jueves 24 de septiembre de 2026 - Edición Nº3644

Política | 24 sep 2026

DEBATE EN EL CONGRESO

Discapacidad: qué cambia con el nuevo proyecto en medio de los reclamos del sector

10:50 |El oficialismo consiguió dictamen para un régimen permanente. Pensiones, prestaciones, aranceles y financiamiento están en el centro de una discusión que lleva meses.


La situación de las personas con discapacidad volvió al centro del debate político nacional. Después de meses de reclamos de familias, prestadores e instituciones, una emergencia sancionada por el Congreso, diferencias judiciales con el Gobierno y una nueva controversia por el Presupuesto 2027, el oficialismo consiguió este miércoles un avance importante para establecer un nuevo régimen permanente.

La iniciativa presentada por La Libertad Avanza obtuvo dictamen de mayoría con 42 firmas durante una reunión conjunta de las comisiones de Discapacidad y de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados.

El proyecto propone reemplazar el esquema de emergencia por una regulación permanente y mantiene algunos de los puntos centrales que habían generado preocupación en el sector: la pensión no contributiva por discapacidad, la compatibilidad parcial con el empleo, la existencia de un nomenclador común para las prestaciones y mecanismos de actualización de sus valores.

La discusión, sin embargo, está lejos de haber terminado.

Una parte de la oposición impulsa extender hasta el 31 de diciembre de 2027 la actual Emergencia Nacional en Discapacidad, mientras el oficialismo plantea reemplazarla por una legislación sin fecha de vencimiento.

Y ninguno de los cambios contenidos en el nuevo proyecto está vigente todavía: después del dictamen, deberá ser tratado por el pleno de la Cámara de Diputados y, si consigue media sanción, pasar al Senado.

Una discusión que excede al Congreso

El debate parlamentario ocurre después de un extenso conflicto alrededor del financiamiento y funcionamiento del sistema de discapacidad.

Durante los últimos meses, personas con discapacidad, familiares, profesionales, transportistas, instituciones y prestadores realizaron reclamos por las dificultades para sostener distintas prestaciones y por la evolución de los aranceles que recibe el sector.

El sistema comprende servicios esenciales para miles de personas: rehabilitación, centros de día, centros educativos terapéuticos, formación laboral, escolaridad, prestaciones profesionales de apoyo y transporte, entre otros.

Los valores que reciben esos prestadores están establecidos dentro del Sistema de Prestaciones Básicas de Atención Integral para Personas con Discapacidad, creado por la Ley 24.901.

La evolución de esos aranceles se convirtió en uno de los principales focos de conflicto. Las organizaciones del sector han advertido sobre dificultades económicas para sostener servicios, mientras el Gobierno ha defendido una política basada en la actualización de valores, controles, auditorías y sostenibilidad de los recursos.

Actualmente, los aranceles se actualizan mensualmente tomando como referencia la inflación. En septiembre, por ejemplo, el Gobierno dispuso una suba del 1,7%, correspondiente a la variación del IPC de agosto. En agosto habían aumentado 2,1%, de acuerdo con la inflación de julio.

La emergencia que atravesó un veto presidencial

La discusión actual tiene un antecedente fundamental.

En 2025, el Congreso sancionó la Ley 27.793 de Emergencia Nacional en Discapacidad, concebida como una respuesta a los problemas que atravesaban prestaciones, pensiones y servicios.

El presidente Javier Milei vetó aquella legislación, pero posteriormente Diputados y Senado insistieron con la sanción, alcanzando las mayorías necesarias para rechazar el veto.

La emergencia quedó establecida hasta el 31 de diciembre de 2026, con posibilidad de una extensión.

El conflicto continuó después de su promulgación.

El Poder Ejecutivo había condicionado inicialmente su aplicación efectiva a la existencia de partidas presupuestarias para financiarla. Esa decisión terminó judicializada y un fallo federal ordenó poner en funcionamiento la ley.

