
El jefe comunal de San Cayetano confirmó que continuará en su distrito y descartó, salvo un escenario extraordinario, avanzar con la propuesta que había recibido para competir en Necochea.
La definición surgió de una entrevista con el periodista Miguel Abálsamo en NEC Radio 98.3.
“Seguiré en San Cayetano y lo extraordinario ya pasó”, afirmó Gargaglione.
La posibilidad de que uno de los intendentes radicales con mayor trayectoria de la región pudiera competir en Necochea generó rápidamente repercusión política.
El propio Gargaglione reconoció que la dimensión que tomó la propuesta lo sorprendió.
“Me terminó sorprendiendo la repercusión por los mensajes que me han llegado, las consultas y el respeto que ha tenido la gente conmigo”, explicó.
Ese dato no es menor. Durante varios días, su nombre quedó instalado en la discusión electoral de un distrito considerablemente más grande que San Cayetano.
Y allí aparece una lectura política inevitable: ¿la propuesta también terminó funcionando como una medición informal de cuánto pesa hoy su figura fuera de su distrito?
No hay una confirmación de que esa haya sido la intención original, pero la reacción que él mismo reconoció mostró que su nombre conserva circulación y volumen político a escala regional.

A la hora de explicar su decisión, Gargaglione puso sobre la mesa razones personales y políticas.
Habló de su familia, de sus 66 años y del problema cardíaco por el que debió ser intervenido el año pasado.
También mencionó el costo que implicaría instalarse en otra ciudad y comenzar una nueva etapa política en un lugar donde nunca vivió.
Pero la definición más fuerte tuvo que ver con su vínculo con San Cayetano.
“Mi amor a San Cayetano es único”, afirmó.
Y agregó: “Ese amor es casi innegociable haya o no reelección. Es aparte”.
La frase terminó de desactivar, al menos por ahora, cualquier especulación sobre una candidatura en Necochea.
La decisión de quedarse en San Cayetano no resuelve, sin embargo, qué hará Gargaglione en 2027.
La legislación vigente limita la posibilidad de una nueva reelección y, bajo las reglas actuales, no podría volver a competir por la Intendencia.
El propio dirigente fue cauto:
“Hoy no hay reelección, lo dirá la ley”.
También dejó entrever que una eventual modificación de la normativa podría abrir una nueva oportunidad para el radicalismo local.
Ese punto es central porque, si la ley no cambia, Gargaglione deberá definir si continúa su carrera política desde otro lugar o si cierra una etapa luego de dos décadas al frente del Municipio.
A partir de allí se abre un escenario todavía sin definiciones.
¿Buscará nuevamente la Intendencia si vuelve a habilitarse la reelección?
¿Podría integrar una lista legislativa provincial por la Quinta Sección Electoral?
¿O 2027 marcará el final de su etapa electoral?
No hay, hasta el momento, una candidatura a diputado bonaerense confirmada ni una declaración de Gargaglione en ese sentido.
Pero la posibilidad de Necochea dejó algo claro: su nombre sigue siendo considerado dentro del tablero político regional.
Y si finalmente no puede competir otra vez en San Cayetano, es razonable pensar que el radicalismo deberá resolver qué lugar ocupa una figura con gestión, conocimiento territorial y trayectoria electoral.
Necochea quedó atrás, pero 2027 sigue abierto
Gargaglione había pedido inicialmente unos días para evaluar la propuesta.
“Pedí diez días pero dije no puedo especular con los sentimientos de la gente”, explicó.
Finalmente tomó una decisión y eligió continuar en San Cayetano.
Pero el episodio dejó una consecuencia política: durante varios días, su nombre trascendió los límites de su distrito y quedó instalado en una conversación regional más amplia.
Necochea parece haber quedado fuera de sus planes.
La pregunta ahora es otra: ¿qué lugar ocupará Miguel Gargaglione en el mapa político bonaerense de 2027?
