miércoles 09 de septiembre de 2026 - Edición Nº3629

Sociedad | 9 sep 2026

PERIODISMO ARGENTINO

Murió Chiche Gelblung a los 82 años: su peso en Gente, la TV y la radio argentina

09:54 |Samuel Gelblung murió este miércoles a los 82 años. Durante seis décadas marcó la gráfica, la radio y la televisión con un estilo influyente y polémico.


Murió Samuel “Chiche” Gelblung. Tenía 82 años y llevaba más de seis décadas haciendo periodismo, prácticamente hasta sus últimos días. Su fallecimiento fue confirmado este miércoles 9 de septiembre, mientras permanecía internado por un cuadro respiratorio.

Con él se va una de las figuras más reconocibles, influyentes y contradictorias de los medios argentinos.

Gelblung fue cronista, corresponsal, editor, director de revistas, conductor de radio y uno de los grandes personajes de la televisión. También protagonizó durante décadas discusiones sobre sensacionalismo, límites profesionales, métodos periodísticos y la frontera, muchas veces difusa en su trabajo, entre información y espectáculo.

Definirlo solamente como un conductor televisivo sería quedarse corto.

Chiche entendió como pocos qué podía interesarle al público. Y también llevó esa obsesión por “la nota” a terrenos que todavía hoy generan controversia.

De las redacciones a las grandes coberturas internacionales

Samuel Gelblung nació el 7 de febrero de 1944 en Buenos Aires.

Comenzó muy joven en el periodismo gráfico y desarrolló buena parte de su formación en las redacciones de Editorial Atlántida. En Gente inició una trayectoria que lo llevaría primero a las grandes coberturas internacionales y, posteriormente, a ocupar lugares de conducción editorial.

Fue corresponsal en conflictos internacionales y cubrió, entre otros acontecimientos, la Guerra de los Seis Días. Su carrera gráfica terminó convirtiéndolo en uno de los editores más influyentes de una época en la que las revistas tenían una capacidad enorme para instalar temas en la agenda pública.

Era un periodista de calle, pero también un editor obsesionado con la construcción de una historia.

Comprendió muy temprano la importancia de una imagen poderosa, un título fuerte y una narración capaz de atrapar al lector.

Muchas de esas herramientas siguen siendo centrales en el periodismo actual.

Otras formas de trabajo que representó pertenecen claramente a otro tiempo.

Gente y una etapa imposible de separar de sus controversias

Su trayectoria en la revista Gente ocupa un lugar fundamental en cualquier balance sobre Gelblung.

Allí llegó a posiciones de enorme influencia y contribuyó a moldear el estilo de una publicación que durante años tuvo una circulación masiva.

Colegas que trabajaron con él destacaron su talento para detectar periodistas, exigir mejores historias y transformar temas aparentemente pequeños en grandes notas.

Pero aquella etapa también quedó atravesada por las discusiones sobre el rol que desempeñaron grandes medios argentinos durante la última dictadura militar.

Por eso, hablar de Chiche exige aceptar una incomodidad: algunas de sus mayores virtudes profesionales coexistieron con momentos y decisiones que todavía forman parte del debate sobre la historia de la prensa argentina.

Una obsesión: encontrar “la nota”

Si hubo algo que definió a Gelblung durante toda su carrera fue su capacidad para detectar una historia.

Podía encontrar un tema periodístico donde otros no veían nada.

Tenía intuición para entender qué iba a despertar curiosidad y una enorme capacidad para convertir asuntos insólitos, pequeños o aparentemente marginales en conversaciones nacionales.

Pero esa búsqueda permanente del impacto también derivó en episodios difíciles de defender desde los estándares actuales del oficio.

Uno de ellos fue contado por el propio Chiche: durante una cobertura de pruebas nucleares francesas en el Pacífico necesitaba mostrar peces muertos en una playa. Como ya no estaban, compró pescado y lo colocó sobre la arena para realizar la fotografía.

La anécdota resume bastante bien una de sus mayores contradicciones.

La extraordinaria capacidad para construir una nota convivió algunas veces con métodos que hoy serían considerados incompatibles con la verificación y la transparencia periodística.

“Memoria” y la llegada definitiva a la televisión

Durante los años 90, su figura alcanzó otra dimensión.

