
La intervención forma parte de la renovación del sistema de señalización marítima y busca preservar las condiciones de seguridad para el ingreso y egreso de embarcaciones, tanto de día como de noche.
La obra fue ejecutada por el Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, presidido interinamente por Mariano Carrillo.
La Baliza Posterior funcionaba históricamente sobre una de las chimeneas de la Central Termoeléctrica.
Ante el próximo desmantelamiento de esa estructura por parte de Centrales de la Costa, fue necesario reubicar la señal en una nueva torre independiente.
La estructura fue emplazada en terrenos del Consorcio, en cercanías de Diagonal Norte y del predio térmico.
El cambio de ubicación de la señal posterior obligó a recalcular el eje de enfilación utilizado por los buques para ingresar y salir del puerto.
Para mantener la alineación exacta del canal navegable, también se trasladó la Baliza Anterior, ubicada en la Escollera Sur.
La señal fue desplazada aproximadamente 33 metros, de acuerdo con las coordenadas técnicas establecidas por el Servicio de Hidrografía Naval junto con el Departamento de Infraestructura e Ingeniería del Consorcio.

La estructura tiene una base cuadrada de 3 por 3 metros y fue construida con perfiles de acero conformados y uniones abulonadas.
Además, recibió un tratamiento de galvanizado en caliente para aumentar su resistencia frente a la corrosión producida por el ambiente marino.
La torre cuenta con columnas arriostradas horizontalmente cada tres metros y refuerzos diagonales en forma de cruz.
El sistema dispone de dos balizas, con señales diurnas y linternas nocturnas de 155 milímetros de color blanco.
Según las especificaciones técnicas informadas, tienen un alcance efectivo de hasta nueve millas náuticas.
La operación es completamente autónoma mediante paneles solares y un banco de baterías integrado.
También se incorporó una escalera marinera continua y cinco plataformas de mantenimiento con pisos metálicos y barandas de protección para el acceso del personal técnico.
Las balizas de enfilación permiten a los navegantes mantener la trayectoria correcta dentro del canal exterior.
Con la instalación de la nueva torre y la reubicación de ambas señales, Puerto Quequén busca sostener la precisión del sistema de acceso y garantizar la continuidad de las operaciones mientras avanza el desmantelamiento de la antigua chimenea donde funcionaba una de las balizas.