El comerciante reconoció la responsabilidad del establecimiento por lo sucedido, explicó cómo —según su relato— se produjo la fuga y respondió además al reclamo de la familia, que había asegurado que posteriormente fue bloqueada por el local.
“Nos mandamos una macana terrible. Lo reconozco como dueño y propietario del negocio. Me hago cargo y lo estoy buscando todos los días”, afirmó Correa.
También pidió dejar en claro que su intención no es colocarse en el lugar de víctima.
“No queremos parecer víctimas. Yo me hago cargo de lo sucedido”, remarcó.
Correa relató que Rulo llegó al local alrededor de las 16 para ser bañado y cortado y que el trabajo finalizó aproximadamente a las 17.35.

Según explicó, una vez terminado el servicio, colocaron al perro con collar y correa y uno de los empleados lo sacó a la vereda para que hiciera sus necesidades.
“Lo que hacemos es ponerle el collar, ponerle la correa, verificar que esté todo bien y sacarlo a la vereda”, explicó.
En ese momento, según su relato, se acercaron unos jóvenes acompañados por otro perro.
El empleado, identificado como Gaby, intentó levantar a Rulo.
“Le fue a hacer upa, el perro temblaba y automáticamente reaccionó y lo mordió a Gaby”, contó Correa.
El trabajador intentó nuevamente tomarlo del collar y recibió otra mordida.
“El caniche a Gaby se le escapó de los nervios y disparó. De ahí arrancó todo”, reconstruyó.
Correa explicó que en ese momento se encontraba dentro del comercio atendiendo a una clienta y que habitualmente es él quien saca a los perros.
El propietario aseguró que la reacción fue inmediata.
Según relató, salió detrás de Rulo en dirección hacia calle 74 y, al no lograr encontrarlo, fue hasta su casa —ubicada a pocas cuadras— para buscar el auto y ampliar el recorrido.
También se comunicó con Paula Colombini, vinculada a grupos de rescate animal, para compartir fotografías y recibir información sobre posibles avistamientos.
Desde entonces, afirmó haber recorrido distintos sectores de Necochea siguiendo cada dato que recibió.
“Me fui a la playa, me fui al puerto y me ha llamado gente pasándome información”, relató.
Y fue categórico respecto de cómo piensa continuar:
“Hasta que no lo encontremos, no voy a parar de ir a buscarlo”.
Uno de los cuestionamientos planteados por la familia de Rulo fue que, después de la desaparición, habían sido bloqueados por el comercio.
Correa lo negó.
“Yo a la familia no la bloqueé, sí la archivé”, sostuvo.
El comerciante reconoció que comprende el enojo inicial de los propietarios del perro, aunque aseguró que posteriormente el intercambio se volvió cada vez más conflictivo.
NdeN decidió no reproducir insultos ni acusaciones personales entre las partes, ya que el eje central continúa siendo determinar qué ocurrió y, principalmente, encontrar a Rulo.
A lo largo de su declaración, Correa insistió varias veces en que no pretende desligarse de lo sucedido.
“Fue un error como le podría haber pasado a cualquiera. Pero me pasó a mí y yo me hago responsable. Nunca me borré”, afirmó.
En otro tramo fue todavía más explícito:
“Yo sé que el culpable soy yo, pero lo vamos a encontrar. Nos tenemos que reunir todos y salir a buscar al perro y basta”.
Para el dueño del comercio, las diferencias que surgieron después de la desaparición no deberían desplazar el objetivo principal.
“A mí lo que me importa es el perro”, señaló durante su testimonio.
Correa también pidió que se contemple la trayectoria del establecimiento.
“La gente ya sabe qué clase de personas somos. No queremos parecer víctimas. Yo me hago cargo de lo sucedido”, expresó.
Según indicó, Como Perro y Gato lleva 11 años trabajando en la ciudad, una trayectoria que resumió con una frase: “La tienda tiene 11 años alimentando cientos de corazones”.
También solicitó que la información sobre el caso sea verificada y que haya respeto tanto hacia la familia de Rulo como hacia los trabajadores del negocio.
“Total respeto hacia nosotros y total respeto hacia el perro y hacia la gente que se está quejando”, manifestó.
Más allá de las diferencias entre la familia y el comercio sobre lo ocurrido después de la fuga, ambas partes coinciden en un punto: Rulo tiene que aparecer.
El caniche continúa siendo buscado en distintos sectores de Necochea y cada posible avistamiento activa nuevas recorridas.
Quienes participan del operativo reiteran que Rulo estaría muy asustado. Si alguien lo ve, el pedido es no correrlo ni intentar atraparlo, sino fotografiarlo o filmarlo, compartir la ubicación exacta y, si es posible, mantenerlo a la vista.
Mientras la búsqueda continúa, Correa sostuvo que seguirá recorriendo la ciudad.
“Lo vamos a encontrar”, expresó.