jueves 10 de septiembre de 2026 - Edición Nº3630

Sociedad | 10 sep 2026

Día Mundial para la Prevención del Suicidio

Escuchar también es prevenir: el mensaje de la Línea 135 de Necochea y cómo ayudar

10:11 |Qué señales atender, cómo acompañar a alguien en crisis y por qué hablar ayuda: Ana María Fito comparte la experiencia del 135 en una entrevista con NDEN.


Un celular pasa de una casa a otra en Necochea. Lo reciben operadores voluntarios que se turnan para escuchar a personas que atraviesan una crisis emocional. Algunas conversaciones duran más de una hora. Cuando terminan, dejan un registro para que, si esa persona vuelve a llamar, quien atienda pueda acompañarla sin empezar de cero.

“Pasamos un celular, de casa a casa, y siempre se atiende”, cuenta Anita, coordinadora de la Línea 135. El servicio lleva 28 años en la ciudad, según relata. Ella participa desde hace 16 y transita su tercer año como coordinadora: “Siempre voluntaria”.

El servicio cuenta con una decena de operadores, con Ana María Fito como coordinadora y Verónica Calamante como psicóloga.

En una entrevista con NDEN, habló sobre lo que escuchan al teléfono, las dificultades para sostener la atención y las acciones con las que familiares, amigos, instituciones y medios pueden contribuir a la prevención.

Este 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, su testimonio permite acercar esa tarea a la vida cotidiana: tomar en serio lo que alguien expresa, ofrecer una escucha y acompañarlo a buscar ayuda. La jornada busca promover la prevención y reducir el estigma que dificulta hablar del tema. Organización Mundial de la Salud.

“Lo primero es no minimizarlo”

¿Qué puede hacer una familia cuando advierte que alguien está sufriendo? Anita señaló un primer paso: “Básicamente lo primero es no minimizarlo”. Y agregó: “Las personas que hablan de muerte, hay que prestarles atención”.

Durante la entrevista mencionó cambios que merecen atención: el aislamiento, alejarse de los amigos, dificultades en la escuela o modificaciones en los hábitos y el cuidado personal. También describió situaciones en adultos que, observadas en contexto, pueden motivar una conversación sobre cómo se sienten.

Esos cambios no permiten, por sí solos, determinar que existe riesgo de suicidio. Sí pueden ser una oportunidad para acercarse y escuchar.

“Lo que pasa es que, a veces, en el trajín diario, nosotros no le prestamos atención a eso”, observó Anita.

Su planteo es intervenir tempranamente y no desestimar el sufrimiento. Eso no significa que todas las crisis puedan anticiparse ni que la responsabilidad recaiga sobre una familia: la prevención necesita también atención profesional y recursos comunitarios.

El Ministerio de Salud recomienda escuchar sin juzgar ni cuestionar, ofrecer apoyo afectivo y acompañar a buscar ayuda profesional. También recuerda que hablar del suicidio no incrementa el riesgo. Recomendaciones para la comunidad.

Dar lugar a que alguien pueda contar lo que le pasa

Anita define la escucha como la tarea primordial del operador: “Escuchar a la persona para que pueda liberar toda su angustia y pueda poner en palabras su sufrimiento”.

La conversación requiere tiempo y disposición para comprender lo que el otro está atravesando. Según explicó, no se trata de imponer decisiones, sino de explorar alternativas junto con quien llama.

“Nosotros no le decimos a la gente lo que tiene que hacer. Nosotros lo que hacemos es echar luz sobre las posibilidades para solucionar su problema”, sostuvo.

No hace falta esperar una situación extrema para comunicarse. Su recomendación es recurrir al servicio cuando aparece el malestar: “En el lugar donde está la persona, en el momento donde se siente mal, llame a la línea”.

Durante esa conversación, el operador puede acompañar y orientar hacia posibles recursos de atención. La escucha telefónica puede ser una puerta de entrada a otros cuidados.

Más llamados y preocupación por las personas jóvenes

Consultada por NDEN sobre la demanda, Anita afirmó que están recibiendo más llamados. Al comienzo de la entrevista situó esa percepción en relación con el año pasado y el anterior, aunque no aportó cantidades que permitan medir la variación.

“Sí, sí, hay más llamados”, confirmó.

La edad de quienes se comunican constituye otra preocupación: “Es muy preocupante porque cada vez tenemos llamados de gente más joven”.

Entre las situaciones que aparecen en las conversaciones mencionó dificultades socioeconómicas, violencia doméstica y consumos problemáticos de alcohol y otras drogas. Son circunstancias que pueden combinarse de manera diferente en cada persona.

“Es muy variable, pero cada franja etaria llama por determinados motivos”, explicó. La entrevista no ofrece un desglose por género o edades que permita establecer qué grupo concentra las consultas.

