca del mármol”, señaló, para luego valorar que la obra muestre también sus contradicciones y pasiones.
Para el funcionario, esa forma de transmitir la historia puede convertirse en una herramienta especialmente valiosa dentro de las escuelas.
“La escuela tiene que volver a construir el sentido”, sostuvo, en una intervención en la que defendió la argumentación, la conversación y la reflexión frente a una época atravesada por mensajes cada vez más breves y fragmentados.
También dejó otra definición que atravesó el encuentro: “Recordar es un acto político, absolutamente político y actual”.

El presidente interino del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, Mariano Carrillo, explicó por qué el organismo decidió acompañar las dos publicaciones.
“Es una gran alegría desde el Consorcio poder auspiciar a aquellos que en el orden local hacen de las artes y de las letras su estilo de vida”, expresó.
Carrillo vinculó la figura de Mariano Necochea con las luchas por la independencia y sostuvo que la historia, la educación y la cultura forman parte también de la construcción colectiva de una comunidad.
Durante la segunda presentación retomó esa mirada, esta vez alrededor del río Quequén y la obra de Farías.
Destacó a quienes recuperan el territorio y las experiencias de quienes lo habitaron antes, y reivindicó la posibilidad de “comenzar por nuestro lugar, nuestra comunidad” para acercarse a la literatura y a la historia.
Después llegó el turno de Mariel Farías, quien eligió presentar Kem Kem leyendo fragmentos de la propia obra.
La autora explicó que trabajó con cartas y crónicas de viaje del padre José Cardiel, material histórico que encontró en copias conservadas en la Biblioteca Popular Andrés Ferreyra.
El libro está construido a partir de tres voces: la del jesuita Cardiel, la de una niña que habita las orillas y la del propio río.
Farías recorrió esas tres perspectivas durante la presentación.
En la voz de la niña aparece, entre otros temas, la tensión entre memoria, lengua e identidad. En la del río, en cambio, el paisaje se transforma en protagonista.
Uno de los versos que sintetiza el espíritu de la obra define al río como “un manantial a cielo abierto, destinado a cantar y a contar”.
Farías explicó además parte del proceso de investigación detrás del libro.
Las crónicas de Cardiel permiten imaginar un territorio muy diferente al actual y reconstruir el recorrido realizado por aquellas costas durante el siglo XVIII.
La autora señaló la dificultad de acceder a ese material y el impacto que produjo en ella encontrar esos testimonios históricos.
Esa documentación fue uno de los puntos de partida para construir una obra que combina historia, poesía, paisaje y memoria.

La presentación de Kem Kem sumó además una dimensión educativa a través de Marisa Negri, quien explicó el trabajo realizado en torno a un cuadernillo de actividades inspirado en el libro.
La propuesta está organizada en distintas estaciones: mirar, escuchar, caminar, recolectar y finalmente escribir.
“¿Cuántas veces miramos sin ver?”, planteó Negri al describir uno de los primeros ejercicios.
Las actividades invitan, por ejemplo, a detenerse frente al río, reconocer diferentes tonos de verde, registrar sonidos, identificar aves, observar el paisaje, recolectar elementos y convertir esas experiencias en material para la escritura.
Negri también propuso trabajar con el paisaje sonoro, identificar pájaros y utilizar la experiencia directa con la naturaleza como una herramienta para ampliar el vocabulario y la capacidad de observación.
“Todos los chicos son poetas potenciales. Lo que les faltan por ahí son las palabras”, expresó.
Entre las propuestas aparecen escribir un texto en primera persona con la voz del río, construir una cartografía sentimental, imaginar cómo será el Quequén dentro de cien años o crear un museo del río a partir de objetos y recuerdos recolectados.
La idea es que la escritura no aparezca como un ejercicio aislado, sino como el resultado de mirar, escuchar, caminar y experimentar previamente el territorio.
Las obras de Borrelli y Farías parten de lugares diferentes.
Una recupera la figura de Mariano Necochea y busca acercarla a nuevas generaciones mediante la historieta. La otra convierte al río Quequén en territorio histórico, poético y simbólico.
Sin embargo, las dos presentaciones terminaron dialogando alrededor de preguntas similares: qué conocemos de nuestra historia, qué voces permanecieron, cuáles quedaron silenciadas y de qué manera ese pasado puede transmitirse a quienes vienen detrás.
La noche dejó así algo más que dos nuevos libros: puso en conversación historia, literatura, educación y territorio, con Necochea y el río Quequén como puntos de partida para pensar una memoria común.
