
El procedimiento se concretó en inmediaciones de calle 39 y 60, donde los agentes detectaron que el vehículo presentaba irregularidades en su identificación registral.
Al verificar el rodado, constataron que el dominio colocado no coincidía con la numeración grabada en los cristales. La consulta en los sistemas policiales permitió establecer que la camioneta tenía un pedido de secuestro activo por robo automotor solicitado desde Mar del Plata.
En el lugar fue identificado un joven de 18 años, quien manifestó que el vehículo pertenecía a un compañero y que se lo había dejado a su cuidado.
Tras la intervención de la autoridad judicial, se dispuso el secuestro de la Oroch y la aprehensión del joven por el delito de encubrimiento.
Pero el episodio vuelve a poner sobre la mesa una problemática que NdeN viene siguiendo durante 2026: la circulación de vehículos robados entre Mar del Plata, Necochea y Quequén y el papel recurrente de la Ruta 88 en distintos hechos e investigaciones.
Durante este año se multiplicaron los procedimientos en Necochea y Quequén en los que fueron detectados autos, camionetas y motocicletas con pedidos de secuestro originados en Mar del Plata o General Pueyrredon.
Hasta agosto, un relevamiento basado en casos difundidos públicamente había identificado al menos 18 vehículos provenientes de aquella jurisdicción recuperados en Necochea y Quequén.
La mayoría eran motocicletas, aunque también aparecieron autos y camionetas.
Desde entonces, la lista continuó creciendo con nuevos procedimientos, por lo que aquella cifra funciona solamente como un piso y no como una estadística policial definitiva.
La Renault Oroch recuperada ahora vuelve a sumar un caso a esa secuencia.
NdeN informó durante los últimos meses distintos episodios con características similares.
En Quequén fue detectada una Honda XR 150 que tenía pedido de secuestro desde Mar del Plata. También aparecieron vehículos involucrados en accidentes o controles que, al ser identificados, resultaron estar buscados por robos cometidos en aquella ciudad.

En otro procedimiento, un Fiat Argo robado a mano armada en Mar del Plata terminó siendo recuperado en Necochea después de una persecución.
El fenómeno no se limita a un solo tipo de rodado ni a una única modalidad de detección: algunos vehículos aparecen durante controles preventivos, otros después de accidentes, allanamientos o investigaciones específicas.

La circulación no se registra únicamente desde Mar del Plata hacia Necochea.
Durante 2026 también hubo vehículos robados en esta ciudad que posteriormente aparecieron en territorio marplatense.
Uno de ellos fue una Mercedes Benz GLK 300 sustraída de las cocheras de un edificio de avenida 2, que terminó siendo localizada en Mar del Plata luego de reconstruirse su recorrido.
También una Toyota Hilux robada en pleno centro de Necochea fue hallada posteriormente en la vecina ciudad tras activarse una alerta regional.
Estos casos muestran que el movimiento de rodados sustraídos se produce en ambos sentidos.
La preocupación dejó de limitarse a una sucesión de casos policiales.
Meses atrás, el secretario de Gobierno de Necochea, Jorge Martínez, habló públicamente de un “corredor delictivo en la Ruta 88” al referirse al movimiento de vehículos y motocicletas robadas entre Necochea y Mar del Plata.
Más recientemente, el subsecretario de Políticas de Seguridad, Ángel Vázquez, volvió sobre el mismo escenario y sostuvo que “la Ruta 88 está siendo utilizada para maniobras delictivas”.
La problemática también aparece detrás del pedido municipal de trasladar el Destacamento Vial hacia el cruce con Arenas Verdes, una ubicación considerada estratégica para controlar accesos y caminos alternativos.
Uno de los problemas señalados es que quienes buscan evitar los controles principales pueden utilizar trazados secundarios y conexiones rurales antes de volver a incorporarse a las rutas.
El caso de la Oroch agrega además un elemento que apareció en otros procedimientos recientes: la modificación o adulteración de la identificación de los vehículos.
En distintos operativos fueron detectados rodados sin patente, con dominios que no correspondían a la unidad o con diferencias entre la chapa colocada y las numeraciones grabadas en cristales y carrocería.
En la camioneta recuperada en calle 39 y 60, justamente, la irregularidad en el dominio fue uno de los elementos que despertó las sospechas y permitió avanzar con las verificaciones.
Estas maniobras dificultan identificar rápidamente un vehículo sustraído y vuelven especialmente relevantes tanto los controles físicos como el seguimiento de cámaras.
Durante el año también hubo allanamientos en Necochea y Quequén donde se encontraron motos robadas, autopartes, vehículos con pedido de secuestro y herramientas que podrían utilizarse para abrir o desarmar rodados.
En algunos de esos procedimientos, los investigadores trabajaron con la hipótesis de desarmaderos clandestinos.
Eso abre otro interrogante: qué ocurre con los vehículos una vez que son trasladados desde su lugar de origen y si son utilizados, ocultados, desarmados o preparados para una posterior comercialización.
Por el momento, no existe información judicial pública que permita afirmar que todos los casos formen parte de una única organización criminal que opere de manera coordinada entre Necochea y Mar del Plata.
Sí existen, en cambio, elementos que se repiten con frecuencia: vehículos robados que aparecen en otra ciudad, dominios modificados, circulación en ambos sentidos, caminos alternativos y una Ruta 88 señalada reiteradamente por autoridades locales.
La recuperación de la Renault Oroch no explica por sí sola cómo funciona ese circuito.
Pero representa una nueva pieza dentro de un fenómeno que ya dejó suficientes antecedentes como para mantener bajo la lupa la conexión entre Necochea, Mar del Plata y la Ruta 88.