Anita también expresó su preocupación por el aislamiento y las dificultades de comunicación cotidiana. Desde su mirada, estar conectado mediante un teléfono no siempre significa contar con alguien con quien hablar. Su reflexión apunta a recuperar el encuentro y la escucha entre personas, sin que eso permita atribuir las crisis a una sola causa.

Qué pueden mostrar los registros de la línea

Anita fue explícita sobre los límites de la información disponible: “Nosotros una estadística precisa de Necochea no podemos tener”.

Explicó que conocen las situaciones que llegan al servicio y parte de las atendidas en el hospital, pero que hay otras a las que no acceden. Por eso, el número de llamadas no equivale a un registro de todas las personas que atraviesan una crisis, ni de todos los intentos o fallecimientos de la ciudad.

“Yo te puedo decir cuánta gente llamó, pero eso no significa nada”, expresó al explicar por qué ese dato, por sí solo, no describe el conjunto de la problemática.

Su observación sobre el crecimiento de las consultas debe leerse con ese alcance: es el testimonio de una coordinadora sobre la demanda que percibe el servicio. No permite cuantificar una evolución de los suicidios en Necochea ni establecer que ningún otro organismo tenga estadísticas locales.

Cómo actúan cuando alguien está en peligro

Las llamadas son anónimas y confidenciales. Anita explicó que no solicitan documentos ni datos personales como condición para escuchar, y que los operadores también utilizan nombres ficticios.

La confianza ocupa un lugar central: quien llama necesita saber que lo que cuenta será tratado con reserva.

Ante una emergencia extrema, el equipo intenta obtener la ubicación para gestionar asistencia. “En ese caso, sí mandamos recursos”, señaló. Durante la entrevista no detalló los mecanismos ni los organismos que intervienen en cada situación.

La respuesta depende de la información que puedan reunir y de las circunstancias de la llamada. Si existe un peligro inmediato, corresponde buscar asistencia de emergencia sin demorarla esperando una conversación telefónica de contención.

“Nosotros hacemos el seguimiento hasta donde podemos”

Después de una primera conversación, los operadores invitan a volver a llamar y contar cómo sigue la situación: si la persona pudo acceder a atención, cómo se siente o si necesita hablar nuevamente.

“Generalmente las personas vuelven a llamar y nos cuentan cómo va progresando”, relató Anita. Otras se comunican cuando atraviesan un nuevo momento de angustia.

Para dar continuidad a la escucha, completan una ficha interna con referencias de lo conversado. “Entonces el operador siguiente recibe ese llamado y ya sabe de qué se trata”, explicó.

“Nosotros hacemos el seguimiento hasta donde podemos”, sostuvo. Ese acompañamiento depende, en buena medida, de que la persona vuelva a contactar al servicio.

Para Anita, saber que hay alguien disponible tiene un valor importante: “La gente se aferra a que cuando se siente sola o se siente mal, tiene a quién llamar. Y nosotros lo volvemos a escuchar y lo acompañamos”.

Cuando es posible, también buscan el apoyo del entorno. “En muchos casos, cuando se puede acceder a hablar con algún familiar, también es importante, y básicamente cuando son menores, poder conectar con un adulto”, señaló.

La entrevista describe ese esfuerzo de acompañamiento, aunque no permite establecer qué seguimiento clínico recibe cada persona después de una atención hospitalaria.

“Faltan recursos, faltan turnos, faltan profesionales”

La posibilidad de acceder a atención aparece como una preocupación reiterada.

“En salud mental estamos todos muy preocupados porque de todos los aspectos faltan recursos, faltan turnos, faltan profesionales”, sostuvo Anita. “Hay mucha gente que necesita atención. Nosotros lo escuchamos mucho acá en la línea”.

En su relato mencionó personas que necesitan acompañamiento y controles de sus tratamientos, pero encuentran dificultades para conseguir turnos.

Consultada sobre los recursos con los que articulan, nombró la atención por guardia del Hospital Taraborelli en situaciones urgentes y destacó a la psicóloga Verónica Calamante como referencia del dispositivo en el Hospital Municipal Dr. Emilio Ferreyra. Según explicó, recibe situaciones vinculadas con esta problemática que ingresan por guardia y personas derivadas desde la línea.

Se trata de los recursos que Anita identifica desde su tarea; su descripción no constituye un relevamiento completo de la oferta local de salud mental.

Ana María Fito y la psicóloga Verónica Calamante, referentes del servicio que busca sumar otro profesional para recuperar el Grupo Sostén.

Otro profesional para recuperar el Grupo Sostén

Una consecuencia concreta de esas limitaciones es la inactividad del Grupo Sostén, según contó la coordinadora.

El espacio estaba destinado a personas que habían atravesado ideación o intentos de suicidio. Anita explicó que allí se buscaba reconstruir vínculos y acompañarse entre pares: “Se hacen compañeros y literalmente se sostienen entre ellos”.

