
Los datos marcan un cambio respecto de la tendencia descendente que se había observado durante 2025. En comparación con el segundo semestre del año pasado, la pobreza aumentó 4,1 puntos porcentuales entre las personas, al pasar del 28,2% al 32,3%. La indigencia, por su parte, subió del 6,3% al 7,5%, es decir, 1,2 puntos.
En términos de hogares, la pobreza pasó del 21% al 24,4%, mientras que la indigencia aumentó del 4,8% al 5,6%.
El relevamiento comprende los 31 aglomerados urbanos incluidos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), con un universo de poco más de 30,1 millones de personas. Por esa razón, las cantidades informadas no deben interpretarse como una estimación directa sobre toda la población argentina.
Traducido a cantidades, el INDEC contabilizó 9.729.000 personas pobres, distribuidas en 2.498.000 hogares.
Dentro de ese universo, 2.249.000 personas se encontraban en situación de indigencia, es decir, integraban hogares cuyos ingresos ni siquiera resultaban suficientes para adquirir la canasta básica alimentaria. Son 575.000 hogares en esa condición.
Esto significa que, dentro del universo analizado, aproximadamente una de cada tres personas es pobre y alrededor de una de cada trece es indigente.
El informe también permite observar la evolución reciente. La pobreza entre las personas había alcanzado el 52,9% en el primer semestre de 2024, descendió al 38,1% en el segundo semestre de ese año, continuó bajando al 31,6% durante el primer semestre de 2025 y llegó al 28,2% en el segundo. Ahora volvió a subir hasta el 32,3%.
La indigencia recorrió una trayectoria similar: pasó del 18,1% en el primer semestre de 2024 al 8,2%, luego al 6,9% y al 6,3%, antes de aumentar al actual 7,5%.
El propio organismo aclara, no obstante, que no se observan cambios estadísticamente significativos respecto del primer semestre de 2025. El deterioro se registra fundamentalmente al realizar la comparación con el semestre inmediatamente anterior.
Uno de los datos centrales del informe permite entender el incremento.
Durante el semestre, el ingreso per cápita familiar promedio aumentó 11,5%, pero las canastas utilizadas para determinar las líneas de pobreza e indigencia tuvieron aumentos considerablemente superiores.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) aumentó 21,4%, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) creció 19,6%.
En otras palabras, los ingresos crecieron a un ritmo sensiblemente menor que el costo de las canastas básicas. El INDEC señala esa diferencia como uno de los elementos centrales para explicar el aumento de las tasas de pobreza e indigencia respecto del semestre anterior.
El informe también permite observar cuánto les falta, en promedio, a los hogares pobres para superar la línea de pobreza.
El ingreso total familiar promedio de un hogar pobre fue de $922.755, mientras que la canasta básica total promedio correspondiente a esos hogares alcanzó los $1.440.395.
La diferencia fue de $517.640 mensuales, lo que representa una brecha del 35,9%.
Entre los hogares indigentes, en tanto, el ingreso familiar promedio fue de $442.443, frente a una canasta alimentaria promedio de $669.098. La brecha alcanzó los $226.655, equivalente al 33,9%.
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— INDEC Argentina (@INDECArgentina) September 24, 2026
Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en 31 aglomerados urbanos: la pobreza alcanzó al 24,4% de los hogares y al 32,3% de las personas en el 1° semestre de 2026; y la indigencia, al 5,6% y al 7,5%, respectivamente https://t.co/AYeQnndT2Q pic.twitter.com/Si7QOO6j9A
La incidencia de la pobreza es considerablemente mayor entre niños y adolescentes.
Según el INDEC, el 44,5% de las personas de entre 0 y 14 años vive en hogares bajo la línea de pobreza. Dentro de ese grupo, el 10,8% está en situación de indigencia.
Entre los jóvenes de 15 a 29 años, la pobreza alcanza al 36,9%; entre las personas de 30 a 64 años, al 28,8%; y entre quienes tienen 65 años o más, al 14,8%.
Si se amplía la mirada a toda la población de 0 a 17 años, el informe muestra que el 45,2% es pobre: 10,9% indigente y 34,3% pobre no indigente.
Necochea no constituye uno de los 31 aglomerados urbanos que el INDEC publica de manera individual en este informe, por lo que los resultados no permiten establecer una tasa de pobreza específica para el distrito.
Sí existe información para la región Pampeana, donde la pobreza alcanzó al 30,3% de las personas y la indigencia al 7,2%.
Entre los aglomerados bonaerenses publicados individualmente, Mar del Plata registró una incidencia de pobreza del 20,4% entre las personas, mientras que Bahía Blanca-Cerri llegó al 26,6% y Gran La Plata al 37,8%.
El organismo advierte que algunas estimaciones por aglomerado poseen coeficientes de variación elevados y, por lo tanto, deben interpretarse con cautela.
El nuevo informe muestra dos fenómenos simultáneos.
Por un lado, la pobreza continúa muy por debajo del pico del 52,9% registrado en el primer semestre de 2024 y el INDEC no detecta una diferencia estadísticamente significativa frente al primer semestre de 2025.
Pero, por otro, la mejora que se había observado durante 2025 se interrumpió en los primeros seis meses de 2026: la pobreza aumentó 4,1 puntos y la indigencia 1,2 puntos respecto del semestre inmediatamente anterior.
El factor económico detrás de ese movimiento también aparece reflejado en los datos oficiales: durante el período analizado, los ingresos de los hogares no lograron acompañar el incremento de las canastas que determinan las líneas de pobreza e indigencia.
El resultado deja nuevamente a casi 10 millones de personas bajo la línea de pobreza dentro de los 31 aglomerados relevados, con una incidencia especialmente elevada entre niños y adolescentes.