Finalmente, en febrero de este año, el Gobierno reglamentó la emergencia mediante el Decreto 84/2026.

La reglamentación estableció, entre otros puntos, un nuevo régimen de pensiones no contributivas, mecanismos de control y auditorías periódicas sobre las prestaciones.

Prestadores y familias, en el centro del problema

Detrás de la discusión legislativa existe una realidad cotidiana que excede ampliamente a las pensiones.

El sistema de discapacidad depende de una extensa red de profesionales, acompañantes, transportistas, centros terapéuticos, instituciones educativas y espacios de rehabilitación.

Los reclamos del sector se concentraron principalmente en el financiamiento de esas prestaciones y en la capacidad de los establecimientos y profesionales para sostenerlas.

Para las familias, la preocupación pasa por la continuidad de tratamientos y apoyos que en muchos casos son cotidianos y prolongados.

La Ley de Emergencia buscó dar respuesta a parte de ese problema mediante mecanismos de actualización, compensaciones y medidas específicas para el sistema.

El Gobierno, por su parte, ha puesto énfasis en la necesidad de auditar las prestaciones y las pensiones, controlar irregularidades y establecer un esquema que considere fiscalmente sostenible.

Esas dos dimensiones —la necesidad de sostener las prestaciones y la discusión sobre su financiamiento y control— atraviesan buena parte del debate que ahora vuelve al Congreso.

El Presupuesto 2027 reabrió la controversia

La tensión volvió a crecer con la presentación del proyecto de Presupuesto Nacional 2027.

El texto enviado inicialmente por el Poder Ejecutivo incorporó modificaciones al esquema de discapacidad y generó cuestionamientos tanto de bloques opositores como de sectores aliados al Gobierno.

Uno de los principales focos de preocupación estuvo relacionado con el nomenclador de prestaciones, utilizado como referencia para establecer cuánto deben pagar obras sociales, prepagas y el Estado por distintos servicios.

También quedaron bajo discusión las pensiones no contributivas y la forma en que se financiaría el sistema.

Después de la controversia, el oficialismo presentó una nueva iniciativa que recupera buena parte del esquema actualmente vigente y propone convertirlo en permanente.

Qué propone ahora el oficialismo

El proyecto que consiguió dictamen este miércoles tiene como objetivo reemplazar la emergencia por un régimen estable.

Uno de sus puntos centrales es que mantiene la pensión no contributiva por discapacidad.

También establece que el beneficio pueda ser compatible con el empleo registrado dentro de determinados límites de ingresos, con el objetivo de que conseguir un trabajo formal no implique automáticamente perder la protección económica.

La iniciativa incorpora además mecanismos de auditoría y control.

Durante la reunión de comisiones, la diputada oficialista Laura Rodríguez Machado sostuvo que el objetivo es mantener los derechos pero, al mismo tiempo, reforzar los controles sobre el sistema.

El nomenclador se mantiene

Otro de los puntos fundamentales para prestadores y familias es el nomenclador de prestaciones.

El nuevo proyecto mantiene un sistema de aranceles homogéneo y universal.

En términos prácticos, se trata de la referencia utilizada para establecer los valores correspondientes a servicios como rehabilitación, transporte, centros de día, centros educativos terapéuticos y prestaciones profesionales.

La iniciativa contempla además su actualización periódica, una cuestión central después de los reclamos registrados durante los últimos años.

Actualmente, esa actualización se realiza mensualmente según la evolución del Índice de Precios al Consumidor.

La última modificación fue oficializada el 18 de septiembre: 1,7% para todas las categorías del nomenclador, correspondiente a la inflación de agosto.

Qué ocurrirá con las deudas a los prestadores

El nuevo esquema también contempla las obligaciones pendientes con quienes prestan servicios dentro del sistema.

El proyecto establece que el Poder Ejecutivo deberá elaborar y publicar un cronograma para cancelar compensaciones adeudadas a prestadores.

Se trata de otro de los puntos sensibles del conflicto, ya que las demoras y diferencias entre costos y aranceles fueron parte de los reclamos realizados por instituciones y profesionales.

