
La evaluación del dirigente fue crítica.
“La sensación que nos queda es la misma que venimos sufriendo desde hace rato: una sensación de no llegar a nada”, señaló al comienzo de la entrevista.
Urrutia sostuvo que desde el gremio analizaron las condiciones establecidas para atravesar los próximos meses y cuestionó particularmente la extensión temporal de la prórroga.
Una extensión de 150 días, afirmó, representa “una distancia muy, muy, muy lejana”.
Para el representante de UTA, el problema principal es que las decisiones adoptadas no contemplan suficientemente el escenario que atraviesan los trabajadores desde hace meses.
“En ninguno de los puntos está valorado ni visto todo el sacrificio y esfuerzo que están haciendo los compañeros desde hace muchísimos meses, con angustia en sus hogares, en sus bolsillos, con necesidades”, sostuvo.
Uno de los planteos más fuertes de Urrutia apareció al analizar si la actual prestataria podrá cumplir durante los próximos meses con las exigencias de funcionamiento.
La nueva prórroga establece condiciones vinculadas con la cantidad de unidades, los recorridos y las frecuencias.
Para Urrutia, sin embargo, existe un factor previo a cualquier requisito operativo.
“Yo sostengo, y es una realidad, que el servicio no lo sostiene nadie más que el trabajador”, afirmó.
Luego profundizó su advertencia:
“El día que el compañero diga basta, va a ser basta”.
Según el dirigente, los choferes vienen atravesando desde hace meses una situación económica y laboral que genera preocupación dentro del gremio.
“El compañero la está pasando muy mal desde hace muchísimo tiempo y esto lo único que hace es extender su sufrimiento”, sostuvo.
La postura del gremio respecto de la declaración de emergencia no cambió después de la votación.
Urrutia explicó que UTA no se había ubicado previamente en ninguno de los dos extremos.
“Tampoco nos inclinábamos ni a favor ni en contra de la ley de emergencia”, señaló.
El cuestionamiento gremial pasa por los efectos concretos de la medida.
Según Urrutia, existe una sensación de que se vuelve a extender una situación sin ofrecer respuestas inmediatas a los trabajadores.
“Creíamos que era más de lo mismo, sin resultados y sin realmente demostrar interés de brindar una solución”, expresó.
La emergencia aprobada por el Concejo tendrá una vigencia de hasta 90 días y establece, entre otras cuestiones, que el Ejecutivo deberá enviar un nuevo pliego de bases y condiciones al HCD dentro de los 60 días posteriores a su promulgación.
Para UTA, el punto pendiente continúa siendo una medida específica que otorgue previsibilidad a los empleados del sistema.
Urrutia sostuvo que, hasta el momento, no observa una decisión del Ejecutivo que modifique concretamente la situación cotidiana de los choferes.
“No hay ninguna medida que el Ejecutivo haya lanzado que beneficie al trabajador o que le dé una esperanza al trabajador”, afirmó.
El dirigente viene reclamando respuestas vinculadas con salarios, deudas y cobertura de obra social, cuestiones que ya había planteado antes de la sesión.
Otro eje de las críticas de Urrutia fue la demora en avanzar con nuevas condiciones para licitar el servicio.
El Ejecutivo informó que ya cuenta con un proyecto de nuevo pliego y que prevé elevarlo al Concejo Deliberante para avanzar con otro llamado.
Para el representante gremial, ese trabajo debería haber comenzado mucho antes.
“Yo hace meses lo vengo diciendo, que se tenía que haber largado antes. Ya cuando se largaba el segundo pliego, yo a la Comisión de Transporte le dije: tenemos que estar trabajando en el nuevo pliego”, recordó.
El dirigente cuestionó que el segundo llamado mantuviera condiciones que ya habían fracasado en el proceso anterior.
“Si en la primera no se había presentado nadie, en la segunda tampoco se iba a presentar. Se presentó ese segundo, cayó ese segundo y seguimos en la misma situación”, expresó.
Para Urrutia, el escenario posterior a la sesión tiene demasiadas similitudes con el que UTA ya había advertido meses atrás.
“Es un déjà vu. Yo hoy estoy viviendo lo mismo que en febrero, marzo, cuando vine y me acerqué por primera vez a explicar la problemática”, señaló.
La diferencia es que ahora existen dos decisiones institucionales concretas.
Por un lado, la actual prestataria tiene una nueva prórroga por hasta 150 días para sostener la continuidad inmediata de los colectivos.
Por otro, el HCD aprobó una emergencia por hasta 90 días y fijó un plazo de 60 días para avanzar hacia una nueva licitación.
Para UTA, sin embargo, el interrogante sigue puesto sobre quienes diariamente permiten que los colectivos continúen circulando.
La posición de Urrutia después de la sesión puede resumirse en una de sus propias frases: más allá de contratos, plazos y nuevas licitaciones, “el servicio no lo sostiene nadie más que el trabajador”.