Con Memoria, Gelblung trasladó a la televisión buena parte de las herramientas que había aprendido en las revistas.

Investigaciones, policiales, grandes personajes, hechos históricos, extravagancias, curiosidades y episodios difíciles de clasificar convivían en un mismo programa.

Chiche entendía la televisión casi instintivamente.

Sabía cuándo detenerse en una historia, cómo formular una pregunta incómoda y qué elemento podía transformar un informe en tema de conversación.

Mucho antes de que existieran las redes sociales o se hablara de contenidos “virales”, Gelblung ya sabía fabricar momentos capaces de instalarse en la cultura popular.

Extraterrestres, historias insólitas y la frontera con el espectáculo

Ese talento tuvo también su costado más controvertido.

La supuesta autopsia a un extraterrestre, personajes excéntricos, informes sobre situaciones extraordinarias y contenidos en los que el entretenimiento avanzaba sobre el rigor periodístico terminaron formando parte inseparable de su personaje televisivo.

Algunos de esos informes consiguieron audiencias enormes.

Otros quedaron como ejemplos paradigmáticos de una televisión en la que el impacto podía imponerse sobre la comprobación.

Gelblung nunca renegó demasiado de esa condición.

En una de sus últimas entrevistas admitió algunos de sus “pecados” profesionales y volvió a reivindicar una forma voraz de ejercer el oficio.

Un jefe exigente y una manera de trabajar de otra época

Su relación con los equipos también fue motivo de discusiones.

Durante décadas acumuló fama de jefe extremadamente exigente, obsesivo y de carácter difícil.

Su manera de conducir redacciones y producciones respondía a una cultura periodística donde las jornadas interminables, los gritos, la presión y la disponibilidad permanente eran vistas muchas veces como parte natural del oficio.

El propio Chiche reconocía esa intensidad.

También defendía que nunca les exigía a los demás algo que él mismo no estuviera dispuesto a hacer.

A los 82 años todavía seguía trabajando.

Incluso durante sus últimos problemas de salud había regresado rápidamente a la radio y la televisión y, según su entorno, seguía pensando nuevos proyectos.

Seis décadas atravesando todos los formatos

La carrera de Gelblung prácticamente permite recorrer la historia reciente de los medios argentinos.

Pasó por las grandes revistas de circulación masiva, la radio AM y la televisión abierta.

Trabajó en Gente y La Semana, entre otras publicaciones, y después consolidó una extensa trayectoria en distintos canales y emisoras.

Memoria fue seguramente su creación televisiva más emblemática, pero no la única.

Radio, televisión, gráfica y, hasta sus últimos años, nuevos formatos convivieron en una carrera de una longevidad poco habitual.

Su identidad terminó siendo inseparable de una palabra: periodista.

Problemas de salud y trabajo hasta el final

Durante 2026 había atravesado distintos problemas de salud.

En abril había sido sometido a una intervención vascular y posteriormente volvió a ser internado por complicaciones circulatorias.

En los últimos días sufrió además una caída y finalmente volvió a ser internado con dificultades respiratorias.

Su estado se agravó y murió este miércoles por la mañana.

Una de las características que más se repitieron en las primeras despedidas fue precisamente esa: Gelblung prácticamente no dejó de trabajar.

Una figura imposible de separar de sus contradicciones

Probablemente ahí esté la dificultad para resumirlo.

Chiche Gelblung fue un extraordinario editor.

Tuvo una intuición periodística fuera de lo común.

Entendió las audiencias mucho antes de que los medios comenzaran a medir cada clic, cada minuto de visualización y cada interacción.

Formó profesionales y creó formatos que marcaron época.

Pero también protagonizó excesos, utilizó métodos que hoy serían inaceptables y colaboró en consolidar una forma de periodismo donde, en ocasiones, el espectáculo terminó imponiéndose sobre la información.

Las dos dimensiones pertenecen a la misma persona.

Y borrar cualquiera de ellas sería contar solamente una parte de su historia.

Murió Chiche Gelblung a los 82 años.

Se fue uno de los grandes personajes del periodismo argentino.

La discusión sobre el periodismo que representó probablemente dure mucho más.

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