Un piso para el presupuesto de discapacidad

La propuesta incorpora además una garantía vinculada con los recursos destinados al área.

Según el texto que obtuvo dictamen, las partidas presupuestarias destinadas a discapacidad no podrían ser inferiores, en términos reales, a las correspondientes al ejercicio anterior.

El objetivo declarado es evitar que el financiamiento del sistema pierda recursos frente a la inflación.

Este punto deberá analizarse también en conjunto con el Presupuesto 2027, debido a que el proyecto enviado originalmente por el Gobierno contiene disposiciones que deberán compatibilizarse con el nuevo régimen si finalmente es aprobado.

Emergencia o régimen permanente

Este es, en definitiva, uno de los principales desacuerdos que deberá resolver el Congreso.

El oficialismo sostiene que la respuesta debe ser abandonar el esquema excepcional de emergencia y establecer reglas permanentes.

La oposición que presentó un dictamen alternativo propone, en cambio, prorrogar la Emergencia Nacional en Discapacidad hasta el 31 de diciembre de 2027.

Durante el plenario de comisiones aparecieron ambas posiciones.

Desde La Libertad Avanza se argumentó que una ley permanente daría previsibilidad y evitaría depender de sucesivas declaraciones de emergencia.

Legisladores de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y otros espacios defendieron la continuidad de la emergencia frente a la situación que atraviesa el sector.

También hubo acompañamientos al proyecto oficialista provenientes de otros bloques, algunos de ellos con observaciones y disidencias.

Qué pasó este miércoles en Diputados

La reunión conjunta de las comisiones de Discapacidad y Presupuesto y Hacienda se realizó este miércoles 23 de septiembre.

El proyecto oficialista consiguió 42 firmas y dictamen de mayoría.

La reunión no surgió de manera espontánea: se realizó en cumplimiento de un emplazamiento aprobado por la propia Cámara de Diputados el 9 de septiembre.

Una semana antes, las comisiones habían recibido a más de 20 expositores provenientes de diferentes regiones del país para escuchar posiciones sobre la situación del sistema y las distintas alternativas legislativas.

¿Qué pasa ahora?

El proyecto está todavía en la Cámara de Diputados.

El dictamen obtenido en comisión constituye el paso previo necesario para llevar la iniciativa al recinto.

Por lo tanto, las pensiones, prestaciones y derechos actualmente vigentes no cambian como consecuencia de la votación realizada este miércoles en las comisiones.

El próximo paso será el tratamiento por el pleno de Diputados.

Si la iniciativa consigue allí los votos necesarios y obtiene media sanción, pasará al Senado, donde deberá atravesar nuevamente el proceso legislativo.

En paralelo continuará la discusión del Presupuesto Nacional 2027, que deberá ser compatible con la legislación que finalmente apruebe el Congreso.

Una discusión que impacta en la vida cotidiana

Detrás de conceptos como nomenclador, emergencia, pensiones o partidas presupuestarias existe una discusión con efectos directos sobre la vida cotidiana de las personas con discapacidad y sus familias.

De las decisiones del Congreso y del Ejecutivo dependen los mecanismos utilizados para financiar tratamientos, rehabilitación, transporte, acompañamientos, escolaridad, centros de día y otros apoyos, además del régimen de pensiones.

El debate que ahora avanza en Diputados enfrenta dos caminos diferentes: extender durante otro año la emergencia actualmente vigente o reemplazarla por un régimen permanente.

El dictamen conseguido por el oficialismo inclinó la discusión en comisión hacia la segunda alternativa. La definición, sin embargo, todavía deberá pasar por el recinto de Diputados y eventualmente por el Senado.

Hasta entonces, el sistema actualmente vigente continúa funcionando bajo la Ley de Emergencia y su reglamentación, mientras prestadores, instituciones, personas con discapacidad y familias siguen de cerca una discusión que determinará cómo se organizará y financiará el sistema a partir de 2027.

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