Sociedad | 18 sep 2026
DESAPARECIDO EN DEMOCRACIA
Jorge Julio López: la pregunta que sigue abierta a 20 años de su desaparición
10:46 |Sobrevivió al terrorismo de Estado, declaró contra Miguel Etchecolatz y desapareció el 18 de septiembre de 2006. Su paradero sigue sin conocerse.
Este viernes 18 de septiembre se cumplen 20 años de la segunda desaparición de Jorge Julio López, sobreviviente del terrorismo de Estado y testigo en el juicio que culminó con la condena a prisión perpetua de Miguel Etchecolatz.

López tenía 76 años cuando desapareció en La Plata. Había sobrevivido a casi tres años de cautiverio durante la última dictadura y, tres décadas después, volvió a enfrentarse con aquel pasado al declarar ante la Justicia sobre los secuestros, torturas y asesinatos que había presenciado.
El 18 de septiembre de 2006 debía asistir a una audiencia del juicio contra Etchecolatz. Al día siguiente se conocería el veredicto. Desde entonces, su paradero permanece desconocido.
La investigación judicial continúa abierta bajo la carátula de desaparición forzada de persona, sin que hasta hoy se haya podido establecer qué ocurrió con López ni quiénes fueron responsables.
Un sobreviviente del Circuito Camps
Jorge Julio López era albañil y militante barrial. El 27 de octubre de 1976 fue secuestrado en su domicilio de La Plata.
Durante su cautiverio pasó por centros clandestinos de detención vinculados al denominado Circuito Camps, entre ellos el Pozo de Arana y la Comisaría Quinta de La Plata. Posteriormente fue trasladado a la Unidad Penal N° 9 y permaneció privado de su libertad hasta junio de 1979.
Años después, su testimonio resultaría fundamental para reconstruir el funcionamiento de aquel aparato represivo.
En 1999 declaró en los Juicios por la Verdad y, tras la reapertura de las causas por delitos de lesa humanidad, volvió a prestar testimonio ante la Justicia.
El testimonio contra Etchecolatz
En junio de 2006, López declaró ante el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata en el juicio contra Miguel Osvaldo Etchecolatz, exdirector de Investigaciones de la Policía Bonaerense y una de las figuras centrales del aparato represivo provincial durante la dictadura.
López relató las torturas que había padecido, identificó a Etchecolatz y aportó información sobre otras víctimas. También declaró haber presenciado el asesinato de Patricia Dell’Orto y Ambrosio De Marco en Arana.
Su propio secuestro y las torturas sufridas formaban parte de los hechos juzgados.
El 19 de septiembre de 2006, un día después de la desaparición de López, Etchecolatz fue condenado a prisión perpetua.
El 18 de septiembre de 2006
López debía concurrir aquel lunes a los tribunales de La Plata.
No llegó.
Su ausencia comenzó a generar preocupación entre familiares, abogados y organismos de derechos humanos. Con el paso de las horas, el caso adquirió una dimensión que marcaría para siempre el proceso de reapertura de los juicios por crímenes de lesa humanidad.
Habían pasado más de dos décadas desde la recuperación democrática y un sobreviviente que acababa de declarar contra uno de sus represores había desaparecido nuevamente.
Se desplegaron búsquedas, allanamientos, análisis de registros telefónicos, cotejos de huellas y material genético y numerosas medidas judiciales.
Ninguna logró responder la pregunta principal.
Dos veces desaparecido
La historia de López quedó atravesada por una expresión tan excepcional como dolorosa: “dos veces desaparecido”.
La primera desaparición ocurrió en 1976, bajo el terrorismo de Estado. La segunda, treinta años después, ocurrió en democracia mientras participaba como víctima y testigo en el juzgamiento de los crímenes cometidos durante aquella dictadura.
Existe, sin embargo, una precisión fundamental: aunque la causa por lo ocurrido en 2006 está caratulada como desaparición forzada, la investigación no logró determinar quiénes fueron los responsables ni reconstruir de manera definitiva qué ocurrió con López.
Esa falta de respuestas convirtió su caso en uno de los grandes interrogantes pendientes del proceso de Memoria, Verdad y Justicia.

Veinte años de investigación sin una respuesta
Durante estas dos décadas se siguieron numerosas líneas de investigación.
La Justicia analizó registros telefónicos, realizó cotejos de huellas y material genético, inspeccionó lugares y avanzó sobre distintas hipótesis. También fueron investigadas irregularidades que pudieron haber entorpecido algunas líneas de pesquisa.
Entre otras medidas, se dispuso preservar tumbas con restos sin identificar en el Cementerio de La Plata para intentar establecer si podían tener alguna relación con su búsqueda.
Sin embargo, veinte años después no se conoce el destino de Jorge Julio López.
El Estado reconoció responsabilidad internacional
En 2023, el Estado argentino alcanzó un acuerdo de solución amistosa ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos con los hijos de López.
En ese marco reconoció responsabilidad internacional por la falta de articulación de medidas adecuadas para protegerlo como víctima y testigo, así como por deficiencias en la investigación posterior y en la búsqueda de su paradero.
El acuerdo también estableció compromisos vinculados con la protección de víctimas y testigos de causas por delitos de lesa humanidad.
Ese reconocimiento, sin embargo, no resolvió el interrogante central que atraviesa el caso desde 2006.
Una desaparición que marcó a la democracia
La desaparición de Jorge Julio López tuvo un profundo impacto entre sobrevivientes, organismos de derechos humanos, familiares y testigos que participaban de los juicios reabiertos después de años de impunidad.
También dejó expuesta la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección para quienes declaraban sobre los crímenes del terrorismo de Estado.
Dos décadas después, su rostro continúa presente en marchas, actos y actividades por los derechos humanos.
López sobrevivió al secuestro, las torturas y el cautiverio de la dictadura. Décadas más tarde decidió hablar ante la Justicia y señalar a quienes habían formado parte de aquel aparato represivo.
El 18 de septiembre de 2006 desapareció por segunda vez, esta vez en democracia.
Veinte años después, la pregunta sigue intacta:
¿Dónde está Jorge Julio López?