“Pero en este momento no podemos hacerlo porque, bueno, Verónica no puede dar abasto para todos, necesitaríamos otro profesional”, manifestó.

Consultada sobre la posibilidad de ampliar el equipo y contar con otras referencias profesionales además de Calamante, respondió: “No, no. En este momento no”. Luego agregó: “Justamente estamos luchando por eso”.

El planteo es sumar capacidad de atención para recuperar ese acompañamiento. Anita no anunció una contratación ni un plazo de incorporación: expresó una necesidad por la que están trabajando.

“Esperemos que en algún momento se pueda proveer porque también es importante el Grupo Sostén”, señaló.

Cómo se forman los operadores y cómo se puede colaborar

Una charla para personas interesadas en sumarse como operadores del SAS. La formación y la supervisión son parte del trabajo del voluntariado.

La línea funciona con operadores voluntarios y un teléfono que rota entre domicilios. Según Anita, no cuentan con un lugar propio para reunirse y utilizan un espacio prestado en el CAPS Carlos Fucile.

La formación tiene una instancia teórica, una evaluación y una parte práctica en la que los operadores con experiencia enseñan cómo se atiende.

Anita explicó que habitualmente abren la inscripción en marzo y comienzan el curso en abril. También expresó su disposición a recibir personas interesadas en sumarse, aunque las próximas convocatorias deben confirmarse con el servicio.

La capacitación continua demanda recursos. Durante la entrevista contó que prevén participar junto con Calamante en un congreso nacional de suicidología en octubre, donde esperan volver a compartir la experiencia del 135.

“Necesitamos seguirnos capacitando”, destacó. Sobre las posibilidades de colaboración económica, explicó que están evaluando cómo resolver necesidades de ingresos y que mantienen conversaciones con el Municipio. No anunció un mecanismo de donación habilitado.

Los voluntarios también necesitan cuidado

Escuchar situaciones difíciles exige apoyo para quienes atienden. Anita explicó que, además de capacitarse, el equipo se reúne con supervisión de la psicóloga para revisar las llamadas y compartir cómo las atraviesa.

“Nosotros nos juntamos para hablar de los llamados y hay una parte en la ficha que nosotros llenamos que dice, ¿cómo te sentiste ante este llamado?”, relató.

La supervisión permite evaluar cuándo alguien necesita atención individual o una pausa. Si un operador atraviesa una enfermedad, un problema personal o no se encuentra en condiciones de atender, procuran que deje temporalmente el teléfono.

“Eso está supervisado acá desde la psicóloga y desde el mismo grupo”, explicó.

“Sí, somos humanos”, respondió cuando se le planteó que los voluntarios también están atravesados por las mismas dificultades que escuchan en las llamadas.

Para Anita, la tarea requiere entrenamiento, experiencia y empatía: “Se aprende, se aprende haciéndolo”.

El mensaje a los medios: hablar para prevenir

Anita defendió la importancia de hablar del suicidio de manera responsable y cuestionó las coberturas sensacionalistas, la difusión de detalles y la exposición de las familias.

“Mirá, la realidad es que hablar bien de suicidio es bueno, porque es prevenir”, sostuvo. “Todo depende de la altura y de la calidad con que el medio trate el tema”.

Su pedido a los medios incluye difundir los recursos de ayuda de manera visible y sostenida. “La gente tiene que conocer el 135, como conoce 911”, expresó al reclamar que el número sea reconocible. Ambos cumplen funciones diferentes: el 135 brinda escucha y orientación; ante un peligro inmediato corresponde pedir asistencia de emergencia.

“Por más que nosotros nos esforcemos por atender y todo, si la gente no conoce el número, no va a llamar”, advirtió.

La difusión también forma parte de las actividades que preparan. Anita adelantó que proyectan una jornada para conversar con vecinos y entregar material informativo el domingo 20 de septiembre, con lugar y detalles todavía pendientes de confirmación.

Al cerrar la entrevista con NDEN, volvió sobre la necesidad de fortalecer la salud mental y recuperar la comunicación entre personas. Su testimonio reúne las dos dimensiones de esa tarea: una comunidad que pueda escuchar y acompañar, y servicios con recursos para dar continuidad a los cuidados.

Dónde pedir ayuda

Si vos o alguien cercano está atravesando una crisis emocional, en Necochea podés llamar al 135. El servicio ofrece atención gratuita las 24 horas, todos los días del año, según la información municipal.

También está disponible el 0800-999-0091, la línea nacional gratuita y confidencial de orientación y apoyo en urgencias de salud mental, las 24 horas, desde cualquier punto del país. Información oficial.

Ante un peligro inmediato, llamá al 911 o acudí a una guardia. Si estás acompañando a una persona en riesgo, no la dejes sola y buscá asistencia urgente. Emergencias locales · Recomendaciones de Salud.

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